Perdió el amor de sus hijos, vivió en la calle y descubrió que la cocaína la había transformado cuando su familia le dijo “basta”
María Albastro dejó el consumo de cocaína después de que su mamá cambiara la cerradura y la puerta de su casa, y le impusiera límites. “El ‘no’ de mi mamá fue el ‘sí’ de mi vida”, dice ella, que atraviesa un proceso de rehabilitación en el que debió aceptar su condición de enferma. Mientras, intenta sanar la relación con sus tres hijos y anhela que le den “la oportunidad de ser esta mamá nueva”