Eran jóvenes, ricos y se creían superiores: mataron para probar que podían cometer el crimen perfecto y dejaron una pista inesperada
Richard Loeb y Nathan Leopold Jr., de 18 y 19 años, secuestraron y asesinaron a Bobby Franks, un chico de 14 años, con el único fin de llevar adelante un plan macabro sin ser descubiertos. Mataron por placer, para sentirse superiores. El 10 de septiembre de 1924, el juez John Caverly los condenó a prisión perpetua y 99 años de cárcel por el rapto
El caso de los adolescentes que mataron a un niño para cometer el crimen perfecto: “Fue como empalar un escarabajo con un alfiler”
El 21 de mayo de 1924 Nathan Leopold, de 19 años, y Richard Loeb, de 18, secuestraron a Bobby Franks, de apenas 14, lo mataron y quisieron ocultar su crimen con un minucioso plan. Pertenecían a familias ricas de Chicago y se creían superiores al resto de los mortales. La carta plagiada de una novela de detectives y el par de anteojos perdido que permitió capturarlos