Los 9 mejores hoteles para hospedarse rodeado de flores, según National Geographic

Desde un hospedaje histórico envuelto por vegetación silvestre del estado de Washington, hasta cabañas en medio de exuberantes paisajes en Hawái, estos albergues atesoran verdaderas experiencias para todos los sentidos

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En estos pintorescos hoteles cientos de especies de flores silvestres rodearán al huésped (Imagen Ilustrativa Infobae)
En estos pintorescos hoteles cientos de especies de flores silvestres rodearán al huésped (Imagen Ilustrativa Infobae)

Envolverse en aromas dulces y colores vibrantes es la mejor manera de disfrutar un descanso. Estos hoteles permiten una experiencia que asegura una vista alucinante mientras que uno recorre senderos, recolecta manzanas y visita huertos. Parecen actividades mágicas cuando a uno lo rodea la delicadeza de las flores.

Para hacer en familia, con amigos o en pareja, National Geographic persentó una lista de los 9 hospedajes “donde despertarse y oler las flores”, y en que temporada se observan a estas florecer.

1. El granero Fieldstone y la granja de girasoles, Elora, Ontario

A poca distancia en auto, las visitas podrán disfrutar de los senderos de Elora Gorge y pasear en kayak en los ríos Grand e Irvine (Crédito: The Fieldstone Barn)
A poca distancia en auto, las visitas podrán disfrutar de los senderos de Elora Gorge y pasear en kayak en los ríos Grand e Irvine (Crédito: The Fieldstone Barn)

Se puede encontrar en el sur de Ontario el más magnífico granero Fieldstone y su granja de girasoles. De mayo a octubre se instalan sus cuatro lujosas tiendas de campaña glamping, sobre palaformas de madera. Estas cuentan con bañera de hidromasaje y mesa de picnic, y están rodeadas por campos de calabazas, maíz dulce y girasoles.

Los girasoles, protagonistas del paisaje, rodean al granero de piedra de más de 150 años construido por albañiles escoceses. Ellas vienen en docenas de variedades, desde osos de peluche hasta mamuts rusos. Los propietarios de la granja aseguraron a National Geographic que “El mejor momento es la hora dorada, justo antes del atardecer (...) El sol se pone detrás de los girasoles, haciendo que los pétalos brillen”.

2. Cuyama Buckhorn, Nueva Cuyama, California

En este valle se pueden observar las hermosas estrellas de California de noche, y las montañas doradas y pastorales con senderos para caminatas de día  (Crédito: Cuyama Buckhorn)
En este valle se pueden observar las hermosas estrellas de California de noche, y las montañas doradas y pastorales con senderos para caminatas de día (Crédito: Cuyama Buckhorn)

Ubicado en The Hidden Valley of Enchantment, a dos horas en auto de Los Ángeles, Cuyama Buckhorn es un complejo de carretera de la década de 1950 que se encuentra en medio de 4 condados. Este resort combina un estilo vintage con comodidades modernas.

Es perfecto si se busca una escapada íntima ya que ofrece una experiencia culinaria única, llena de comidas cuidadosamente elaboradas, y también un cómodo bar para disfrutar. Tiene espacios para actividades recreativas, como por ejemplo yoga al aire libre, y 10 millas de senderos para caminatas en el parque de 204,000 acres le permiten a los visitantes caminar entre las flores sin dañarlas.

Además, se encuentra a 18 millas de la pradera nativa más grande de California, el Monumento Nacional Carrizo Plain. Fue atravesado por la falla de San Andrés, que ha tallado valles, creado y movido montañas, y de cerca, se puede ver en una sutil alineación de crestas, barrancos y estanques normalmente secos. Aquí una superfloración estacional puede ocurrir desde febrero hasta abril, pero esta depende de varios factores como la temperatura y precipitaciones. Si se visita en esas épocas, está la posibilidad poder disfrutar de las margaritas, amapolas de california, yacimientos de oro y altramuces.

3. Granja y posada Southall, Franklin, Tennessee

El hospedaje ofrece experiencias gastronómicas y de spa que honran los ciclos de la naturaleza (Crédito: Southall)
El hospedaje ofrece experiencias gastronómicas y de spa que honran los ciclos de la naturaleza (Crédito: Southall)

Si se está buscando transportarse a una época más sencilla, visitar la granja en funcionamiento de las acogedoras posadas de Southall parece la opción correcta.

Envuelta por 325 tierras fértiles, se podrán disfrutar de sus invernaderos de un lado, y del otro se podrán observar sus hileras de cultivos, huertos y jardines.

National Geographic recomienda visitarlo en mayo para oler las primeras flores, o en agosto y septiembre para disfrutar los jardines en su máximo esplendor. El administrador de la propiedad David Mishkin dice: “Los millones de abejas que trabajan en nuestros jardines son contribuyentes incansables y ejemplifican nuestra relación armoniosa con el mundo natural”.

4. Paradise Inn, Parque Nacional Monte Rainier, Washington

Para cuidar las flores, el parque tiene un sistema de entrada programada del 24 de mayo al 2 de septiembre (Crédito: Rainier guests services)
Para cuidar las flores, el parque tiene un sistema de entrada programada del 24 de mayo al 2 de septiembre (Crédito: Rainier guests services)

En el Parque Nacional Monte Rainier se encuentra el Paradise Inn. Designado como uno de los “Grandes Lodges del Oeste”, ofrece un refugio relajante, sin servicio de wifi, pero con kilómetros de senderos para caminatas afuera de su puerta (incluido el popular sendero Nisqually Vista). Sus 121 habitaciones son pequeñas y no poseen televisores ni teléfonos, le provee a su huésped una experiencia sencilla y alejada de las tecnologías distractoras.

A mediados de agosto, diversas especies de flores silvestres envuelven la histórica posada de 1916 con estructura de madera. Es muy importante que se respeten los senderos a la hora de transitarlos. Beth Fallon, ecologista de plantas del parque, ha declarado en National Geographic, “Las caminatas fuera de los senderos dejan daños duraderos y visibles en este sensible paisaje”.

5. Cabañas Waimea Plantation, Kauai, Hawái

Se podrán apreciar inimaginables puestas de sol y noches estrelladas lejos de las luces de la ciudad (Crédito: Waimea Plantation Cottage)
Se podrán apreciar inimaginables puestas de sol y noches estrelladas lejos de las luces de la ciudad (Crédito: Waimea Plantation Cottage)

Estas cabañas pintorescas se encuentran ubicadas frente al mar, en una antigua plantación de caña de azúcar de 43 acres, y como si el exuberante paisaje tropical fuera poco, se encuentran entre arbustos de hibisco, buganvillas y flores de jengibre. Las Cabañas Waimea Plantation constan de 59 casas auténticas de plantación históricas, construidas entre los años 1880 y 1930. Estas fueron renovadas, pero aun conservan su rusticidad. Cada una de ellas contiene cocina y terraza propia.

Esta ubicación remota es ideal para una escapada íntima en pareja, como también para compartir en vacaciones familiares. Rodean las propiedades los árboles frutales (mangos, pomelos, naranjas, plátanos y limas), y los huéspedes pueden aprovechar de ellos una vez que los frutos maduren.

El invitado puede relajarse aún más gracias a las hamacas repartidas por el complejo, o disfrutar de una caminata por la playa de arena negra de dos millas de largo. Otra opción para sus visitas son los recorridos por senderos en el Parque Estatal Waimea Canyon o los recorridos en barco por la impresionante costa de Napali.

6. High Hampton Resort, Cajeros, Carolina del Norte

El nuevo campo de campeonato de 18 hoyos y par 71 del hospedaje tiene amplias vistas a las montañas (Crédito: High Hampton)
El nuevo campo de campeonato de 18 hoyos y par 71 del hospedaje tiene amplias vistas a las montañas (Crédito: High Hampton)

El High Hampton Resort es un verdadero sueño y se encuentra ubicado en una meseta en las montañas Blue Ridge. Alí se pueden disfrutar sus 1400 acres de vistas inimaginables, donde crecen dalias, caléndulas, zinnias y bocas de dragón.

Las fantásticas dalias presentan distintos tamaños, pueden ser de 12 pulgadas o de tamaños mínimos (florecen a partir de julio hasta el otoño).

En el hospedaje se realizan distintas actividades para aquellos invitados que prefieren mantenerse activos, como golf, tenis o pickleball. Para aquellos que buscan menos movimiento, el jardinero personal Drew English, ofrece clases de elaboración de ramos para las visitas, que es costumbre que se sientan inspiradas por la belleza del paisaje.

También se pueden saborear gustosas comidas por los chefs de la propiedad.

7. Los Poblanos Historic Inn and Organic Farm, Albuquerque, Nuevo México

Los huéspedes pueden pasear entre los jardines de hierbas y echar un vistazo a los rosales plantados entre mosaicos de piedra (Crédito: Los Poblanos)
Los huéspedes pueden pasear entre los jardines de hierbas y echar un vistazo a los rosales plantados entre mosaicos de piedra (Crédito: Los Poblanos)

Los Poblanos es una de las propiedades mas alucinantes del sureste y se ubica en una granja orgánica en el centro del Valle de Río Grande. Se encuentra rodeada por 25 acres de campos de lavanda, exuberantes jardines y álamos monumentales. Fue diseñado en 1932 por John Gaw Meem (arquitecto destacado de Nuevo México).

La visión de la granja es una de preservación y de sostenibilidad. Su menú diario está basado en un línea artesanal de productos artesanales. La lavanda de aroma dulce, es la protagonista de la ginebra casera que se sirve en el bar de la posada, en los champús que se encuentran en las habitaciones, y en las lociones que se usan en el spa.

8. Granjas de flores silvestres, Gardiner, Nueva York

El hospedaje ofrece una variedad de clases, como hornear focaccia de masa madre o preparar cócteles (utilizando hierbas y flores de la granja) (Crédito: Auberge Resorts Collection)
El hospedaje ofrece una variedad de clases, como hornear focaccia de masa madre o preparar cócteles (utilizando hierbas y flores de la granja) (Crédito: Auberge Resorts Collection)

Si se manejan 90 minutos desde la Ciudad de Nueva York, uno se encontrará con las mágicas granjas de flores silvestres en Gardiner. En 140 acres del valle de Hudson, con vistas a las montañas Shawangunk, se ubica el complejo Wildflower Farms, compuesto por varias casitas de estilo moderno de vidrio y madera.

El hospedaje cuenta con una pileta al aire libre para quienes necesiten relajarse después de las caminatas por los senderos. Las granjas cuentan también con miles de arbustos de bayas, un huero de manzanos y un bosque de hongos. Su vegetación es la que abastece el restaurante y al spa del hotel.

9. Retiro de montaña Casa Grande, Utuado, Puerto Rico

Los senderos de la montaña pasan por una ceiba de más de 100 años, una cascada de 50 pies de altura y una poza para nadar de 100 pies de largo (Crédito: Casa Grande Mountain Retreat)
Los senderos de la montaña pasan por una ceiba de más de 100 años, una cascada de 50 pies de altura y una poza para nadar de 100 pies de largo (Crédito: Casa Grande Mountain Retreat)

La Casa Grande Mountain Retreat era antes una antigua plantación de café, azúcar y granja de ganado. Está ubicada en un valle inverosímil en 105 exuberantes acres tropicales.

Este es un verdadero oasis de tranquilidad y paz. Cuenta con 20 habitaciones distribuidas en la ladera de la montaña, con un sereno río como borde inferior. Durante al año florece todo tipo de vegetación, desde jengibre hasta hibisco. Además posee caminos bordeados de asucena de aroma delicioso.

Las visitas pueden relajarse en las hamacas, en el estudio de yoga o en la piscina de agua salada. El restaurante vegano sirve para el desayuno panqueques de calabaza con chutney de papaya, y para la cena pastelón, un plátano dulce relleno de lentejas y nueces.

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