Convertir una foto actual en un retrato con aire ochentero se volvió uno de los usos más populares de ChatGPT. La herramienta permite modificar vestuario, peinado, entorno, iluminación y textura visual de una fotografía, sin alterar los rasgos de la persona que aparece en ella.
Así nació un nuevo trend en redes sociales: pedirle a la inteligencia artificial que imagine cómo habría sido una imagen personal en otra década, con los colores intensos, el grano analógico y los peinados con volumen propios de aquellos años.
PUBLICIDAD
Cómo hacer una foto retro con inteligencia artificial paso a paso
El proceso empieza con la elección de la imagen de base. Conviene usar una fotografía donde el rostro se vea con claridad, con luz suficiente, buena resolución y pocos filtros.
Estas condiciones permiten que el sistema reconozca mejor los rasgos faciales, el tono de piel y la estructura del rostro. Una imagen borrosa, tomada desde lejos o muy oscura puede hacer que la herramienta modifique detalles importantes de la persona.
La pose también influye en el resultado. Una foto frontal o ligeramente lateral facilita que la herramienta conserve la posición original mientras transforma el contexto. Cuando en la escena aparece más de una persona, la instrucción debe aclarar quién debe mantenerse igual y si la edición se aplicará a todos los integrantes de la imagen.
PUBLICIDAD
Una vez seleccionada la foto, el usuario debe cargarla dentro de una conversación con ChatGPT o mediante la función de edición de imágenes. A partir de ahí, se escribe una descripción con indicaciones sobre la década elegida, el tipo de vestuario, el maquillaje, el escenario y el acabado que se busca para la fotografía final.
El paso decisivo es transformar la fotografía sin perder la identidad de la persona, algo que se logra con una instrucción precisa que separe los rasgos físicos de los elementos estéticos a modificar, como el vestuario, el peinado y el entorno de la imagen.
Qué debe incluir el prompt para que ChatGPT respete tu rostro
La instrucción tiene que pedir de forma explícita que el modelo conserve la identidad de la persona. Este punto resulta importante porque la edición puede cambiar el peinado, la ropa y la iluminación, pero no debería convertir al sujeto en alguien distinto. El prompt, además, debe evitar referencias directas a personas reales, marcas o fotografías específicas.
PUBLICIDAD
Una base posible para comenzar es la siguiente instrucción: “Transforma esta fotografía para que parezca una imagen tomada a mediados de los años 80. Mantén exactamente la identidad de la persona, sus rasgos faciales, estructura del rostro, tono de piel y características físicas. No cambies su apariencia facial ni la conviertas en otra persona. Cambia únicamente el vestuario, peinado, maquillaje, accesorios y entorno para que correspondan con la estética de esa década”.
A partir de esa base se pueden sumar detalles concretos. Es posible pedir una chaqueta vaquera, hombreras, pendientes grandes, cabello con volumen, maquillaje con sombras intensas, luces de neón o un fondo de estudio con colores rosa, azul y violeta, según el estilo que se quiera lograr.
El grano analógico y el entorno ochentero como claves del resultado
La estética de los años 80 no depende solo de la ropa que use la persona en la imagen. Una fotografía actual tiene nitidez, iluminación y colores distintos a los de una imagen analógica de esa época.
PUBLICIDAD
Por eso, el prompt puede incorporar elementos como grano de película, leves imperfecciones, contraste alto, flash directo, bordes desgastados o colores ligeramente desaturados.
El contexto elegido también condiciona el resultado final. Un retrato puede ubicarse en una sala con muebles de la época, una pista de patinaje, una habitación con pósteres, una sala de arcade, una discoteca o una calle con letreros luminosos. Cuanto más preciso sea el lugar descrito en la instrucción, mayor control tendrá el usuario sobre la escena que genere la inteligencia artificial.
Cuando el primer resultado no coincide con lo esperado, conviene pedir cambios específicos en lugar de comenzar de nuevo. Frases como “mantén el rostro”, “reduce el maquillaje”, “elimina los objetos modernos” o “haz que parezca una foto revelada en laboratorio” permiten corregir la imagen sin perder el trabajo ya realizado.
PUBLICIDAD
El resultado final puede parecer una fotografía antigua, aunque no se trata de un documento histórico real. Es una recreación digital construida a partir de una imagen contemporánea mediante inteligencia artificial. Por eso, quienes comparten estas fotos en redes sociales suelen aclarar que fueron editadas con IA, de manera que otras personas no las interpreten como un archivo auténtico de los años 80.
PUBLICIDAD