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Del sándwich de molleja al Penicillin: cómo fue el menú del casamiento de Lali Espósito y Pedro Rosemblat

Asistentes a la boda revelaron detalles de una propuesta gastronómica criolla, libre circulación entre livings, cócteles variados y una torta imponente diseñada especialmente para la ocasión

Durante la emisión del programa Amanece que no es poco, la conductora Elizabeth Vernaci y los panelistas repasan aspectos del casamiento de Lali Espósito y Pedro Rosemblat

Marcos Aramburu y Puchi Montivero coincidieron en una postal: el casamiento de Lali Espósito y Pedro Rosemblat fue una fiesta relajada, con mucha comida, una barra concurrida y espacio para que cada invitado eligiera su propio ritmo. Mientras el primero admitió que pasó del vino rosado al fernet y terminó con whisky con hielo, el segundo resumió su noche entre risas: “Estuve mucho sentado y riéndome solo. Para mí, en mi cabeza estuvo buenísimo”.

Los dos invitados reconstruyeron parte de lo que ocurrió durante la celebración en una charla con Elizabeth Vernaci y Paulo Kablan en Amanece que no es poco, el ciclo de Olga. Allí aportaron detalles del encuentro que reunió a familiares, amigos y figuras del ambiente artístico en una histórica casona de San Telmo, donde los novios celebraron su unión el sábado.

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Aramburu, amigo de Pedro Rosemblat y compañero suyo en Gelatina, fue uno de los que más detalles aportó sobre la noche. Consultado sobre el consumo de alcohol, contó que había dos barras y relató, sin demasiadas precisiones sobre el orden de los hechos, su propio recorrido por las bebidas.

“Empecé con vino rosado. Después me mudé para hacer un pequeño upgrade a un tinto de verano”, contó. Más tarde llegó el turno del fernet, un cóctel Penicillin —preparado con whisky, entre otros ingredientes— y, finalmente, whisky con hielo. “Champán habré tomado dos, tres copas nomás”, agregó.

Durante la emisión del programa Sería Increíble en el canal de streaming OLGA, Bel Bozzolo y Noe Custodio hablaron sobre el particular detalle de Pedro Rosemblat que emocionó en su casamiento con Lali Espósito (Sería Increíble - Olga)

Montivero, productor del ciclo, también repasó su elección. “Pedí la cerveza, fernet. Un Penicillin de esos que dice Marcos, que hicimos fondo con los hermanos de Pedro”, señaló. Ante la insistencia de Vernaci, sostuvo que evitó combinar demasiadas bebidas durante la fiesta.

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La conversación dejó en evidencia el tono distendido que tuvo el festejo. Los invitados bromearon sobre las horas previas a la llegada de los novios y el tiempo que pasó hasta la ceremonia. Montivero recordó que habían llegado cerca de las 2 y que Lali y Rosemblat aparecieron alrededor de las 3. Según su relato, ese tramo previo fue uno de los momentos que definieron el clima de la jornada.

La recepción estuvo a cargo de Martín Rechimuzzi, quien tomó la palabra antes del momento formal de la boda. Después de su intervención, dio paso al juez de paz encargado de concretar el casamiento legal.

Aramburu destacó que el funcionario mantuvo un perfil bajo durante la ceremonia. “Hizo solo lo que tenía que hacer”, dijo al recordar la secuencia. Para los invitados, el momento central estuvo marcado por las palabras de los amigos y por la presencia de quienes acompañaron a la pareja en una jornada que combinó ceremonia, comida, música y baile.

Montivero confesó que no fue de los más activos en la pista. “Me acerqué cuando estaban bailando los novios, por supuesto, hice un poquitito de coso, pero no es mi fuerte”, explicó. También contó que prefirió permanecer sentado gran parte de la celebración, atento a las conversaciones y al clima del encuentro.

Al referirse a la ambientación, Aramburu resumió su impresión con una frase breve: “Muy lindo”. Luego, a partir de las preguntas de Vernaci, enumeró algunos de los elementos que formaron parte del espacio: alfombras dispuestas sobre el parque, sillones, livings y mesas para grupos reducidos.

Cuál fue el menú y la distribución de los invitados

No hubo un esquema rígido de mesas asignadas para cada invitado. Según explicó el integrante de Gelatina, los asistentes podían sentarse donde quisieran y armar grupos a lo largo de la noche. Había livings para unas seis personas y mesas más largas que permitían que las charlas cambiaran de participantes con facilidad.

La estructura del lugar buscó sostener el espíritu informal de la celebración. Las imágenes que circularon mostraron también una especie de atrio para la ceremonia, con telas suspendidas sobre los novios. Aramburu aclaró que ese elemento correspondía al espacio donde se realizó el casamiento y no a toda la decoración de la casona.

Lali Espósito y Pedro Rosemblat ante la impactante torta de bodas

La propuesta gastronómica siguió la misma línea de cercanía y sabores conocidos. Lejos de un menú de alta cocina, la boda incluyó una picada criolla, carnes a la parrilla, milanesas con puré y distintos acompañamientos.

Aramburu recordó que primero hubo bandejeo, aunque admitió que no logró retener todos los nombres de las preparaciones que ofrecían los mozos. Después, los invitados se encontraron con una gran mesa donde podían servirse distintas opciones.

“Había unas carnes, unas papas, como un milhojas muy bueno”, enumeró. Más tarde llegaron más cortes de carne y una opción que, de acuerdo con su relato, se convirtió en una de las más comentadas de la madrugada: “Parece que la diva de la noche fue un sándwich de molleja”.

Montivero no pudo aportar demasiados detalles sobre el menú, aunque dejó claro que la comida acompañó toda la jornada. En medio del intercambio, recordó la presencia de frutas en la mesa dulce y contó que eligió frutillas. Aramburu, por su parte, aseguró que la oferta fue amplia para quienes prefirieron concentrarse en los platos antes que en la barra.

Lali Espósito y Pedro Rosemblat vivieron una jornada histórica

El momento dulce tuvo una figura conocida detrás de escena. Damián Betular elaboró la torta de bodas, una estructura blanca de nueve pisos que se convirtió en uno de los focos de atención de la celebración.

El diseño incluyó volados, capas con distintas texturas y detalles en rosa pastel. La preparación estuvo expuesta durante la fiesta y formó parte de las imágenes que se difundieron luego del casamiento. Sin embargo, Montivero reconoció que se enteró de algunos de esos detalles al ver las fotos posteriores.

Entre los brindis, la ceremonia, el baile y las mesas compartidas, los testimonios de Aramburu y Montivero trazaron una imagen de la boda de Espósito y Rosemblat: una celebración sin puestos fijos, con clásicos argentinos en el menú, dos barras y un festejo que se extendió hasta altas horas.

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