Por una amenaza de bomba, evacuaron todo el Aeropuerto de Bariloche

Tras una rigurosa inspección, la PSA informó que no había explosivos en el lugar y las actividades volvieron a reanudarse paulatinamente. Algunos vuelos debieron ser reprogramados

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Los ciudadanos tuvieron que ser evacuados hasta que se confirmó que no había explosivos (Télam/Eugenia Neme)
Los ciudadanos tuvieron que ser evacuados hasta que se confirmó que no había explosivos (Télam/Eugenia Neme)

Una llamada telefónica hizo encender todas las alarmas en el Aeropuerto Internacional Teniente Luis Candelaria, ubicado en la ciudad de San Carlos de Bariloche, Río Negro, por una amenaza de bomba. De esta manera, la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) puso en marcha el operativo correspondiente y evacuó a todos los presentes. Tiempo después, confirmaron que no había ningún explosivo y la actividad se reanudó.

El hecho ocurrió este sábado cerca de las 18 horas, cuando una amenaza de bomba provocó que se activara el protocolo de seguridad en el área. En consecuencia, se frenaron los vuelos y el resto de las actividades aeroportuarias, debido a que tanto los pasajeros como los empleados tuvieron que abandonar el lugar.

Una vez que se activara el reglamento de seguridad, la Policía de Seguridad Aeroportuaria, la Policía Federal y los Bomberos Voluntarios inspeccionaron todos los sitios del aeropuerto hasta que constataron que no había ningún tipo de explosivo instalado allí. Por el momento, no se logró identificar a la persona detrás de la intimidación pública.

“Estamos siendo evacuados del aeropuerto, mi vuelo ya está demorado, salía a las 19, nos sacaron a todos los pasajeros”, contó una de las personas cuyos planes se vieron afectados, a través de un video que se difundió en las redes sociales. Según la información proporcionada por Télam, la amenaza provocó una congestión vehicular en la aeroestación, debido a que varios de los vuelos tuvieron que ser reprogramados una vez que se descartó la presencia de explosivos en el lugar.

Los vuelos fueron reprogramados por la demora (Télam/Eugenia Neme)
Los vuelos fueron reprogramados por la demora (Télam/Eugenia Neme)

La última vez que se reportó un suceso de magnitudes similares fue en septiembre de este año, cuando un avión de la línea SKY Airline, que tenía como destino la ciudad de Santiago de Chile, regresó a la pista ante la supuesta presencia de una bomba en la aeronave.

De acuerdo con la información de Diario Río Negro, los pilotos se habían contactado con la torre de control para solicitar el permiso para despegar, pero minutos más tarde volvieron a aterrizar a raíz de que uno de los tripulantes había recibido una imagen del avión con un emoji de una bomba.

La decisión había sido tomada de forma preventiva, por pedido del personal de seguridad que se comunicó desde la torre de control. Luego de que la nave regresara al aeropuerto, los efectivos especializados procedieron a evacuar a los viajeros e inspeccionar el vehículo.

Conforme con lo establecido en el protocolo de seguridad, el avión que se suponía que portaba una bomba fue trasladado hasta la calle de rodaje para procurar que se encuentre alejado de la aeroestación en caso de que se produjera una explosión.

Los oficiales revisaron todas las instalaciones luego de que se reportara la intimidación pública (PSA)
Los oficiales revisaron todas las instalaciones luego de que se reportara la intimidación pública (PSA)

El operativo de revisión duró cuatro horas hasta que se descartó la presencia de los explosivos. Finalmente, cerca de las 22 horas se confirmó que la nave era segura para volar, pese a la demora que generó en el ciclo de vuelos de la aerolínea.

El protocolo de seguridad anti explosivos que se activa cada vez que se reporta una amenaza de bomba consiste en el despliegue de los equipos del Grupo Especial de Control de Explosivos y Armas Especiales (GEDEX), canes entrenados por la PSA, bomberos y los servicios de emergencia médicos ante cualquier eventualidad.

En un principio, parte de los oficiales se dedican a revisar las instalaciones, mientras que otro grupo se encarga de controlar a los pasajeros y sus pertenencias, en busca de dar con los presuntos explosivos. Para esta tarea, los agentes utilizan dispositivos especializados en la detección de detonadores.

Después de que finaliza la revisión a los viajeros, suelen ser evacuados hacia las zonas exteriores del edificio para asegurar el resguardo de su integridad física. Una vez que se conoce el resultado de la inspección, las autoridades pedirán que se retiren de la zona, en caso de que efectivamente haya una bomba, o se reanudarán las actividades de manera paulatina, si se determina que no hay explosivos.