José María Muscari anunció en sus redes sociales el proyecto teatral más personal de su carrera. Se llama Lucio y yo y es, según sus propias palabras, su obra más personal: una biopic sobre el proceso de adopción de su hijo adolescente Lucio y el camino que recorrieron juntos para convertirse en familia. El posteo en Instagram acumuló más de 6.000 likes en tres horas y los comentarios se llenaron de mensajes de emoción.
La foto que acompañó el anuncio mostró al director junto a los dos actores que darán vida a esa historia: Esteban Pérez, que interpretará al propio Muscari, y Máximo Meyer, que encarnará a Lucio. Los cuatro aparecen de negro, sosteniendo los guiones con el título de la obra. “Dos maravillosos actores serán ‘nosotros’, aunque no nos imitarán, solo se dejarán habitar por nuestra historia”, escribió el dramaturgo.
Los ensayos ya arrancaron. El estreno está previsto para agosto de 2026, con funciones los viernes y sábados en el Centro Cultural de la Cooperación, en Avenida Corrientes 1543, una sala en la que Muscari nunca había trabajado antes. “Es una alegría llegar con este proyecto que es el más emocionante de mis 70 obras estrenadas”, señaló.
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La obra recorre el proceso de adopción desde el principio: desde el video viral de Lucio que cambió el rumbo de ambas vidas hasta la intimidad de la convivencia cotidiana, los desafíos de la paternidad y las transformaciones que atraviesan tanto un padre como un hijo cuando se encuentran y deciden construir algo juntos. El director teatral explicó el origen del texto con precisión: “Nunca hice una obra que sea biopic y mucho menos sobre un vínculo. Nunca había tenido un hijo hasta que llegó Lucio a mi vida y entonces, durante el primer año de convivencia, fui escribiendo un registro de la extraña aventura de convertirse en padre y de convertirnos en padre e hijo”.
El resultado de ese registro fue el guion de Lucio y Yo. “Así surgió: como una bitácora emocional de nuestra existencia”, describió. Lo que hace al proyecto todavía más particular es que Lucio no fue solo el protagonista de la historia sino también parte del proceso creativo: el adolescente colaboró con su mirada y sus aportes en la escritura del texto. “Mi hijo me ayudó con su mirada y sus aportes mágicos”, escribió Muscari en el posteo. “Será una sensación muy hermosa para Lucio y yo, los verdaderos, estar mirando en la platea cómo nos ‘interpretan’ otros siendo ‘nosotros’”, añadió.
La producción general de la obra estará a cargo de Paola Luttini, madrina de Lucio, quien según el director asumió el proyecto “con todo su amor”. El equipo se completa con Santiago Longo en la asistencia de dirección, Vara Sotero en prensa y Eric Báez en imágenes y videos.
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Hace algunos meses, José María relató el proceso que llevó a cabo para poder cumplir su sueño de ser padre. “Una parte mía siempre supe que iba a ser padre, tenía como esa determinación”, contó. Sin embargo, reconoció que al principio estaba poco informado y pensaba que la adopción solo era posible con bebés. Todo cambió cuando participó en el programa de Georgina Barbarossa, donde hizo una declaración pública sobre su deseo de paternidad. A partir de ese momento, la organización Adopten Niñes Grandes, dedicada a promover la adopción de chicos más grandes, se contactó con él y le brindó información clave.
El proceso dio un giro inesperado cuando, estando de viaje, Muscari vio el video de Lucio. Según relató, Lucio, que vivía en el Hogar Oscar Mangone de la capital correntina, fue el primer y único niño en la historia de la adopción argentina en protagonizar una convocatoria pública a través de un video, una decisión tomada por la jueza Carolina Macarraín de Corrientes. “La jueza abrió la última instancia en el sistema de la adopción, que es la convocatoria pública, que es que cualquier persona se puede anotar. Y evidentemente no se equivocó”, afirmó el director. El video se viralizó rápidamente y 140 familias se postularon para adoptarlo.
Entre los postulantes, José María Muscari fue seleccionado y, tras un proceso de preselección, llegó el momento de la decisión de Lucio. El adolescente, que entonces tenía 14 años, se tomó el trabajo de leer los casi 140 legajos de las familias interesadas. En un primer momento, eligió a una familia de Corrientes, provincia donde vivía desde los ocho años, aunque era originario de Buenos Aires. Su deseo inicial era permanecer en aquella provincia del litoral, pero tras reunirse con la jueza y reflexionar, cambió de opinión. “Cuando la jueza se fue del hogar al juzgado para contactar a la familia que habían quedado con Lucio, Lucio se arrepintió, la llamó por teléfono y le dijo: ‘No, no, estuve pensando ycomo esto sería recomenzar mi vida y empezar una nueva etapa, me parece que estaría bueno ir a Buenos Aires y me parece que está buena la historia del señor este de Buenos Aires, que no sabía ni quién era yo’”, relató en Patria y Familia.
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