En medio de su estadía en Buenos Aires, Bad Bunny fue el protagonista de una nueva salida nocturna marcada por el hermetismo. El artista puertorriqueño eligió un exclusivo restaurante del Pasaje Suizo, en el barrio porteño de Recoleta, para disfrutar de una cena privada, pero lo hizo bajo un llamativo despliegue de seguridad y con un look pensado para pasar inadvertido.
Las imágenes muestran el momento exacto en el que el cantante desciende de una camioneta negra de alta gama, estacionada en la entrada del imponente Palacio Duhau Park Hyatt, donde se encuentra hospedado. El vehículo, con vidrios polarizados y luces traseras encendidas, aguardaba en la puerta mientras parte del equipo de seguridad descendía primero para asegurarse de que el ingreso estuviera despejado.
En una de las fotos se observa a un custodio corpulento, con brazos tatuados y auricular en el oído, monitoreando la escena con gesto serio. Otro hombre, vestido completamente de negro, se mantiene atento a pocos metros de la entrada. La coordinación fue precisa: primero bajó la seguridad, luego el cantante.
Para mantener la privacidad, Benito optó por cubrirse por completo. Vestía un conjunto oscuro, con pantalón amplio y buzo con capucha. Sobre la cabeza llevaba además una gorra, y completó el look con lentes. La intención era clara: evitar ser reconocido por el público y la prensa que merodeaba la zona.
En las secuencias se lo ve caminar con paso rápido hacia la puerta lateral del restaurante, ubicado a solo tres cuadras del hotel, casi sin levantar la vista. En una de las imágenes aparece ligeramente inclinado hacia adelante, sosteniendo una prenda o bolso en la mano, mientras uno de los custodios le abre paso. El movimiento fue veloz y coordinado, sin detenerse para fotos ni saludos. El restaurante elegido es uno de los templos de la alta cocina argentina y cuenta con dos estrellas Michelin. El mismo propone una experiencia culinaria basada en un menú degustación único y sorpresa, compuesto por alrededor de 18 pasos.
La propuesta combina innovación, técnica y estética con productos argentinos de estación. Entre los platos que forman parte de su universo creativo se destacan originales aperitivos, bocados marinos llenos de sabor y delicadeza, sorprendentes composiciones que dialogan con los ingredientes de cada momento del año y preparaciones como la exquisita carne Angus presentada sobre un taco de alga ulva. Para la parte dulce del recorrido y la sobremesa —con café o copa en mano— el espacio invita a subir a la primera planta, donde también funciona un comedor privado.
Detrás del artista habría ingresado su novia, Gabriela Berlingeri, quien también intentó mantener un perfil bajo. Se la vio con una campera de cuero negra y un bolso de mano, caminando unos pasos más atrás del cantante y escoltada por parte del equipo. Su presencia quedó registrada en segundo plano, apenas visible entre los custodios y el marco de la puerta.
Otra imagen muestra a un grupo de personas apostadas detrás de las rejas del hotel, algunas intentando divisar movimientos en el interior. Jóvenes y adultos se alinean sobre la vereda, apoyados en la estructura metálica, atentos a cualquier señal. La expectativa fue creciendo con el correr de los minutos. Durante el ingreso, el cantante nunca dejó ver su rostro por completo. Incluso ya dentro del predio del hotel, al atravesar el portón interno, mantuvo la capucha colocada.
Aunque el hermetismo fue total y no hubo declaraciones públicas, la presencia de Bad Bunny en uno de los polos gastronómicos más distinguidos de Recoleta volvió a generar revuelo entre fanáticos y curiosos. Y si algo quedó claro en las imágenes es que, incluso para una simple cena, el músico más convocante del momento no deja nada librado al azar.
La presencia del artista genera expectativa en la previa de sus tres shows en River Plate, donde promete hacer vibrar a miles de fanáticos que colmarán el estadio Más Monumental en una serie de noches dedicadas a la música y el espectáculo. Son los primeros shows que dará luego del consagratorio show de mediotiempo en el Super Bowl y tras haber ganado tres Grammys, donde también hizo historia al consagrarse ganador del álbum del año por su trabajo en DtMF, el primer disco completamente en español en ganar la categoría.
Créditos: RS Fotos