Huevitos y butacas de viaje: los especialistas recomiendan no usar estos sistemas fuera del auto

El uso de los huevitos como lugar de descanso o juego de los niños está desaconsejado (Getty)
El uso de los huevitos como lugar de descanso o juego de los niños está desaconsejado (Getty)

Una familia llega de un paseo con un bebito dormido en el huevito del auto. La paz que emana la criatura provoca la tentación de no molestarlo; de dejarlo descansar un rato más. Pues no, dejarse llevar por el deseo de no interrumpir ese aparente sueño placentero y profundo es lo peor que los padres podrán hacer por su hijo.

Pese a que los sistemas de retención infantil (SRI) constituyen probadas medidas de seguridad, su uso no está difundido y sólo es obligatorio por ley en algunas ciudades del país. Y por otro lado, siempre se alude a sus pros y poco a sus contras.

Recientemente, la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires aprobó una ley que obliga a usar asientos especiales para niños hasta los 12 años o 1,50 metros de estatura. En el resto de las provincias, las disposiciones varían: en algunas, solamente indican que los niños menores de 10 años (en algunos casos, de 12) deben viajar atrás; en otras, existe la obligatoriedad de utilizar sistemas de retención para niños hasta los cuatro o hasta los diez años.

Según la SAP, las lesiones por transporte constituyen una de las primeras causas de muerte y secuelas graves en niños y jóvenes

Más allá de las diferencias abismales en las legislaciones, el tipo de SRI elegido y cómo se lo utiliza será clave para evitar accidentes. Y sobre eso, la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) cuenta con un documento (Consenso sobre mobiliario infantil seguro) en el que instruye a los profesionales de la salud acerca de lo que deben recomendar a los padres.

De allí el asombro que causó la semana pasada la noticia de que una bebita de tres semanas de vida estuvo al borde de la muerte, en Escocia, luego de permanecer casi dos horas en el huevito del auto.

Se recomienda elegir productos homologados, es decir, certificados por organismos de Europa o Estados Unidos (Getty)
Se recomienda elegir productos homologados, es decir, certificados por organismos de Europa o Estados Unidos (Getty)

La pequeña sufrió una privación de oxígeno, que los médicos denominan "asfixia postural o posicional", y se produce porque el flujo de aire se corta debido a la posición que adopta el bebé en este tipo de sillitas. Los recién nacidos no tienen fuerza suficiente para sujetar la espalda y la cabeza, y al sentarlos en estas sillas su columna adopta la forma de una letra C muy pronunciada que dificulta que el tórax y el abdomen puedan expandirse para respirar.

Según la SAP, "las lesiones por transporte constituyen una de las primeras causas de muerte y secuelas graves en niños y jóvenes. Y las muertes constituyen sólo la punta del iceberg: por cada muerte, aproximadamente, 18 niños son hospitalizados y más de 400 sufren lesiones serias que requieren atención médica. Según los registros del Sistema de Vigilancia de Lesiones (SIVILE), que, en una gran base de datos, recoge lesionados de unidades centinela de todo el país, el 16,5% de los niños atendidos en guardia por lesiones asociadas al transporte fueron trasladados en automóviles".

A la hora de elegir un sistema de retención infantil deben considerarse siempre las instrucciones de instalación, pero también los riesgos

"La mayoría de los SRI, sean huevitos, butacas o elevadores sin respaldo, son usados inadecuadamente; otros dispositivos de mobiliario como andadores y mecedoras pueden ser no sólo peligrosas, sino obstaculizadoras del desarrollo", alertó a Infobae la médica pediatra Laura Viva (MN 148090 – MP 454065), quien resaltó que "el consenso sobre mobiliario infantil publicado por la SAP en 2016 destaca que a la hora de elegirlos deben considerarse siempre las instrucciones de instalación, pero también los riesgos".

"El uso del cinturón de seguridad se implementó a fines de los años 50 para los adultos. El lazo superior debe pasar por el tórax y la zona clavicular, y la parte inferior, por la raíz de los muslos; al mismo tiempo, la columna debe apoyar sobre el respaldo posterior de la butaca del automóvil. Estas condiciones se logran en la mayoría de los niños de entre 8 y 12 años y de 1, 50 metros de altura -explicó la especialista-. Los lactantes tienen la cabeza desproporcionadamente grande y su centro de gravedad más alto. El cuello es corto y el sostén cefálico, relativamente deficiente. Los órganos intraabdominales están más expuestos, por lo que son vulnerables frente a una colisión. Es por ello que se utilizan sistemas de retención que se adaptan a sus características anatómicas".

Un SRI se debe elegir según la edad y el peso del niño (Getty)
Un SRI se debe elegir según la edad y el peso del niño (Getty)

Y tras destacar que "un niño transportado en los brazos de un adulto, al sufrir una colisión, multiplica su peso por 32, por lo que resulta imposible sostenerlo", la médica señaló: "La ley 5.294 menciona las normativas vigentes bajo las cuales deben estar los artículos que consumimos y la obligatoriedad en los automóviles es sancionable".

Viva, que es madre de una niña de dos años y a través de su cuenta de Instagram @lalapediatra comparte contenidos de medicina con otras madres, detalló que "los llamados huevitos para bebés de hasta 10 kilos aproximadamente son seguros ante accidentes viales, disminuyendo la fuerza del impacto, pero se debe tener en cuenta siempre la posición del niño en relación a la vía aérea". "En lactantes menores de seis meses, el sostén cefálico puede no ser suficiente para la posición que estos dispositivos adoptan. No están creados para pasar largas horas, ni dormir, cuando sabemos que la manera de que lo hagan es boca arriba sobre un colchón firme, para prevenir la muerte súbita del lactante", ahondó la especialista.

Los llamados huevitos para bebés de hasta 10 kilos no están creados para pasar largas horas, ni dormir

En el mercado actual hay variedad de marcas y modelos, varían según el peso del niño y se recomienda que estén certificados. "Todos los niños menores de dos años deben viajar mirando hacia atrás, idealmente en el centro del asiento para evitar impactos laterales y debe ser supervisado siempre por un adulto acompañante (también existen espejos para poder supervisar en caso de ser un solo adulto). Ante la necesidad del niño, sea alimentación, contacto o aseo, lo recomendable es detener el vehículo para satisfacerla y luego continuar el viaje", aconsejó la pediatra, quien agregó que "los niños mayores de dos años o que superaron el peso del SRI pueden usarlos hacia adelante. Siempre se debe instalar según las normas del fabricante y utilizar el arnés sin holguras".

"En cuanto a los cochecitos, el universo de posibilidades es amplio -sumó-. Los padres eligen no sólo según su practicidad, tamaño y peso, sino también por el diseño. Hay algunos puntos a tener en cuenta para que sean seguros: deben tener sistemas de cierre bloqueados, es ideal que tengan arnés de 3 a 5 puntos y sus hebillas seguras, las ruedas deben ser estables y tener frenos, evitar colgar de las manijas bolsos para evitar contrapeso y generar inestabilidad con posibilidad de vuelco. Tener en cuenta que antes de cruzar la calle el adulto debe ponerse de lado y no anteponer al cochecito al tránsito. El niño debe ir adecuadamente sentado o acostado, siempre bajo supervisión (no utilizar almohadas), solo reductores cefálicos que vienen con el carro y son sujetos".

Las lesiones por transporte constituyen una de las primeras causas de muerte y secuelas graves en niños y jóvenes (Getty)
Las lesiones por transporte constituyen una de las primeras causas de muerte y secuelas graves en niños y jóvenes (Getty)

Para finalizar, el documento de la SAP destaca que "un SRI se debe elegir según la edad y el peso del niño, así como por la facilidad de instalación en el automóvil. Se aconseja leer el manual del vehículo, las instrucciones del fabricante y llevar al niño y el coche en el momento de comprar el dispositivo de sujeción para evaluar cuál se ajusta mejor".

Según los especialistas, "las sillas que abarcan una franja de edades más amplia son menos seguras y brindan menos protección a los menores".
Se recomienda elegir productos homologados, es decir, certificados por organismos de Europa o Estados Unidos. La etiqueta de homologación puede verse con facilidad. Para productos de fabricación nacional, existen normas IRAM 3680 1, 2 y 3 de próxima aplicación. Se aconseja no utilizar sillas usadas que hayan sufrido golpes o con piezas faltantes, y se recomienda sustituirlas después de seis años de uso.

"Las sillitas se utilizan exclusivamente para el transporte de los niños. Es común el uso de los huevitos como lugar de descanso o juego de los niños, pero esta práctica se desaconseja, ya que puede asociarse a episodios de hipoxemia y a efectos adversos en el desarrollo madurativo y postural. Nada reemplaza los brazos del cuidador fuera del automóvil y la supervisión permanente por parte de un adulto", concluyen desde la SAP.

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