A días de dar a luz, y convertirse en madre, Julieta Puente abrió la puerta de su intimidad y relató cómo vivió su embarazo. Fiel a su estilo, la influencer se refirió al detrás de escena de uno de los momentos más importantes de su vida y cómo pasó de ir a un control con su obstetra a parir en cuestión de horas.
“Storytelling de cómo fui a un control con mi obstetra y terminé pariendo. Obvio que normal no podía ser nuestro parto. Siempre tiene que haber adrenalina en esta casa. Siempre algo tiene que pasar”, comenzó diciendo Puente de cara a su millón de seguidores en redes sociales. Recostada en la cama, y con su bebé en brazos, la joven continuó relatando: “Martes 30 de junio, estaba entrando en la semana treinta y siete. Tenía control con mi obstetra. Íbamos a planificar la cesárea porque ella nunca en todo el embarazo se dio vuelta, o sea, siempre estuvo sentada. Nos gustaba mucho la fecha 8 de julio. Todo estaba dado para que nazca ese día. Vamos al control, hacemos monitoreo. Ella estaba soñada, perfecta. Y acá viene la parte en la que empezó a pasar todo. Era una casualidad atrás de otra y decís: “No creo nunca más en las casualidades””.
Luego, la influencer destacó el trabajo de la doctora, quien se percató de la situación que se aproximaba: “Ese mismo día, en mi consulta con mi obstetra, venía la partera, Carlita, a conocernos. Estamos haciendo el monitoreo y venía todo perfecto. Y cuando estaba por terminar le digo a mi obstetra: “Pará, que quiero grabar nuestra última historia juntas”. Y mientras estoy grabando la historia me da una contracción, que es normal tener contracciones en la final del embarazo, varias por día. Pero en ese video se ve la cara de ella como diciendo: “Cortá el video”. Hay algo que no me está gustando, que mi contracción duraba bastante más de lo que tiene que durar. Se me ponía la panza demasiado dura durante mucho tiempo y la frecuencia cardíaca de este bomboncito bajaba mucho con mis contracciones”.
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“La obstetra obviamente no nos dice nada, pero yo, como ella es muy alegre y le veo la cara de repente, digo: “Mmm, ¿qué pasó?”. Y dice: “Ay, me voy a quedar un ratito más haciéndolo hasta que llegue Carlita, la partera, así vemos”. A los cinco minutos seguimos el monitoreo, llega la partera, vuelvo a tener una contracción, vuelve a pasar lo mismo. Su frecuencia cardíaca estaba en setenta. No estaba muy bien. Facu dice: “¿Qué puede ser lo peor que pase?” Y mi obstetra con su cara de ángel dice: “Nada, que nazca antes”. Y yo lo miro a Facu y le digo: “Bueno, amor, rebién”, porque nosotros estábamos reansiosos. Por ahí en vez del miércoles puede nacer el lunes. Las dos nos miran y dicen: “Serena nace hoy. Es más, nace ya, ahora”. Automáticamente escucho esa frase, empiezo a llorar. A Facu se le transforma la cara y dice: “¿Cómo?” Habíamos ido al control rápido. Nuestro plan era volver rápido a casa, porque otra casualidad, mis papás habían venido a pasar el día acá a Buenos Aires y yo quería tomarme unos mates con mamá porque no me venía sintiendo muy bien antes de que se vuelvan a Entre Ríos. Terrible”, comentó la joven.
Fue entonces cuando Puente relató la reacción que tuvo cuando se percató que sería madre en cuestión de minutos: “En el preciso instante en el que dicen: “Juli, Serena nace hoy”, las miro a las dos y le digo: “No me lavé los dientes, estoy sucia, no me bañé hoy. ¿Me puedo ir a bañar a mi casa? No traje el bolso, no tengo nada”. Y Facu dice: “Yo no tengo ni la billetera, no trajimos nada”. Y yo agarro el celular y digo: “Le voy a avisar a mi familia”. Y ahí Carlita, la partera, me saca el celular y me dice: “Después le damos la buena noticia a la gente. Ahora necesitamos ir cuanto antes a la clínica porque está en riesgo la vida de Serena”. Y ahí yo empecé a asustarme más y lloraba. Nuestra obstetra dice: “Hay que irnos ya, ¿en qué nos vamos?” Y Facu dice: “Vamos en mi auto”. En mi auto yendo a parir con mi obstetra, mi partera”.
Acto seguido, Julieta resaltó todos los preparativos que no había llegado a hacer para dicha situación: “Nos habíamos terminado de comer unos ravioles con estofado una hora antes de la cesárea, las uñas hechas. Nada de lo que hay que respetar. No estaba en nuestros planes, definitivamente. Mientras íbamos a la clínica, las dos médicas llamaron y dijeron: “Reserven el primer quirófano que haya”. Yo estaba tipo en shock. Llegamos a la clínica, me meten en una sala, me ponen la bata, todo. Yo no entendía nada. Y cuando me están haciendo el monitoreo suenan alarmas. La frecuencia cardíaca de Serena estaba todavía más baja. Entonces vienen corriendo las dos médicas y me dicen: “Juli, hay que ir ya al quirófano”. Nunca en mi vida sentí tanto miedo, susto, mezcla de emoción, como que no me preparé. No estaba lista emocional y físicamente no lo estaba. En ese momento entra Facu y para todas las que dicen que el hombre no hace nada desde que nació hasta hoy, pienso todo lo contrario si tenés un buen macho al lado, ¿eh? Entra Facu a la sala de parto, me agarra la mano y me dice: “Amor, no sé si vamos a tener la suerte después de todo lo que nos costó de volver a vivir esto otra vez en nuestra vida. Así que por favor disfrutémosla”. Yo igual ya estaba entregada. Yo dije: “A mí no, no me importa nada, dénmela””.
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Por último, Puente manifestó el alivio y la alegría que sintió al dar a luz a su pequeña: “Las parteras ponen una playlist porque ni eso armamos nosotros. Escucho el llanto. El momento más feliz de toda mi vida. No me importó más nada. Terminan la cesárea, miro de costado, lo veo como Facu la estaba cambiando, cortando el cordón, todo eso. Yo no podía más de la emoción. Y me avisan que mis papás estaban afuera y que habían buscado los bolsos, todo. Los vi por una ventanita. Otro momento que no me olvido para siempre. Y ahí nos miramos con Facu y dijimos: “¿Qué car...? ¿En qué momento sucedió?” No entendíamos nada. Y todo lo que vino después serán otros reels. Pero lo importante es que esta pulguita chiquitita ya está con mamá. Te amo para siempre”.