Crimen del country de Pilar: detuvieron a la empleada doméstica, acusada de participar del asesinato

La aprehensión se produjo luego de un allanamiento en la casa de la sospechosa, donde se encontró un elemento incriminatorio. Una cámara de seguridad y un celular, las claves de la investigación

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Roberto Eduardo Wolfenson tenía 71 años
Roberto Eduardo Wolfenson tenía 71 años

Luego de 29 días de investigación, la justicia de San Isidro ya identificó a una sospechosa por el crimen de Roberto Wolfenson, el hombre que fue ahorcado en su casa del barrio privado La Delfina de Pilar. Para los investigadores, la empleada doméstica de la casa es la principal acusada del homicidio. La mujer fue detenida en su casa por la DDI de Pilar, en un allanamiento que duró más de dos horas y terminó al filo de la medianoche del viernes. En ese procedimiento, se encontró un parlante bluetooth rojo, que fue reconocido por la viuda de la víctima como propio. El móvil del crimen habría sido el de robo.

La mujer detenida se llama Rosalía Soledad Paniagua. Según pudo reconstruir este medio de fuentes cercanas al expediente, la mujer comenzó a trabajar para Wolfenson poco más de un mes antes del homicidio, como suplencia de la empleada titular. Ese reemplazo terminaba, justamente, el día en que se cree que se cometió el homicidio.

Si bien el hallazgo del parlante de Wolfenson en casa de Paniagua es incriminatorio, no se trata del único indicio que tiene el fiscal Germán Camafreitas. En el expediente hay cámaras de seguridad, rastreo de celulares y comunicaciones que complican a la mucama. Estos últimos datos fueron recolectados por la Fiscalía de Cibercrimen del departamento judicial de San Isidro a cargo del fiscal Alejandro Musso, todo en coordinación con la fiscalía general a cargo de John Broyad.

Para entender cómo se llegó a la detención de la empleada doméstica, es necesario repasar algunos datos esenciales del crimen.

Wolfenson era ingeniero (Facebook)
Wolfenson era ingeniero (Facebook)

Roberto Wolfenson vivía junto a su mujer, Graciela Orlandi, en la casa del lote 397 del barrio La Delfina de Pilar. La semana del 20 de febrero, la mujer había viajado a la costa con su hija, por lo que el hombre se quedó sólo en la vivienda. Sólo recibía a la empleada doméstica suplente, Rosalía Paniagua. Muchos de estos datos fueron aportados por el abogado de la viuda, Alejandro Broitman.

El jueves 22 de febrero era el último día de Paniagua en la casa de Wolfenson, ya que el lunes regresaba la empleada titular. Justamente, ese jueves es el día en que se cree que el ingeniero fue asesinado.

¿Por qué se sospecha que el homicidio se produjo ese día? Por varios factores. Wolfenson utilizaba su teléfono asiduamente enviando mensajes, leyendo mails y haciendo búsquedas en internet. Esto quedó certificado. Sin embargo, su celular emitió señal por última vez ese jueves cerca de las 14.20. No volvió a usarse. Algo absolutamente inusual.

No es lo único. Wolfenson faltó a su clase de gimnasia de las 19 del jueves, sin dar aviso. Cuando sus amigos le escribieron al teléfono, los mensajes no llegaban. Tampoco atendió ninguna llamada durante el resto del jueves. Muchos menos el viernes. Otro dato: cuando el cuerpo fue encontrado el viernes a las 17 por un vecino y un guardia de seguridad, estaba vestido con la ropa que tenía puesta el jueves por la mañana.

El barrio privado La Delfina
El barrio privado La Delfina

Todo esto lleva a los fiscales a creer que el homicidio fue el jueves. Sin embargo, la autopsia realizada al cadáver reveló que la data de muerte esta ubicada entre las 13 y las 16 del viernes. Para los investigadores, este dato no es determinante, ya que no siempre es preciso el horario de una muerte.

“En el expediente hay prueba irrefutable de que el homicidio se produjo el jueves, más allá de lo que señaló la autopsia.”, explican desde la investigación.

Paniagua fue la última persona que declaró haber visto con vida a Wolfenson. La mujer contó en su momento, como testigo, que salió del country ese jueves cerca de las 14 y que se tomó un colectivo hasta la estación de trenes de Derqui. Una vez allí, se sentó en uno de los banquitos a esperar una de las formaciones. Una cámara de seguridad de la empresa Trenes Argentinos la toma en primer plano. La mujer manipula un objeto que se mantiene bajo reserva en el expediente pero que para los fiscales es un dato inequívoco de su participación.

Hay más. El seguimiento de los celulares realizado por el equipo de investigación de Musso también complica a la empleada domestica Paniagua. Si bien el dato también está reservado en el expediente, fuentes de la investigación confiaron que el recorrido trazado en base al movimiento de su celular el día del hecho, también la pondría como sospechosa.

En las próximas horas, Paniagua será indagada y se le presentarán todas las pruebas recolectadas hasta el momento. En paralelo, hay una duda que aún busca respuesta. En caso de que efectivamente como se sospecha Paniagua participó del asesinado. ¿Lo hizo sola?