Las reuniones de Menem con líderes mundiales que desembocaron en el primer acuerdo con Gran Bretaña después de Malvinas

A mediados de febrero de 1990, en la llamada Cumbre de Madrid, el gobierno argentino y el británico restablecieron relaciones, rotas desde la guerra de 1982. Ocho años más tarde, Menem estuvo frente a Isabel II en Buckingham. Los temas que se trataron, cómo costó alcanzar la confianza mutua entre ambas delegaciones y el resultado final

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Visita oficial de Menem a Londres en octubre de 1998
Visita oficial de Menem a Londres en octubre de 1998

Entre el 14 y 15 de febrero de 1990 los gobiernos de la Argentina y del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte concretaron oficialmente en Madrid las primeras medidas que llevaron al restablecimiento de las relaciones, rotas a partir de abril de 1982 cuando fuerzas militares argentinas ocuparon las Islas Malvinas. Desde ese 2 de abril hasta 1982 fueron muchos los pasos diplomáticos que se dieron, pero no llegaron a concretarse con un de acuerdo. Carlos Menem asumió la presidencia de la Nación el 8 de julio de 1989 y encontró, como era de esperar, las relaciones con Londres cortadas. Es bueno recordar que se llegó al gobierno después de una ardua campaña presidencial en la que el oficialismo radical fue ampliamente derrotado en las urnas. Nada de lo que se hizo en la cumbre de España fue otra de la casualidad ni de un movimiento improvisado. En octubre de 1988 Menem realizó una gira por Europa como candidato presidencial del FREJUPO y en todos los encuentros que mantuvo escucho los mismos consejos, las mismas reflexiones, todas dirigidas a normalizar las relaciones con el gobierno de Margaret Thatcher para que las puertas de la Comunidad Económica se pudieran abrir de par en par, sin restricciones, a los productos argentinos. En España sus entrevistas con el Felipe González, el ex mandatario Adolfo Suárez y el empresario José María Cuevas (Confederación Española de Organizaciones Empresarias) le fueron aleccionadoras. Con González conversó el 2 de noviembre entre las 9.07 y 9.53 de la mañana. Entre otras cuestiones el jefe español observó que “la crisis económica argentina es muy dura, pese al afecto que uno siente por Raúl Alfonsín”.

Foto oficial del gobierno de España del encuentro de Menem con González
Foto oficial del gobierno de España del encuentro de Menem con González

Suarez le comentó el mismo día (a las 16.30) que “Europa siempre recibe las noticias negativas de Latinoamérica y es un acierto que usted haya venido hasta aquí.” En cuanto a su visión de las FF.AA. le dijo a Menem que había sufrido “incomprensión” de los militares y desaconsejó “sentar en el banquillo permanentemente a los militares… puente de plata y elegir a algunos y juzgarlos. Me preocupa que la Argentina tenga tantos problemas de comprensión política.” Con Cuevas la cuestión de Malvinas se introdujo sin estar pautada: Cuevas le pidió a Menem que regularice su relación con Londres para facilitar el comercio con toda la CEE. En Paris, Menem se encontró con Francois Mitterrand y luego fue a visitar a Jacques Chirac, en ese entonces el Alcalde de París, con el embajador Mario Cámpora y el Ministro Juan Archibaldo Lanús. Durante el encuentro el tema Malvinas volvió a estar presente y Chirac le habló de la posición francesa en la Guerra de las Malvinas; delineó la personalidad de Margaret Thatcher mientras intentaba dar unos consejos. También se encontró con el ex presidente Giscard D’Estaing y atendió sus conceptos sobre “una economía moderna”. Tras París vinieron las visitas de trabajo en Bonn: dialogo a solas con el canciller Helmut Joseph Kohl; conferencia en la Fundación Konrad Adenauer y encuentro con el ministro Hans Genscher. En Roma se encontró con las figuras más relevantes del gobierno y el mundo empresario y visitó El Vaticano.

Vice primer ministro de Italia Gianni De Micheli
Vice primer ministro de Italia Gianni De Micheli

Entre el 14 de junio de 1982 y julio de 1989 se realizaron innumerables contactos indirectos entre los dos países en los que EE.UU. fue el principal puente durante los intercambios de “non paper” (documentos no oficiales) entre ambas naciones. Con la llegada al poder del radicalismo, el canciller Dante Caputo logro concretar una cumbre en Berna, Suiza, en la que ambas delegaciones se sentaron frente a frente. Fue un fracaso porque la Argentina hizo saber que entre todos los puntos a tratar la soberanía era una de ellos. A su vez, los británicos reclamaban una declaración de “cese de hostilidades” porque demandaba “reconocer la derrota militar argentina”, según expresó informalmente uno de los delegados. Tras Berna todo se limitó a la entrega de papeles a través de terceros países, los reclamos posesorios en la OEA y la presentación anual en el Comité de Descolonización de las Naciones Unidas.

Párrafo de la carta de Caputo al Secretario de Estado Baker de marzo de 1989
Párrafo de la carta de Caputo al Secretario de Estado Baker de marzo de 1989

Carlos Menem asumió el 8 de julio de 1989 y Gran Bretaña reitero tres días más tarde una declaración formal de cese de hostilidades al mismo tiempo que se dejaba trascender que “si los argentinos se están moviendo ahora hacia esa posición, entonces habría posibilidades de apertura” (de relaciones). “Nosotros anunciamos una cesación de hostilidades en 1982 y desde entonces, en muchas ocasiones, hicimos un llamado a la Argentina para que hiciera lo mismo”. El mismo día, tras un encuentro con Menem, el canciller Domingo Cavallo declaró que la Argentina “no adoptará actitudes unilaterales” con respecto al cese de hostilidades. Al mismo tiempo Haroldo Foulkes, vocero de Relaciones Exteriores del laborismo, dijo que “Menem ha dejado ahora de lado su campaña retórica y está extendiendo la mano a Gran Bretaña.” Todo parecía indicar que se estaba a las puertas de una acción directa, una alternativa diplomática. Es más, los embajadores Juan Archibaldo Lanús (vicecanciller) y Jorge Vázquez (en Naciones Unidas) declararon que “las Naciones Unidas no pueden seguir siendo el foro de discusión de la soberanía sobre Malvinas y las relaciones con el Reino Unido”. No era una afirmación espontánea porque según los datos desde 1986 el número de países que adhirieron a la posición argentina no cesaron de disminuir y el riesgo de que la erosión continúe es excesivo para un país con limitados mecanismos reivindicatorios. El propio gobierno de Raúl Alfonsín lo reconoció durante un mensaje del canciller Caputo al Secretario de Estado James Baker de marzo de 1989. Entonces, para quitar todo tipo de hipocresía a los mensajes cruzados a través de intermediarios los gobiernos de Buenos Aires y Londres decidieron encontrarse cara a cara en Madrid en julio de 1989. Entre tantas razones que se le dieron a Menem estaba: “para evitar medidas del gobierno argentino que afecten los intereses económicos británicos en la Argentina, que aumentarían el peso de nuestro país en supuestas negociaciones con Gran Bretaña.” Así, durante el 17 y 19 de julio de 1989 durante largos encuentros presididos por el embajador Lucio García del Solar y por Sir Crispin Tickell se acordó, entre otros, temas “respetar plenamente los principios de la Carta de la ONU, en particular: la obligación de solucionar las controversias exclusivamente por medios pacíficos; y la obligación de abstenerse de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza.”

Párrafo del documento final del Madrid, 1 de julio de 1989
Párrafo del documento final del Madrid, 1 de julio de 1989

Además de restablecer las relaciones consulares, la Declaración Conjunta de Madrid (I) contempló variados asuntos, todos encaminados a restablecer la confianza mutua (”confidence building measures”, según funcionarios británicos) y “evitar incidentes en la esfera militar” como ser contactos entre las Islas Malvinas y el territorio continental; relaciones culturales, científicas, deportivas y la pesca. También se acordó “celebrar su próxima reunión sustantiva en Madrid el 14 y 15 de febrero de 1990″.

Menem y Bush en Washington, septiembre de 1989
Menem y Bush en Washington, septiembre de 1989

Las reuniones del Madrid I se realizaron en un amplio salón del Palacio Santa Cruz dispuesto por el gobierno español. A diferencia de la delegación argentina, la representación británica encabezada por Tickell (que hablaba perfectamente el español) estuvo integrada por distintos representantes del gobierno británico, entre otros su servicio de Inteligencia. Puesta en conocimiento, la Armada intentó instrumentar con la SIDE una “operación de inteligencia” para asesoramiento del Presidente.

Informe final de la inteligencia naval argentina
Informe final de la inteligencia naval argentina

El 13 de octubre de 1989, la delegación naval de la “Operación Trueno” salió de Ezeiza en el vuelo 150 de Aerolíneas Argentinas, con escala en Río de Janeiro. Como se preveía el embajador Del Solar Dorrego no quería testigos, entonces se contrató los servicios de dos prestigiosos periodistas argentinos que exploraran los encuentros y sus resultados. En sus detallados relatos, además de resaltar la preparación de los funcionarios ingleses frente a “la pereza intelectual argentina” manifiestan que resulta “llamativo comprobar cómo a pesar de que la iniciativa de aproximación fue casi enteramente argentina, el Foreign Office parece beneficiarse con una preparación mucho más minuciosa para la negociación que los hombres del Palacio San Martín.”

Párrafo de uno de los informes de "los enviados"
Párrafo de uno de los informes de "los enviados"

En un trabajo posterior el “enviado” señalo que los británicos “en varias oportunidades mencionaron el interés profundo de los ex combatientes jerárquicos de la guerra de Malvinas por cambiar experiencias con los argentinos”. Algo que se comprobó con el paso de los años. También el “enviado”, basado en sus encuentros con diplomáticos argentinos, pone de manifiesto el interés argentino por encarrilar la relación con el Reino Unido en virtud de acentuar una relación con el gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica, que presidía George Bush. Como dato a tener en cuenta en septiembre y octubre de 1989, Menem conferenció con Bush en Washington y luego en Costa Rica, y en el encuentro en la Casa Blanca se habló de Malvinas y la relación de Argentina con el gobierno de Londres. Finalmente, en el Madrid II de febrero de 1990, Argentina restableció las relaciones diplomáticas con el Reino Unido a través de la Declaración Conjunta de Madrid. Esta declaración se dividió en dos acuerdos denominados: Acuerdo de Madrid l y II. El primero de estos tenía como principal objetivo restaurar y normalizar tanto las relaciones diplomáticas como los vínculos culturales y científicos. Mientras que en el segundo se pactaron los documentos finales, como por ejemplo el de la confianza mutua entre ambos estados. Como se aclara en el lenguaje diplomático, el documento fue titulado “Declaración conjunta de las delegaciones de la Argentina y del Reino Unido” y no como “Tratado”. La diferencia entre una “Declaración” y un “Tratado” es fundamental. Una “Declaración” no requiere imprescindiblemente su aprobación por el Congreso de la Nación, en cambio un “Tratado” concertado con otro país para tener validez necesita ser aprobado por el Congreso de la Nación.