–Monstruos es un catálogo de emociones, hay un poco de enojo, de amor, de fidelidad, de todo…
-Sí. Es una fotografía vital, de alguna manera es como hablar de todos los monstruos y los fantasmas y que te acompañan. En vez de luchar contra ellos, aliarte con ellos. Es como una montaña rusa de emociones que durante dos años he escrito en la gira anterior. Está escrito en un momento vital muy loco, muy arriba y muy abajo.
-Me interesa mucho detenerme en la tapa del disco porque es un chico haciendo karate, ¿sos vos cuando eras chico?
-Sí, ese niño era yo. La verdad que no se qué pasó conmigo, con ese niño lindo. Esa foto me la regaló mi madre y la tenía puesta en la nevera, aquí se dice la heladera, y me pareció que representaba muy bien lo que quiero contar en el disco. Al final todos los monstruos son miedos un poco infantiles, como miedo a volar, miedo a la soledad, un montón de miedos que son miedos de niños. Me pareció muy bien que representaba un niño en posición de lucha. Nunca pensé que una foto mía de niño iba hacer una portada de mi disco. Me parece que quedó lindo.
–Cuando hablas de que hay que sacar los monstruos, ¿a qué tipo de monstruos te referís?
-Miedos humanos que tenemos todos. A mí hay un miedo que me sigue constantemente que soy muy aprensivo como Woody Allen, todo el rato pienso que me sale una mancha y pienso que voy a tener una enfermedad terrible. Yo convivo todo el día con ese monstruo diciéndome enfermedades terribles. Convivo con fantasmas como todo el mundo pero mientras me siga dando canciones… Bienvenido sea.
-A nivel social, ¿cuáles crees que son los miedos que sufre la sociedad?
-A nivel social mis monstruos son diminutos al lado de Donald Trump, ese sí es un monstruo verdadero. A nivel social, indudablemente, todo lo que pasa con la salud, todo lo que pasa con la educación, todo con la desigualdad, vengo de México y ves la brecha social que hay y es terrible. Mis monstruos son la nada comparado con los que hay en el mundo pero hay que vivir.
–En tu tema "Sincericidio" hablás un poco de esto del amor pero a la vez que te lastima. "Te quiero cuando me destrozas", dice el estribillo.
-De alguna manera cuando tienes una relación sentimental acabas jugando cosas que no querías jugar y acabas teniendo un sentido de la propiedad que no se ajusta con la realidad y acabas enganchándote a veces a cierta obsesión y te acabas enganchando con lo que tiene que ver con el fuego que con el equilibrio. Siempre quieres que las cosas tengan un punto de tensión y de fuego y de emoción aquí en el estómago y es imposible. Es verdad que algunas veces uno siente "te quiero cuando me destrozas" y me parecía que era un verso que tenía que decir porque me ha ocurrido muchas veces, no sé si estoy loco o le ha pasado a alguien más pero tengo que cantar esto.
-¿Qué pasa con las mujeres? ¿Crees que se acercan más a vos porque sos reconocido o tenes éxito?
-Yo nunca lo sentí así realmente. Yo nunca fui pensando que soy una persona popular. Yo nunca tengo esa conciencia alerta de ser una persona que entre a los sitios y que me estén mirando. Yo me olvido que alguien me conoce. Y soy tan ingenuo que cuando una chica me mira pienso que me mira porque le gusto no porque me está conociendo. Prefiero vivir pensando en eso.
Estará en el Teatro Ópera el 7 de junio de 2017.
Entrevista Completa: