
El orgasmo es una respuesta fisiológica y personal de descarga de tensión y placer. Puede ser único o múltiple en las mujeres. Los hombres también pueden tener varios orgasmos cuando aprenden a regular la respiración, a ejercitar el suelo pélvico y focalizar la atención en las sensaciones corporales.
Estamos muy acostumbrados, por creencias o mitos arraigados, a considerar que el orgasmo es la meta del encuentro sexual, como si todo contacto erótico siguiera una línea directriz que tiene un comienzo, que es el deseo; pasa por la excitación, es decir la erección y lubricación; luego una etapa de juego, que incluye el coito o sexo genital; para terminar con el orgasmo o clímax como punto culmine.

La ansiedad encuentra el lugar apropiado para empujar los cuerpos a la acción concreta y llegar al objetivo, nada de prolongar el juego, ni detenerse en las diferentes acciones, todo debe ser apurado y con la finalidad de “cumplir”, de pasar un examen y aprobarlo con buena nota. Incluso las expresiones verbales: “me voy”, “no te detengas”, “más rápido”, “más lento”, “me corro”, etc., acompañan a este acto de liberación interna.
Orgasmo y orientación sexual
Un estudio publicado en Archival Sexual behavior del año 2018 sobre una muestra de población con diferentes orientaciones sexuales revela que el 95% de los hombres heterosexuales eran más propensos a decir que habían tenido orgasmos en la relación sexual, seguidos por hombres gay (88%), bisexuales (86%), lesbianas (76%) y finalmente las mujeres heterosexuales (66%).

Además, las mujeres que tenían orgasmos, destacaron haber recibido más estímulos excitantes: sexo oral, decir lo que les gusta, tener una relación más prolongada, estar satisfechas con la relación, elogiar a su pareja por algo que hicieron en la cama, enviar mensajes para comentar lo sucedido, reírse de alguna acción, usar lencería sexy, probar nuevas posiciones sexuales, ser estimuladas en el ano y expresar amor durante el sexo. Las mujeres también tenían más probabilidades de llegar al orgasmo si recibían besos profundos, estimulación genital manual y/o sexo oral además del coito vaginal.
Orgasmos y cirugía en personas trans
Un estudio publicado en Salud Transgénero del año 2019 sobre la funciones sexuales postcirugía de reafirmación de mujer a hombre transgénero pone de relieve que aproximadamente el 88% de las personas antes de la intervención habían tenido orgasmo y el 12% restante nunca lo había tenido o no lo sabía.

Si bien muchas personas transgénero no optan por procedimientos quirúrgicos, aceptando su cuerpo tal cual es u optando por la hormonación, en otros casos, la cirugía se ve como una alternativa deseada. En el caso de mujer a hombre se ofrecen dos tipos de procedimientos (la faloplastía, es decir crear un falo) o la metodioplastia (usar el mismo clítoris hipertertrófico por la hormonación), tanto por uno o por otro procedimiento se puede llegar al orgasmo ya que las zonas anatómicas y fisiológicas que lo provocan se mantienen para tal fin. Las cirugías de reafirmación mantienen la función orgásmica.

De hombre a mujer transgénero
Si bien las técnicas quirúrgicas varían, en el paso de hombre a mujer transgénero se debe crear una neovagina, con labios menores, mayores y un clítoris que dispare la respuesta orgásmica. Por lo general, tanto en el pasaje de mujer a hombre como de hombre a mujer se debe combinar el resultado estético y funcional, es decir, que las nuevas estructuras anatómicas permitan disfrutar del encuentro erótico. Por supuesto que no todas las personas buscan afirmarse con la cirugía, pero sí disfrutar del sexo y de una sexualidad plena que los abarque en su totalidad.
Walter Ghedin, (MN 74.794), es médico psiquiatra y sexólogo
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