Apenas el 23% de las organizaciones en países de América, Europa y Asia considera que su fuerza laboral está completamente preparada para trabajar con inteligencia artificial, según el segundo estudio People Readiness Report de Kyndryl, proveedor de servicios tecnológicos empresariales.
La cifra representa una caída de seis puntos porcentuales frente al año anterior, y contrasta con un gasto mundial en inteligencia artificial que, según proyecciones de Gartner, alcanzará los 2,52 billones de dólares en 2026, un aumento del 44% respecto al año previo.
La investigación, basada en entrevistas a 1.100 líderes empresariales y tecnológicos de alto nivel en Brasil, Estados Unidos, Francia, España, Alemania, Reino Unido, India y Japón, pone de relieve una brecha que se amplía entre la velocidad de adopción de la IA y la capacidad real de las organizaciones para gestionar ese cambio desde adentro.
PUBLICIDAD
La integración avanza, pero los resultados escasean
El informe revela una paradoja: la IA se expande dentro de las empresas, pero sus resultados concretos son esquivos. El 57% de los encuestados afirma que la tecnología ya está integrada en los procesos centrales del negocio o se despliega de forma amplia en toda la organización. El año anterior, ese porcentaje era del 35%.
Pese a ese avance, solo el 32% de las organizaciones ha alcanzado al menos uno de sus dos principales objetivos de IA, y únicamente el 11% ha logrado ambos. La expansión tecnológica, en otras palabras, no se traduce automáticamente en resultados.
A esa presión se suma una advertencia que el propio sector reconoce: el 79% de los líderes encuestados coincide en que la velocidad de la IA superará a la fuerza laboral, la gobernanza y los modelos operativos de sus organizaciones en los próximos años.
PUBLICIDAD
El factor humano, el más difícil de escalar
Kim Basile, directora de Sistemas de Información de Kyndryl, señaló que las empresas están descubriendo que su mayor activo —sus personas— requiere más atención de la que recibe. “Las organizaciones que invierten en personas —ya sea replanteando roles y flujos de trabajo, dedicando recursos a la mejora de habilidades y la recapacitación, o guiando a los empleados en el cambio— están logrando resultados positivos a un ritmo mucho mayor”, afirmó Basile.
La preparación de la fuerza laboral aparece de forma consistente entre los aspectos más desafiantes de la adopción de la IA. La mitad de los líderes (52%) señala que se ha vuelto más difícil encontrar empleados con las habilidades adecuadas para impulsar su estrategia tecnológica. Un tercio de las organizaciones ya implementó programas de capacitación enfocados en ayudar a los empleados a colaborar con herramientas de IA.
Mark Paulek, director de Recursos Humanos de Kyndryl, apuntó que los líderes que avanzan con mayor rapidez son aquellos que alinean habilidades, roles y toma de decisiones con la forma en que el trabajo realmente está cambiando. “Cuando las personas comprenden su rol dentro de ese sistema, la confianza y el desempeño crecen de manera conjunta”, sostuvo Paulek.
PUBLICIDAD
Agentes autónomos: más expectativa que confianza
El informe también detecta una tensión en torno a los agentes de IA autónomos. El 81% de las organizaciones espera que estos sistemas tomen decisiones de impacto en el próximo año, pero solo el 25% confía plenamente en sistemas de IA que operan sin supervisión humana. La brecha entre expectativa y confianza real es uno de los riesgos que el estudio identifica como creciente.
La gobernanza aparece como un elemento diferenciador. Solo el 33% de las organizaciones afirma contar con políticas claras sobre qué decisiones puede y no puede tomar la IA, y apenas el 27% utiliza registros y capacidades de monitoreo para todos sus sistemas.
Las organizaciones con marcos de gobernanza más sólidos reportan mayor confianza interna en la estrategia de IA y, a su vez, una probabilidad significativamente mayor de obtener resultados transformadores de sus inversiones.
PUBLICIDAD
El grupo que sí avanza: los Pacesetters
El informe distingue a un grupo reducido de organizaciones que logró superar esas barreras. Denominados Pacesetters, representan el 9% del total y se caracterizan por haber hecho tres cosas de forma simultánea: rediseñar los roles en torno a la IA, implementar gestión del cambio para que la fuerza laboral comprenda el nuevo modelo operativo, y desarrollar la preparación de sus equipos.
Los Pacesetters tienen aproximadamente el doble de probabilidad de haber implementado cada dimensión de gobernanza medida en el estudio. Son 1,5 veces más propensos a lograr crecimiento de ingresos relacionado con la IA y 1,6 veces más propensos a reportar mayor innovación en productos y servicios.
PUBLICIDAD