En el ámbito de la estética médica, la búsqueda de la naturalidad en los resultados se ha convertido en el norte de la práctica. En la época de los 90, los productos permanentes dejaban, en muchos casos, rostros visiblemente alterados y poco naturales. Afortunadamente, esa tendencia ha quedado atrás, dando paso a una nueva era donde la sutileza y la armonía son los protagonistas.
Hoy en día, contamos con un arsenal de herramientas que nos permiten ofrecer resultados que realzan la belleza natural de cada individuo. Sin embargo, en algunas personas existe cierto temor a resultados no deseados.
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Atrás quedaron las caras planchadas o los volúmenes exagerados en labios y pómulos. Al igual que la llamada “cara de almohada” o “Pillow Face”, también conocida como Puffy en Estados Unidos, que son términos que hacen referencia a un rostro inflado, que es otro temor presente. Hoy, nuestro objetivo es mantener la naturalidad de cada rostro.

En este contexto, los bioestimuladores emergen como una solución intermedia. Estos productos, que están en auge en la actualidad, permiten mejorar la tensión y luminosidad de la piel del rostro sin alterar su forma natural.
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Ya no existe un canon de belleza. Cada persona es única y eso es lo que se trata de destacar a través de los tratamientos estéticos: siempre buscando la naturalidad y defendiendo la diversidad. No se trata de hacernos a todos iguales, sino de destacar nuestras diferencias y aquellos rasgos que nos hacen únicos.
En las técnicas de rejuvenecimiento facial, como por ejemplo con el uso de Fillers, la naturalidad manda y la premisa de ‘menos es más’ se ha vuelto fundamental. Esta acción se basa en tres pilares imprescindibles: el médico, el producto y el paciente.
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El gran cambio hoy está en que los rellenos de ácido hialurónico (AH) no son los mismos que se usaban previamente. Esta sustancia ampliamente conocida y utilizada durante años, ofrece una gama de texturas y densidades que nos permiten adaptar el tratamiento a cada zona específica del rostro y a las necesidades individuales de cada paciente, personalizándolos.
Además, se pueden cumplir distintos objetivos: rellenar puntos estratégicos produciendo un lifting de los tejidos y elevar el rostro sin dar sensación de inflado. E incluso, se puede mejorar la calidad de la piel, la densidad de colágeno, elastina y la hidratación.
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Los rellenos de AH, aplicados mediante inyecciones en diferentes profundidades, según la zona a tratar, pueden incluir anestesia tópica local o lidocaína para garantizar el confort del paciente, durante y post aplicación. Dependiendo del producto que se utilice, los resultados pueden verse hasta 24 meses después del tratamiento.

Los tratamientos ya no buscan simplemente rellenar arrugas, sino reconocer y trabajar las zonas del rostro que reflejan las emociones, sin importar la edad que se tenga.
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La clave de estos tratamientos es detectar y revertir los signos de cansancio, enojo, tristeza y flacidez, los cuatro atributos que más rápidamente se reflejan en la piel para, no solo mejorar la apariencia de nuestros pacientes, sino hacerlo de manera que respeten las características individuales. Buscamos ese equilibrio donde el cambio es perceptible, pero no abrumador.
Desde iluminar el rostro y eliminar ojeras, hasta definir la mandíbula o realzar los labios, los tratamientos estéticos modernos se destacan por su capacidad de ofrecer resultados efectivos. En cada década de nuestra vida, desde los 20 hasta los 60 años y más allá, estos tratamientos se adaptan para reflejar lo mejor de nosotros mismos, respetando siempre la esencia de quién somos.
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Los tratamientos deben ser tan individuales como las personas, adaptándose no solo a sus características físicas sino también a sus deseos y expectativas. Hacer resurgir la “mejor cara”, adecuada a la edad y el perfil del paciente. Ese “que se note, pero que no se note”. Así podremos prevenir y tratar el envejecimiento y embellecer rasgos de nuestro rostro.
En este sentido, la comunicación entre el médico y el paciente es crucial. El entendimiento es esencial para lograr resultados que no solo sean estéticamente agradables, sino también emocionalmente satisfactorios.
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*El doctor Raúl Banegas es cirujano plástico especialista en estética MN 79300. Miembro titular jerarquizado de la Sociedad Argentina de Cirugía Plástica (SACPER), miembro titular de la Sociedad de Cirugía Plástica de Buenos Aires (SCPBA), miembro titular de American Society for Aesthetic and Plastic Surgery (ASAPS), miembro titular de la International Society for Aesthetic and Plastic Surgery (ISAPS) y director del capítulo de Mini-Invasivos para SACPER
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