Las imágenes son dramáticas para quien pueda imaginar la adrenalina que atravesó el cuerpo y las preguntas que inundaron la mente de Alejandro Montagna, porteño de 52 años que registró cómo en un minuto se le pudo ir la vida de las manos.
Sus habituales saltos en la localidad bonaerense de Lobos transcurrían de modo uniforme. El último de ellos (el quinto de la jornada) tuvo un percance que Montagna descubrió en el aire, cuando el avión había quedado atrás y los 4.000 metros que lo separaban del suelo comenzaron a ser recorridos de manera frenética.
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En el video, el hombre que lleva encima más de 3.700 saltos en paracaídas relató -y exhibió- cómo se enroscaron las cuerdas. “Saber si fue por asimetría del vuelo o por un error de plegado de paracaídas es imposible”, dijo Montagna, en diálogo con Infobae.
En la descripción de las imágenes se distingue que el ingeniero industrial quedó “colgado” a 3.300 metros de altura “con un paracaídas que no se puede aterrizar”.
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“Tengo 1.300 metros o unos 60 segundos para resolver”, explicó en el video. Y relató: “Intento la técnica de enroscar desde abajo para bajar el nudo. No funciona. Abro los cierres de piernas para liberarlas y poder patear. Pateo para inducir un giro y enrosco con las manos. Con mucho esfuerzo el paracaídas empiezo a girar. El nudo baja y puedo hacer girar el velamen con las bandas”.
“Estaba volando wingsuit, un traje aéreo con alas. Una disciplina avanzada del paracaidismo”, reveló a este medio. Montagna explicó que la diferencia con el paracaidismo tradicional se encuentra justamente en la caída. “Si usás estos trajes podés avanzar a más de 200 km/h. y caés a menos de 100 km/h. En el paracaidismo común lo hacés en vertical”, dice.
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“Era un día nublado. Salto del avión y lo que veo debajo es un un océano blanco. Todas nubes. Me guío por un GPS que tengo en el pecho. La flecha me decía para dónde tenía que ir. Y en el último de los cinco vuelos tuve este incidente”, narró.
Y continuó: “Cuando fui a abrir el paracaídas se abrió todo mal, se enredó todo. Cuando yo abro el paracaidas se armó, pero se enredó todo. El paracaídas está sosteniéndome pero muy fuerte, no lo puedo aterrizar. Si no lo desenredo me mato, es como pegarle a 50 km/h a una pared. En un minuto tuve que evitar el impacto”.
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“En el procedimiento, empiezo a pelear para tratar de arreglar el paracaidas, que finalmente lo logro. Me tomó un minuto y fue cansador. Si llego a una altura de 600 metros del piso sin resolverlo, tenía la posiblidad de abrir el paracaidas de emergencia. Pero es un momento en el que tenés que decidir muy rápido. El cuerpo me disparó una fuerte descarga de adrenalina, pero no tuve miedo porque tengo 3.700 saltos y el procedimiento de emergencia lo llevo grabado en el cerebro”, cuenta.
Montagna, padre de dos hijos de 19 y 21 años, ambos estudiantes de ingeniería, indicó que desde los 26 años practica este deporte. “Este video fue grabado en la zona de paracaidismo más grande de la Argentina. Un paracaidista necesita tener 300 saltos para empezar el curso de wingsuit”, contó.
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“Yo tengo dos equipos, dos paracaidas, computadoras. Todo es mío. Lo normal es hacer cinco saltos en una jornada, pero mi récord fueron 10 en un día. Es una cantidad que terminás agotado, es como jugar siete sets al tenis”, describió.
El ingeniero explicó cómo se lleva a cabo la dinámica de los saltos: “Lo único que pago es el lugar del avión para que me suba a 4.000 metros y pueda tirarme. Es un pasaje de ida: se abre la puerta, saludo al piloto y me fui”.
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