Una de las reliquias de la muerte de Harry Potter salió del universo de los libros para convertirse en un concepto de una investigación de un grupo de científicos surcoreanos, quienes han creado una tecnología que es capaz de generar invisibilidad, como si se tratara de magia.
Esto lo han conseguido un equipo de KAIST (Instituto Avanzado de Ciencia y Tecnología de Corea), al desarrollar una ‘capa’ que, en ciertos contextos, permite que los objetos queden ocultos ante los sensores de microondas y radares.
Este desarrollo coreano no busca ocultar personas ante la vista, sino crear un camuflaje capaz de hacer “invisible” un objeto frente a dispositivos tecnológicos avanzados.
Cómo es la tecnología de la ‘capa’ de invisibilidad
La innovación surge de la colaboración entre los profesores Hyoungsoo Kim y Sanghoo Park, quienes han centrado sus esfuerzos en una tela elástica recubierta con una tinta especial de metal líquido, conocida como LMCP. Esta sustancia puede imprimirse sobre un sustrato de tipo gomoso.
El resultado es una superficie flexible que no solo soporta ser estirada hasta 12 veces su longitud original (1200%), sino que además mantiene su capacidad conductora y sus propiedades de camuflaje durante un tiempo prolongado, incluso después de un año de exposición al aire.
La clave de este desarrollo se encuentra en el diseño y la composición de la tinta. Al secarse, las partículas de metal líquido forman una malla estable que combina las propiedades conductoras de los metales con la elasticidad y resistencia de los polímeros. Esta estructura permite manipular el comportamiento de las ondas electromagnéticas, absorbiéndolas o desviándolas según el patrón impreso sobre la tela.
Según los propios investigadores, el material actúa como un verdadero “metamaterial”: una estructura artificial diseñada para controlar la interacción de las ondas con la superficie. El proceso de fabricación es sencillo y no requiere sinterizado a alta temperatura ni el uso de láseres especializados, lo que abre la puerta a la producción masiva y al desarrollo de aplicaciones comerciales.
A diferencia de la invisibilidad óptica, que consiste en manipular la luz visible para engañar al ojo humano, el avance coreano se orienta a otro segmento del espectro: las microondas y las señales utilizadas por los radares y sensores avanzados.
Esto significa que, aunque la tela no haría desaparecer a una persona ante la vista, sí podría ocultar dispositivos, vehículos o equipos electrónicos ante sistemas de detección electrónica.
Este punto es fundamental para comprender el impacto real del invento. En el ámbito científico, la invisibilidad suele estar asociada al manejo de ondas electromagnéticas, pero el espectro abarca mucho más que la luz visible.
Existen ondas de radio, rayos X, infrarrojo, ultravioleta y microondas, cada una con aplicaciones y desafíos propios. El material desarrollado por KAIST se especializa en las microondas, lo que resulta especialmente útil para evitar la detección por radar.
Durante las pruebas, los investigadores lograron ocultar un objeto a los ojos de un radar convencional utilizando su tela recubierta con LMCP. La tinta absorbió las ondas electromagnéticas y el sistema no pudo registrar la presencia del objeto. Este logro representa un paso adelante en la creación de camuflaje tecnológico para aplicaciones de defensa, robótica y electrónica.
En qué casos se podría usar este tipo de tecnología
Las posibilidades que abre este avance son numerosas. Los investigadores de KAIST plantean como escenarios de uso la creación de “piel robótica” que pueda cambiar de forma y camuflarse ante sensores, el desarrollo de dispositivos vestibles (wearables) para monitoreo de salud o seguridad, y tecnologías de sigilo para defensa nacional que no dependan de materiales rígidos ni costosos.
La fabricación sencilla, mediante impresión tipo serigrafía, reduce los costos y las barreras técnicas para la adopción industrial. A diferencia de otras investigaciones que exploran la invisibilidad mediante moléculas complejas o técnicas sofisticadas, el enfoque de KAIST se destaca por su practicidad y potencial de escalabilidad.
Como subrayan los expertos, el verdadero avance no reside en crear una “capa mágica”, sino en acercar la tecnología del camuflaje electromagnético a aplicaciones cotidianas. La posibilidad de producir metamateriales flexibles, resistentes y económicos marca un giro en el desarrollo de tecnologías de ocultamiento y protección frente a sensores y sistemas avanzados de detección.