Desde la irrupción pública de ChatGPT en 2022, la conversación sobre inteligencia artificial se ha llenado de expresiones grandilocuentes como inteligencia artificial general (IAG) o superinteligencia. Sin embargo, para científicos como Demis Hassabis, CEO de Google DeepMind y premio Nobel de Química, la realidad tecnológica está lejos de cumplir esas expectativas.
El directivo Hassabis ofrece una visión matizada en el podcast Big Technology, basada en su experiencia y en los desafíos técnicos aún pendientes.
La IAG, una meta aún distante: aprendizaje, creatividad y capacidades humanas
Demis Hassabis señala que, aunque se han visto grandes mejoras, los avances actuales no bastan para considerar que estemos cerca de una IAG.
“Estoy totalmente de acuerdo con la idea de que quizá necesitemos uno o dos grandes avances más antes de llegar a la IAG. Y creo que hay cosas como el aprendizaje continuo, una mejor memoria, ventanas de contexto más amplias o quizá ventanas de contexto más eficientes, que sería la forma correcta de expresarlo. Así que no hay que almacenarlo todo, solo lo importante. Eso sería mucho más eficiente. Es lo que hace el cerebro. Y un mejor razonamiento y planificación a largo plazo”, asegura.
Además, plantea que no basta con ampliar la escala de los modelos actuales, sino que probablemente harán falta innovaciones realmente profundas.
Para Hassabis, la característica definitoria de la IAG es su capacidad de aprendizaje general. En cualquier caso, para el CEO de Google DeepMind, el aprendizaje es una parte fundamental de la IAG. “De hecho, es casi su característica definitoria. Cuando decimos ‘general’, nos referimos al aprendizaje general. ¿Es capaz de aprender nuevos conocimientos y de aprender en cualquier ámbito? Esa es la parte general. Por lo tanto, para mí, el aprendizaje es sinónimo de inteligencia y siempre lo ha sido", sostuvo.
Sobre la definición de IAG, rechaza que se convierta en un término vacío de marketing. El especialista sostuvo que la inteligencia artificial general no debería convertirse en un concepto de marketing, sino mantener su definición científica. Según su visión, se trata de un sistema capaz de demostrar todas las capacidades cognitivas que posee el ser humano, sin excepción.
Creatividad humana, inteligencia física y los límites de la IA actual
Hassabis insiste en que la creatividad humana, en su máxima expresión, sigue muy lejos de lo que puede lograr la IA hoy: “Eso significa, lograr el tipo de altos niveles de creatividad humana que siempre celebramos en los científicos y artistas que admiramos. Es decir, no solo resolver una ecuación matemática o una conjetura, sino llegar a una conjetura revolucionaria. Eso es mucho más difícil, no resolver algo de física o química, algún problema, incluso como los pliegues alfa, el plegamiento de proteínas, sino llegar a una nueva teoría de la física (...)”.
“¿Puede un sistema llegar a eso? Porque, por supuesto, nosotros podemos hacerlo. Los seres humanos más inteligentes (...) han sido capaces de hacerlo a lo largo de la historia. Y lo mismo ocurre en el ámbito del arte, no solo crear un pastiche de lo que se conoce, sino ser realmente Picasso o Mozart y crear un género artístico completamente nuevo que nunca habíamos visto antes. Y los sistemas actuales, en mi opinión, están muy lejos de eso“, agrega.
Tampoco la inteligencia física, como la destreza deportiva o el control corporal, está al alcance de la IA. Hassabis explicó que, mientras los humanos pueden practicar deportes y controlar sus cuerpos con una precisión impresionante, la robótica aún está muy lejos de alcanzar ese nivel.
Desde su perspectiva, una inteligencia artificial general debería ser capaz de realizar todas esas tareas para cumplir con la meta original del campo de la IA, y estima que aún faltan entre cinco y 10 años para lograrlo.
Superinteligencia y potencial real de la IA
Sobre la superinteligencia, Hassabis es claro al señalar que se trata de una fantasía lejana: “La superinteligencia es otro concepto sobre el que vale la pena hablar, pero eso sería algo que realmente puede ir más allá de lo que la inteligencia humana es capaz de hacer”.
El director ejecutivo señaló que los humanos, por ahora, no tienen la capacidad de pensar en 14 dimensiones ni de conectar directamente satélites meteorológicos a su cerebro. Considera que esas habilidades pertenecen al terreno de lo sobrehumano y forman parte de un debate distinto, que podría abrirse una vez que se alcance la inteligencia artificial general.
Para concluir, Hassabis reconoce que el potencial de la tecnología es enorme, pero apenas se ha empezado a explorar: “Quiero decir que es muy pronto para algo tan transformador. Y creo que todavía estamos en una fase incipiente en lo que respecta a descubrir cómo utilizar y desplegar la IA”.