Adabel Guerrero admitió en Storytime, el ciclo que conduce Nazarena Vélez por Bondi, que ya quería separarse de Martín Lamela mucho antes de que la relación con Rodrigo Alenaz se hiciera pública, pero que fue el encuentro con el empresario del mundo del karting lo que terminó de definirla. “Me voló la cabeza él”, dijo la bailarina, que llegó a recurrir a antidepresivos durante esa etapa de indefinición.
La charla fue directa desde el primer intercambio. Ante la pregunta de Vélez sobre su situación sentimental, Guerrero no esquivó nada: confirmó que está de novia y abrió el relato sobre los meses previos a la ruptura con Lamela, padre de su hija Lola. “Yo me quería separar hace un montón porque ya me había dado cuenta que el vínculo estaba out, pero no quería romper mi familia”, reconoció. Según contó, esa tensión entre lo que sentía y lo que no quería perder la llevó a un punto de quiebre emocional que derivó en tratamiento psiquiátrico. “Empecé con los antidepresivos, lo tengo que decir acá. No la estaba pasando nada bien”, afirmó.
Su psiquiatra le señalaba la necesidad de abordar el tema, pero Guerrero resistía. “Me decía: ‘Hay que tocar este tema’. Yo: ‘No me voy a separar, dame unas dudas’”, recordó con humor. Fue en ese contexto de postergación que apareció Alenaz, a quien conoció a través de amistades en común, entre ellas la bailarina Valeria Archimó. El encuentro se dio en un after de la obra Sex, de José María Muscari, donde Guerrero actúa. “Cuando lo conozco digo: ‘No, ya está, esta es la señal’”, contó.
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La relación con Alenaz no surgió de un día para el otro. Según había relatado Guerrero en una entrevista previa con Los Profesionales, el ciclo de Flor de la V por El Nueve, lo que la sorprendió fue la profundidad de las conversaciones desde el principio, antes de que hubiera cualquier vínculo romántico. “Me llamó mucho la atención en las conversaciones que tuvimos sin que pase nada, porque fue como: ¿Quién es esta persona? ¿Qué pasa acá?”, había dicho entonces. En Storytime, fue más contundente: “Me enamoré y uh, dije: ‘Cagamos’, pero no cagamos, está buenísimo esto y me la jugué”.
La separación de Lamela, con quien convivió 17 años, no estuvo exenta de dolor. Guerrero describió madrugadas de llanto y conversaciones largas con su ex pareja antes de que todo se definiera. “Ya con Martín hablamos muchísimas horas, muchísimas madrugadas llorando. Yo lloré muchísimo. Sigo llorando porque es verdad que todavía me cuesta aceptar que no tengo esa familia que armé con el papá, la mamá, la hijita”, admitió ante Vélez. La conductora le recordó el peso de tantos años compartidos, y Guerrero lo resumió con una imagen: “La chancleta que me quedaba cómoda. Es un zapatito que me aprieta, pero bueno, esta es la nueva realidad”.
A sus 47 años, la artista dijo no tener margen para seguir en un vínculo que ya no la hacía feliz. “Yo ya hacía muchos años que no era feliz. Ya yo lloraba el duelo porque sabía que ya estaba roto”, afirmó. Y agregó que Lamela, en cierta forma, también lo percibía, aunque optaba por sostener la situación: “Se da cuenta, pero piensa que: ‘Bueno, me la voy a bancar’”.
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Hoy, el panorama que describe es distinto. Guerrero subrayó que Lola está bien y contenta, y que Lamela también está bien. Alenaz, que dirige una empresa de motores para karting y organiza competencias para pilotos profesionales, se mostró desde el principio con bajo perfil frente a los medios: en su primera aparición pública junto a Guerrero, en el estreno de Drácula II: Resurrección, la obra de Pepe Cibrián Campoy, evitó definir el vínculo como noviazgo oficial ante las cámaras. Fue Guerrero quien salió a resguardarlo: “Las notas me las tienen que hacer a mí, no a él”.
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