Este viernes, una insólita comparación causó furor en el mundo de las redes sociales cuando usuarios relacionaron a dos influencers argentinos con los padres de Gustavo Cerati. Los personajes en cuestión son Juli Savioli y Alex Pelao (o Pelao Khe), quienes reaccionaron a este fenómeno y hablaron de su similitud con Lilian Clark y Juan José Cerati.
A través de las redes sociales, los jóvenes mostraron su reacción al ver una antigua foto de los padres de Cerati. La primera en comentar al respecto fue Savioli, quien dijo: “Ellos son los padres de Cerati. ¿Somos parecidos? ¿Vamos a tener un hijo como Cerati y es como un viaje en el tiempo de nosotros en el pasado y en el futuro saldrá un Cerati?”.
Luego, en tono humorístico, fiel a su estilo, Alex Pelao expresó: “Si será así, será por ti, Cerati”. Más allá de al repercusión, y de los miles de likes, algunos seguidores se manifestaron diciendo: “Tengan un hijo pónganle Gus y enchúfenle una guitarra de una, empieza el proyecto Soda”, “Los recontra veo teniendo un hijo como Cerati, si son dos genios” y “Cerati viajará al futuro para que se enamoren y él pueda nacer”.
La imagen que compartieron los influencers fue posteada por Laura Cerati dos semanas atrás. “Hermosa foto de nuestros padres. Antes que se agrande la familia. Tan lindos, allá por 1956”, escribió la hermana de Gustavo. Más allá de los mensajes de cariño de los fans, algunos seguidores también se percataron del parecido con los creadores de contenido y los arrobaron, generando el nexo.
En 2018, a raíz de la presentación de Bios -proyecto de National Geographic que proponía un viaje fascinante por la vida y obra de distintos ídolos latinoamericanos- Lilian Clark recordó a su hijo. “Una noche eran cerca de las dos de la mañana y escuchaba música en casa. ¡No lo podía creer! Me levanté de la cama, abrí la puerta y ahí estaba Gustavo, sentado en el sillón del comedor, componiendo una canción con su guitarra. ‘¡Andá a acostarte, que mañana tenés que ir a la escuela!’, le dije. Y él, con su mirada tierna me respondió: ‘Mamá, termino la canción y me voy a acostar’. Ese era Gustavo, un hombre que vivió para lo que más amó: su música”, dijo la mujer, que por entonces tenía 88 años, sorprendiendo con otra anécdota sobre su hijo.
En el documental de aquel entonces, una de las imágenes más valiosas era una presentación que le hizo Juan José Cerati, su papá, un visionario. Cuando Gustavo tenía seis años, en una reunión familiar, su padre lo presentó: “Con ustedes… ¡Gustavo Cerati, el músico del que habla todo el mundo!”. Acto seguido, la voz de un niño comienza a entonar algunas estrofas de una canción popular.
“Es difícil que pase un día sin recordarlo. Lo extraño mucho… A veces estoy en casa pensando en él y salgo para olvidarme, para despegarme. Pero entro a un negocio y está sonando un tema de Soda, o pasa alguien y tiene una remera con su imagen… Entonces me doy cuenta de que es imposible. Papá es como el aire: está en todos lados”, confesó en aquel momento Lisa, refiriéndose a la pérdida de Gustavo.
La historia de amor entre los padres del histórico músico comenzó con Juan José Cerati, quien, motivado por su deseo de estudiar y prosperar, se trasladó de Concordia a Buenos Aires a fines de los años 40. Con la ayuda de su tío Adam Guglianone, un pintor que le ofreció un lugar en su pensión en Barracas, Juan José dio inicio a su nueva vida en la gran ciudad.
En Buenos Aires, Juan José comenzó a trabajar como cadete en una compañía petrolera, donde la vida le depararía sorpresas. Allí conoció a Lilian, una joven decidida que se graduó como perito mercantil en 1954 tras completar la secundaria en Villa Lugano. Lilian también consiguió un empleo como administrativa en la misma empresa, y el destino entrelazó sus caminos.
Su romance floreció gracias a la perseverancia de Juan José, quien, después de paseos por la calle Florida y tés en la confitería Richmond, logró enamorar a Lilian. En diciembre de 1957, se casaron en una iglesia de Mataderos, y su modesta luna de miel en Mar del Plata reflejaba la sencillez y sinceridad de su amor.