Los ciberdelincuentes ya no necesitan robar una contraseña para tomar el control de una cuenta de inteligencia artificial. Un nuevo tipo de ataque permite secuestrar sesiones activas en servicios como Claude y ChatGPT, sin superar la autenticación en dos pasos ni conocer las credenciales originales. Según un informe de la firma de ciberseguridad ESET, esta tendencia ya afectó a usuarios del asistente desarrollado por Anthropic, y un análisis de SOCRadar detectó 482 empresas con cuentas de IA expuestas en los últimos 90 días.
El robo de cookies y tokens reemplaza al robo de contraseñas
Cuando un usuario inicia sesión en una herramienta de IA, el servicio genera identificadores como cookies o tokens de sesión que evitan tener que introducir la contraseña en cada acceso. Programas maliciosos conocidos como infostealers pueden extraer esa información de un ordenador infectado, ya sea Windows o Mac.
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Con esos datos en su poder, los atacantes reutilizan los identificadores para acceder a la cuenta haciéndose pasar por su propietario. Como el sistema reconoce una sesión ya autenticada, no siempre vuelve a pedir la contraseña ni el código de verificación en dos pasos.
“Una cookie robada es una sesión activa”, señaló el investigador de Okta Jeremy Kirk en declaraciones recogidas por SOCRadar. “Los ciberdelincuentes buscan específicamente los tokens de sesión y las claves API porque a menudo es posible reutilizar esos secretos y eludir la autenticación basada en credenciales”, agregó. Cambiar la contraseña, en estos casos, no sirve de nada: el intruso permanece conectado.
ChatGPT concentra el 90% de las cuentas corporativas expuestas
El análisis de SOCRadar sobre registros de robo de datos de los últimos 90 días identificó 5.434 registros vinculados a 1.500 direcciones de correo corporativas distintas. De las 482 empresas afectadas, 295 aparecieron en registros activos durante ese período, lo que indica que la exposición es reciente.
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Una sesión de ChatGPT u OpenAI apareció en 358 de esas empresas, alrededor del 90% del total analizado. Otras plataformas como Zapier, Notion, Hugging Face, Replit, Lovable y ElevenLabs quedaron muy por detrás. Esto no señala necesariamente una falla de seguridad de OpenAI, sino un patrón de uso: muchos empleados se registran con su correo corporativo desde dispositivos personales, al margen de las políticas internas de sus empresas.
Claude y Gemini apenas figuran en esos datos, lo que SOCRadar interpreta como una señal de “IA oculta” y no como prueba de mayor seguridad. Anthropic lo confirmó a fines de agosto, cuando un malware comenzó a secuestrar sesiones de Claude para agotar cuotas de uso pagado, lo que obligó a la compañía a cerrar sesiones de forma masiva y emitir reembolsos por fraude. Los usuarios lo notaron en Reddit cuando sus límites de uso “se recargaron y luego se agotaron” de la noche a la mañana.
Las claves API alimentan un mercado clandestino
Durante julio, agosto y septiembre de 2026, foros clandestinos ofrecieron abiertamente claves API de Claude, cookies de cuentas Pro de ChatGPT y sesiones de Cursor, en algunos casos con garantía de reembolso. Esta práctica, conocida como LLMjacking, consiste en robar claves guardadas en notas o archivos de configuración para ejecutar cargas de trabajo de IA a costa de la víctima, que termina pagando la factura mientras el atacante obtiene la potencia de cálculo.
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El riesgo se agrava con las plataformas de automatización: una sesión robada de Zapier otorga autorización permanente para acceder a sistemas de CRM, correo electrónico y almacenamiento de archivos, lo que permite a un atacante crear flujos de trabajo que extraigan datos de forma programada sin necesidad de robar credenciales adicionales.
Por sector, las empresas tecnológicas concentran el mayor número de casos, con 144 compañías y el 40% de los registros totales, aunque los sectores financiero, sanitario, industrial, minorista y energético también presentan una exposición significativa.
Las medidas recomendadas para proteger las cuentas
El historial de conversaciones dentro de una cuenta comprometida representa un riesgo adicional: empleados suelen pegar código fuente, datos de clientes y contratos en las indicaciones de la IA, información a la que un atacante accede directamente sin necesidad de vulnerar los sistemas internos de la empresa.
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Entre los controles recomendados figuran implementar el inicio de sesión único en las plataformas de IA, usar sesiones de corta duración con rotación de tokens, limitar y rotar periódicamente las claves API, e identificar accesos desde ubicaciones inusuales o fuera del horario laboral. El informe también sugiere tratar la aparición de un empleado en un registro de robo de datos como un incidente de seguridad de punto final, y no como un simple restablecimiento de contraseña, además de identificar primero las cuentas de IA ocultas dentro de la organización.
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