Después de meses de obra, decisiones y cambios sobre la marcha, Paula Chaves mostró la intimidad de la mudanza a la casa que diseñó para compartir con Pedro Alfonso y sus tres hijos. La conductora abrió las puertas de algunos de sus ambientes preferidos y dejó al descubierto una estética atravesada por los materiales naturales, los tonos neutros y una idea que se repite en cada rincón: construir un hogar pensado para la vida cotidiana de su familia.
La llegada a la vivienda estuvo acompañada por emociones que Paula no ocultó. En una de las imágenes que compartió, mientras aún faltaban ajustes en distintos sectores de la propiedad, escribió: “Últimos detalles. Lloré de emoción. Me enojé por los errores. Pero no puedo parar de agradecer por cumplir mi sueño de mi casa diseñada y pensada por mí”. Con esas palabras, resumió el proceso que atravesó hasta instalarse en el lugar junto a Pedro Alfonso, Olivia, Baltazar y Filipa.
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La frase reveló la cara menos visible de una construcción: los tiempos de espera, las correcciones necesarias y las expectativas depositadas en cada elección. Para la también modelo, la casa no fue solo una mudanza. Se trató de un proyecto personal que siguió de cerca y en el que volcó sus preferencias estéticas, desde los revestimientos hasta la distribución de los espacios comunes.
Uno de los ambientes que más se destacó en las postales fue el living. La habitación combina paredes blancas, aberturas amplias de marco oscuro y una vista abierta hacia el exterior, donde se distingue la vegetación del jardín y una construcción semicubierta. La luz natural ocupa un lugar central y refuerza la sensación de amplitud del espacio.
En el centro aparece una mesa baja de madera, de líneas rectas y estructura robusta. Sobre ella, Paula dispuso objetos cotidianos que aportan calidez: una bandeja circular, velas, revistas, una canasta tejida y una pequeña lámpara de mesa. La composición mantiene una línea sobria, sin excesos, con elementos que priorizan el uso diario.
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El sofá, amplio y de tapizado claro, está cubierto por almohadones blancos, negros y en tonos tierra. Esa combinación se replica en otros detalles del ambiente, como las dos lámparas colgantes de fibras naturales que caen sobre el sector de descanso. Debajo de la mesa, una gran alfombra de yute define el área principal y suma textura a una decoración donde la madera y los tonos cálidos aparecen como protagonistas.
La escena también tuvo dos visitantes especiales. En otra de las imágenes, las mascotas de la familia descansan sobre la alfombra, muy cerca de la mesa central. “Buen día”, escribió la modelo sobre la postal que mostró al perro y al gato compartiendo el espacio. La presencia de los animales ofreció una de las postales más espontáneas de la nueva rutina: la casa ya comenzó a ser habitada en sus momentos más simples.
En una toma más amplia del living se observa la continuidad visual hacia otros sectores. Detrás de la sala principal, dos grandes paneles de madera corredizos dividen el ambiente y permiten regular la conexión con una habitación contigua. Las puertas, de gran altura, refuerzan el protagonismo del material y funcionan como uno de los ejes del diseño interior.
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A través de esa apertura se alcanza a ver otro espacio de la casa, equipado con una mesa y sillas de madera, además de ventanales que miran hacia el verde exterior. La disposición permite que la luz circule entre los distintos ambientes y evita que cada sector quede aislado.
En las imágenes de los últimos detalles, Paula también mostró una pared revestida con listones de madera clara. La superficie se combina con un piso de piedra en tonos grises y beige, una elección que conserva la paleta natural que domina toda la casa. En ese sector, una ventana vertical de marco negro suma iluminación y rompe la continuidad del revestimiento.
La conductora eligió una composición que evita los contrastes fuertes. El blanco de paredes y techos, los tonos arena de las fibras, la madera de los muebles y los grises de los pisos forman parte de una misma identidad visual. Cada ambiente parece responder a la idea de lograr una vivienda funcional, con superficies amplias y materiales vinculados con el exterior.
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La cocina mantiene la misma línea estética que Chaves había mostrado durante la obra. El ambiente cuenta con muebles en tonos gris claro, cajones sin tiradores visibles y una mesada de mármol veteado que se extiende a lo largo de la pared principal. La elección del revestimiento aparece también en una isla o mesa auxiliar de madera, que suma una superficie de apoyo para las comidas y las actividades familiares.
Sobre la mesada se ubica una ventana horizontal de marco negro, que permite el ingreso de luz y ofrece ventilación. Debajo, una bacha de acero y una grifería alta se integran a una zona de trabajo amplia. En la parte superior, los muebles de guardado llegan casi hasta el techo y aprovechan la altura de la habitación.
La iluminación artificial se resuelve con apliques blancos orientables sobre la ventana. El resultado conserva una impronta práctica, con una distribución que prioriza la circulación y el uso cotidiano. El piso de placas grandes en tonos grises acompaña la mesada y aporta continuidad a la cocina.
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Las imágenes muestran que la nueva casa de Paula Chaves ya dejó atrás la etapa más intensa de la obra. Aún con algunos detalles por terminar, el living, la cocina y los espacios de circulación empezaron a llenarse de objetos personales, mascotas y escenas familiares. Para la conductora, cada elección terminó por formar parte de una casa que imaginó durante meses y que ahora comienza a vivir junto a los suyos.
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