Alrededor de 50 millones de personas en el mundo utilizan aplicaciones para registrar su ciclo menstrual, los síntomas físicos y mentales asociados, la fertilidad y el embarazo. Sin embargo, un nuevo análisis publicado el miércoles en la revista médica revisada por pares ‘The BMJ’ sostiene que los riesgos vinculados a estas aplicaciones y otras herramientas digitales de seguimiento del ciclo, parte del mercado conocido como femtech, superan sus beneficios.
Los autores del artículo señalan que estos riesgos se extienden a las herramientas digitales que promueven el “cycle syncing”, práctica que consiste en basar la alimentación, el ejercicio y otros hábitos de vida en las distintas fases del ciclo menstrual.
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“Esperamos que la gente entienda que muchas de las afirmaciones llamativas sobre el seguimiento y la sincronización del ciclo que circulan en redes sociales o en espacios de fitness y bienestar no están respaldadas por pruebas científicas”, declaró Katharine Lee, una de las autoras del artículo y profesora asistente del Departamento de Antropología de la Universidad de Tulane, en un correo electrónico a CNET.
Las estimaciones de ovulación carecen de precisión
Con base en varios estudios, el análisis afirma que la investigación en ciencias del deporte no permite generalizar cómo las distintas fases del ciclo menstrual afectan la salud. Estas correlaciones varían de forma individual. Lo mismo ocurre con las investigaciones sobre si la dieta puede reducir los síntomas del ciclo o mejorar el rendimiento, que en general resultan poco concluyentes o especulativas.
Incluso si estas conexiones existieran, el artículo sostiene que las herramientas digitales de seguimiento no podrían predecirlas. Las aplicaciones suelen basarse en la fecha de sangrado que reporta la propia usuaria para estimar la ovulación, la ventana fértil y las futuras fases del ciclo. Sin una medición real de las hormonas, estas estimaciones pueden resultar imprecisas, en particular porque tanto las hormonas como la ovulación fluctúan.
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Los rastreadores digitales del ciclo menstrual tampoco pueden diagnosticar trastornos menstruales ni identificar las causas de los períodos dolorosos.
“Deberían trabajar con profesionales de la salud de confianza si tienen inquietudes, y sí, sé que a muchas personas les cuesta que sus médicos las escuchen sobre sus períodos”, afirmó Lee. “La gente puede querer registrar su ciclo por distintas razones, pero muchas aplicaciones de seguimiento digital no son más sofisticadas que contar y promediar datos”.
Al depender de estas aplicaciones, existe el riesgo de que las usuarias minimicen problemas de salud al atribuirlos simplemente a efectos del ciclo, o que dejen de lado las recomendaciones establecidas sobre dieta, ejercicio y sueño en nombre de la sincronización del ciclo.
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La privacidad de los datos, otro punto de riesgo
A esto se suma el problema de la privacidad: algunas aplicaciones permiten el rastreo por parte de terceros, no publican informes de transparencia, no facilitan la eliminación directa de los datos y no utilizan almacenamiento local, lo que facilita la venta de información, su intercambio con terceros o su exposición ante filtraciones de datos. Esta situación resulta especialmente peligrosa en regiones donde el aborto está penalizado o donde existe mayor discriminación de género o sexo.
El análisis no menciona aplicaciones o herramientas específicas, aunque Lee indicó que varias de las referencias citadas se centran en las políticas o el funcionamiento de aplicaciones puntuales.
Pese a ser utilizadas y promocionadas ante millones de personas, el artículo sostiene que faltan pruebas que respalden la capacidad de estas herramientas para ayudar a gestionar el ciclo menstrual y la salud general.
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Estas aplicaciones tampoco representan una solución a las desigualdades de género en el ámbito sanitario ni en la sociedad en su conjunto. Según el análisis, en cambio, ponen en riesgo la salud y la privacidad de las personas mientras les hacen perder tiempo y agravan las desigualdades existentes en el acceso a la seguridad, el descanso, la nutrición, la atención médica y los insumos menstruales.
El punto resulta especialmente relevante si se considera que muchas aplicaciones de seguimiento del ciclo utilizan en su publicidad el lenguaje del empoderamiento femenino.
Qué método de seguimiento recomiendan los expertos
No existe una única manera óptima de registrar el ciclo menstrual, ya que los métodos deberían adaptarse a las necesidades individuales.
Según Lee, quien busca información sobre fertilidad debería registrar signos de ovulación, como la temperatura basal corporal, la consistencia del moco cervical y los niveles de la hormona luteinizante.
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En cambio, al gestionar condiciones de salud como la endometriosis, las migrañas o el trastorno disfórico premenstrual, que pueden variar con el ciclo, monitorear los síntomas asociados y predecir la próxima fecha estimada de sangrado puede resultar más relevante que concentrarse en la ovulación.
“La mayoría de las aplicaciones no pueden detectar la ovulación ni determinar en qué fase se encuentra alguien solo a partir del sangrado”, explicó Lee. “Incluso si estas aplicaciones simples pudieran detectar la ovulación y la fase del ciclo, no existen tendencias generalizables sobre lo que las personas experimentan”.
Quienes decidan registrar su ciclo mediante una aplicación deberían revisar previamente su política de privacidad.
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