Los vehículos eléctricos e híbridos comparten componentes y aprovechan la energía eléctrica para mover el auto o reducir el consumo de gasolina, pero se diferencian por la fuente de energía, la autonomía y la necesidad de recarga.
La elección depende, sobre todo, del tipo de recorridos y de la posibilidad de cargar la batería. Un eléctrico puro funciona solo con electricidad; un híbrido combina un motor eléctrico con uno de combustión; y un eléctrico de rango extendido suma un generador a bordo para ampliar los viajes sin depender exclusivamente de la infraestructura de carga.
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La Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras de Estados Unidos (NHTSA) clasifica los vehículos electrificados en eléctricos a batería, eléctricos de pila de combustible e híbridos eléctricos, entre ellos los enchufables. Cada sistema puede adaptarse a hábitos distintos: desde trayectos urbanos previsibles hasta viajes frecuentes por carretera.
Qué tipos de eléctricos hay
Los vehículos eléctricos a batería, conocidos como BEV, utilizan uno o varios motores eléctricos alimentados por una batería.
No tienen motor de combustión ni tanque de gasolina, por lo que deben conectarse a una fuente de carga cuando la batería pierde energía. Son una alternativa para personas que realizan trayectos diarios definidos y pueden cargar el vehículo en casa, en el trabajo o en puntos públicos.
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Asimismo, están los vehículos eléctricos de pila de combustible, o FCEV, que utilizan hidrógeno para producir electricidad dentro del vehículo.
Su funcionamiento depende de la disponibilidad de estaciones de abastecimiento de hidrógeno, por lo que su conveniencia está vinculada a la infraestructura existente en cada ciudad o región.
Una tercera alternativa es el eléctrico de rango extendido, o EREV. Según explicó iCAUR, este sistema impulsa las ruedas mediante motores eléctricos, mientras que el motor de combustión genera electricidad cuando es necesario para alimentar el conjunto y ampliar la autonomía.
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El sistema que incorporará el iCAUR V27 apunta a conductores que buscan una conducción eléctrica en el uso cotidiano, pero realizan viajes largos o prefieren contar con una fuente adicional de energía.
Qué tipos de híbridos hay
Los híbridos eléctricos convencionales, identificados como HEV, combinan gasolina y electricidad. La batería puede asistir al motor de combustión o mover el vehículo durante distancias cortas, y se recarga mientras el sistema funciona.
Dentro de esta categoría hay versiones microhíbridas, ligeras, medianas y completas, con distintos niveles de asistencia eléctrica, frenado regenerativo y conducción temporal solo con batería.
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Los híbridos completos pueden apagar el motor de combustión durante algunas maniobras y utilizar la energía recuperada al frenar. Por eso pueden adaptarse a quienes circulan con frecuencia en ciudad, donde hay arranques, detenciones y tráfico.
El frenado regenerativo recupera parte de la energía durante las desaceleraciones y la destina a la batería, aunque el vehículo también conserva frenos convencionales.
Los híbridos enchufables, o PHEV, incorporan una batería de mayor capacidad que puede conectarse a la red eléctrica. Cuando esa energía se agota, el motor de combustión permite continuar el recorrido con gasolina.
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Son una opción para usuarios que pueden cargar el vehículo con regularidad y quieren realizar la mayor parte de sus traslados diarios en modo eléctrico, sin renunciar a viajar sin planificar cada parada de carga.
Frente a un vehículo eléctrico puro, un EREV integra más componentes: batería, motores eléctricos y un motor de combustión que funciona como generador. iCAUR señaló que esa arquitectura requiere mantenimientos como cambios de aceite, filtros y revisión de sistemas auxiliares, además de controles del sistema eléctrico.
También puede aumentar el peso del vehículo y afectar la eficiencia, el comportamiento dinámico y el desgaste de los neumáticos.
El ahorro y la eficiencia dependen de la frecuencia de carga, la distancia recorrida, el estilo de conducción, el tráfico y el momento en que interviene el generador.
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Para aprovechar el modo eléctrico, el hábito de carga sigue siendo central: el generador brinda flexibilidad, pero no reemplaza los beneficios de utilizar la batería de forma predominante.
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