La siniestra “viuda negra” que mataba con arsénico y que antes de ser ejecutada aseguró que vería a Jesús
Judy Buenoano fue ejecutada en la silla eléctrica en 1998 y fue la primera mujer en morir por la pena capital en el Estado de Florida después de 150 años. Mató a dos de sus maridos con arsénico y, al fracasar con el tercero, intentó asesinarlo poniendo un explosivo en su auto. Entre los primeros y el tercero, también asesinó a su hijo mayor. Su motivación fue siempre el dinero que obtuvo cobrando sus seguros de vida