El papa León XIV visitará la Argentina entre el 8 y el 11 de noviembre. Será la primera visita apostólica en casi cuatro décadas. Permanecerá en el país tres días, recorrerá Buenos Aires, Córdoba y Luján, después de estar en Uruguay y antes de pasar por Perú para concluir así su primer viaje pastoral a Sudamérica. En ese marco, mientras el gobierno nacional ya planifica la creación de un comité interministerial, mientras la expectativa de la comunidad católica crece, la ciudad de Buenos Aires también se prepara.
Las autoridades porteñas prevén un plan de obras para modernizar la iluminación de las iglesias más significativas para destacarlas durante la noche. El proyecto contempla los frentes de 37 iglesias y basílicas de distintos barrios, como parte del plan de iluminación de fachadas y monumentos que se puso en marcha este año. 33 edificaciones nunca tuvieron una iluminación pensada para destacarlas. En las otras cuatro —entre ellas, la Catedral Metropolitana—, los trabajos apuntan a modernizar la iluminación existente con tecnología más eficiente, que mejora la calidad de la luz y realza los rasgos arquitectónicos de cada fachada.
El Santuario de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa, ubicada en Parque Chacabuco y reconocida por ser la iglesia con mayor cantidad de vitrales de Buenos Aires, fue la primera en ser intervenida y las tareas ya concluyeron. Algunas ya se encuentran en ejecución en el contexto de un cronograma programado que se extiende hasta fin de año.
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“Las iglesias son parte de la historia de cada barrio, de sus vecinos y de sus familias. En muchas de ellas se casaron nuestros abuelos, fueron bautizados nuestros padres o toman la comunión nuestros hijos. Iluminarlas es una forma de poner en valor y cuidar ese patrimonio que forma parte de la identidad de cada barrio y que pertenece a todos los vecinos. Cuidar y poner en valor nuestras iglesias también es fortalecer parte de nuestra identidad porteña”, afirmó Ignacio Baistrocchi, ministro de Espacio Público.
Los templos de Francisco
Dos de las basílicas incluidas en el plan de iluminación llevado adelante por el Ministerio de Espacio Público están unidas para siempre a la historia de Jorge Bergoglio, el Papa Francisco. En la Basílica María Auxiliadora y San Carlos, en Almagro, Bergoglio fue bautizado el 25 de diciembre de 1936. El templo, que pertenece a la congregación salesiana de Don Bosco, fue proyectado por el arquitecto Ernesto Vespignani y se completó en 1910.
La Basílica de San José de Flores, en el barrio donde Bergoglio nació y creció, fue el escenario de un episodio que cambió su vida y la de la Iglesia. Según relató él mismo, la mañana del 21 de septiembre de 1953, a meses de cumplir 18 años, el joven Jorge pasaba por la puerta del templo y sintió el impulso de entrar. Se confesó con un sacerdote que no conocía y allí supo que iba a ser cura. Una placa en ese mismo confesionario, el último a la izquierda mirando al altar, recuerda aquel momento.
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El vínculo de Francisco con la basílica se mantuvo intacto durante su pontificado. En 2023, para celebrar sus 10 años como Papa, envió al templo la escultura “San José Dormido”, que fue trasladada en un emotivo acto desde el colegio Nuestra Señora de la Misericordia -donde Bergoglio hizo el jardín de infantes, recibió la Primera Comunión y celebró su primera misa como sacerdote- hasta la basílica de Flores.
De la Catedral a los barrios
El listado de templos incluidos en el plan combina los grandes íconos del casco histórico con parroquias que forman parte de la vida cotidiana de cada barrio. Entre los primeros se encuentran la Catedral Metropolitana, frente a la Plaza de Mayo; la Basílica del Santísimo Sacramento, en Retiro; y la Iglesia San Ignacio de Loyola, en Monserrat, el templo más antiguo de la Ciudad. Los tres ya cuentan con iluminación de fachada, y las obras del plan apuntan a modernizarla con tecnología más eficiente, que mejora la calidad de la luz y realza sus rasgos arquitectónicos.
En otros barrios, en cambio, la mayoría de los templos recibirá por primera vez una iluminación pensada para destacarlos. Es el caso, por ejemplo, del Santuario San Cayetano de Liniers, uno de los puntos de devoción más convocantes del país, y del Santuario Virgen Desata Nudos, en Agronomía, cuya imagen fue traída a la Argentina por el propio Bergoglio. Las obras alcanzan también a parroquias y basílicas de Caballito, Nueva Pompeya, Parque Patricios, Barracas, Mataderos, Villa Lugano, Villa Soldati, Villa Devoto, Belgrano, Coghlan, Villa Urquiza, Floresta, Monte Castro y La Paternal, entre otros barrios de la Ciudad.
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Uno de los primeros templos del plan en estrenar su nueva iluminación fue el Santuario de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa, en Parque Chacabuco. Famoso por reunir casi 150 vitrales -la mayor cantidad en una iglesia porteña-, era reconocible de día para cualquiera que circulara por la autopista 25 de Mayo, pero de noche su imponente fachada neorrománica podía pasar más desapercibida.
La obra incluyó la instalación de dos columnas de iluminación y 31 proyectores de luz cálida que destacan sus rasgos más distintivos: las dos torres con campanario y la cúpula de más de 40 metros de altura, coronada por una escultura de la Virgen. En noviembre, el santuario cumplirá 85 años, un aniversario que coincide con el mes de la Medalla Milagrosa, cuando miles de fieles se acercan cada 27 a rezarle a la Virgen.
85 fachadas y monumentos
El Gobierno porteño avanza con un plan para iluminar 85 fachadas y monumentos en la Ciudad de Buenos Aires, con el objetivo de poner en valor el patrimonio urbano, reforzar la identidad nocturna y mejorar la seguridad en el espacio público.
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El proyecto se despliega en 48 barrios y se organiza en dos ejes: uno en el casco histórico y el eje cívico, donde busca crear corredores visuales continuos en sectores como la Avenida de Mayo y la calle Florida, y otro en el resto de las zonas para que cada barrio tenga al menos una estructura emblemática iluminada.
Además de templos, el plan incluye el Cabildo, el Monumento a Julio Argentino Roca, Gath & Chaves, el edificio La Inmobiliaria, el Palacio Vera y las facultades de Derecho, Económicas e Ingeniería de la UBA.