Hace casi treinta años, la franquicia Pokémon revolucionó los videojuegos y propuso retos únicos para los aficionados más dedicados. Frente a las bien conocidas limitaciones de almacenamiento y gestión de objetos y criaturas en Pokémon Rojo, Azul y Amarillo, un título de consola doméstica ofreció una solución inesperada: Pokémon Stadium para Nintendo 64.
Más allá de la experiencia visual y de combate en 3D, el juego incorporó una herramienta que permitió reorganizar y ampliar de gran manera el espacio disponible para objetos y Pokémon, un avance poco explorado por buena parte de su comunidad.
De qué trataba la función olvidada de Pokémon Stadium
Hacia el final de su vida útil, Pokémon Stadium proporcionó un respiro a los coleccionistas, permitiéndoles guardar hasta 240 criaturas adicionales en nuevas cajas creadas exclusivamente para el juego de sobremesa.
Esta característica, aún desconocida para muchos, eliminó la frustración de quedarse sin espacio en los cartuchos tradicionales, donde el límite se encontraba en 12 cajas de 20 Pokémon cada una, es decir, 246 criaturas en total incluyendo al dispositivo activo.
El título de Nintendo 64 no sólo facilitó la portabilidad y transferencia entre videojuegos, sino abrió por primera vez la posibilidad de completar la Pokédex sin depender de amigos con Game Boy y Cable Link.
Qué otros problemas solucionó Pokémon Stadium
La dificultad para gestionar los objetos era otro obstáculo en la Primera Generación. Los jugadores podían transportar únicamente 20 artículos en la mochila y almacenar hasta 50 en el PC dentro del propio cartucho, una restricción que obligaba a desechar o utilizar recursos valiosos con el simple objetivo de liberar algún espacio.
El malestar se acrecentaba cuando intentaban conservar objetos puntuales como todas las MT. Pokémon Stadium puso fin a este problema al multiplicar la capacidad: además de facilitar la reorganización, ofrecía cien ranuras adicionales para objetos.
No obstante, la transferencia excluía ítems clave para evitar partidas bloqueadas si el dispositivo perdía sus datos, como el Ticket Barco o la Llave Magnética.
Por qué ganó importancia el laboratorio del Profesor Oak en Pokémon Stadium
El laboratorio del Profesor Oak en Pokémon Stadium se consolidó como un componente esencial para quienes perseguían la perfección en la saga.
A través del Transfer Pak, un accesorio que conectaba los cartuchos de Game Boy al mando de Nintendo 64, los jugadores trasladaron criaturas y objetos entre sus juegos portátiles y la consola de sobremesa, además de poder disfrutar de sus aventuras clásicas en la pantalla del televisor y a mayor velocidad, gracias a los modos Doduo y Dodrio.
Para muchos, este abanico de funciones pasó inadvertido, porque no todos disponían de Nintendo 64, Pokémon Stadium y el mencionado Transfer Pak, cuya adquisición suponía un desembolso elevado en la España del 2000: 12.490 pesetas (unos 75 euros, equivalentes a 95-100 euros de 2026 ajustados a inflación).
Qué trascendencia tuvo Pokémon Stadium en la industria de videojuegos
Aunque su popularidad se apoyó en los combates tridimensionales y sus minijuegos, Pokémon Stadium marcó un precedente en la evolución de las herramientas de gestión, antecediendo desarrollos como Pokémon Box: Rubí y Zafiro, el Banco Pokémon y la actual Pokémon HOME, sistemas que perfeccionaron los conceptos de almacenamiento y transferencia entre generaciones.
Sin este paso inicial desde el olvidado título de Nintendo 64, el universo Pokémon no habría contado con uno de sus apoyos más valiosos para los auténticos completistas.
Esta visión vanguardista transformó una limitación técnica en uno de los primeros ecosistemas interconectados de la industria. Aquel Laboratorio del Profesor Oak no fue solo un accesorio de lujo, sino el cimiento sobre el cual se construyó la infraestructura moderna que hoy permite preservar nuestras colecciones a través de las décadas.