El arzobispo de La Plata dio una misa para el cura Lorenzo en la misma parroquia donde se denunciaron los abusos de menores

La ceremonia fue en presencia de sus restos y generó el repudio de las víctimas. El sacerdote se suicidó el lunes y dejó una carta. Su cuerpo fue enterrado ayer en el cementerio de La Plata

Víctor Fernández, arzobispo de La Plata, durante la misa por Lorenzo en Gonnet
Víctor Fernández, arzobispo de La Plata, durante la misa por Lorenzo en Gonnet

Los restos del cura Eduardo Lorenzo, quien se suicidó la noche del lunes luego de que la jueza Marcela Garmendia pidiera su detención por estar acusado de abuso de al menos cinco varones menores de edad a su cargo en una parroquia platense, recibieron una ceremonia de exequias este miércoles en la misma parroquia donde habrían ocurrido varios de los delitos denunciados.

La misa se realizó en el templo Inmaculada Madre de Dios, del barrio de Gonnet, en La Plata, y estuvo a cargo del arzobispo de La Plata, Víctor Manuel “Tucho” Fernández, envuelto en la casulla púrpura tradicional para ritos funerarios, en presencia de varios miembros del clero, lo que generó el repudio de las víctimas de Lorenzo y sus familiares.

Por eso, el rito se desarrolló con custodia policial. “Tucho” Fernández aseguró que Lorenzo “era una persona con muchas presiones internas” y “por eso se lo despide”. Además, reveló que el cura, que se quitó la vida de un disparo cerca de las 22 de la noche del lunes en la sede de Cáritas La Plata, donde vivía, dejó una carta abierta.

Según pudo saber Infobae de fuentes con acceso al expediente, se trata de “una nota encabezada a modo de despedida”. La fiscal Ana Medina la incorporó a la causa y será periciada. "Básicamente y en lo que interesa dice que los hechos de los que se lo acusa son mentiras”, comentaron las fuentes respecto de la misiva final. Además, Lorenzo, que fue durante 30 años capellán del Servicio Penitenciario Bonaerense y tenía un abultado salario, dejó un testamento donde detalla a quiénes les dejó sus bienes.

El objetivo único de la misa es rezar por el consuelo de los familiares del difunto, que están aquí, su hermano y el resto de la familia. Como ha sido un cura de la Diócesis, ellos tienen derecho a que por lo menos nos reunamos para hacer una oración”, justificó “Tucho” Fernández a canales de televisión antes del inicio de la misa, y aclaró: “Entiendo el sufrimiento de las personas que han hecho acusaciones y espero que se pueda aclarar”.

La misa es una muestra más de violencia y revictimización a las víctimas. Es una falta de respeto a la sociedad que repudió el evento de manera unánime. Con estas actitudes la Iglesia es Eduardo Lorenzo, lo sigue encubriendo y encima le rinde homenaje. Allá ellos. La verdad les explotó en la cara. Las verdaderas víctimas son los chicos que se animaron a denunciarlo”, remarcó con enojo a Infobae María Belén Bartoli, hermana de Julián, una de sus víctimas y denunciante.

Fernández contó que Lorenzo dejó una carta abierta
Fernández contó que Lorenzo dejó una carta abierta

Fernández comentó que leyó “algo” de la carta que dejó Lorenzo. Y además reveló que días atrás había hablado con él. Dijo que el cura creía que la causa en su contra “no iba a terminar más” y que le recomendó que “tomara algo para la ansiedad”. Sin embargo, confesó que, aunque lo vio “muy mal”, no creyó que “iba a llegar a este punto”.

Desde la Red de Sobrevivientes de Abusos Eclesiásticos repudiaron el homenaje. “Es una reivindicación del encubrimiento. Es una provocación absoluta de la Iglesia, coherente con la postura que viene tomando en el caso. Hacer esta despedida en la iglesia, y en esa iglesia, significativamente en esa, que fue donde hizo el reconocimiento uno de los sobrevivientes (en la causa) es una provocación", dijo a la prensa Liliana Rodríguez, integrante de esta agrupación.

Lorenzo se suicidó apenas unas horas después de enterarse de que la jueza Garmendia había ordenado su detención, tras el pedido de la fiscal Ana Medina y de las víctimas denunciantes. La magistrada había postergado esa decisión pero el lunes recibió los resultados de las pericias psicológicas de una de las víctimas y de Lorenzo, y luego de leer los informes activó la orden. Sin embargo, iba a seguir en libertad hasta tanto la Cámara de Apelaciones confirmara el fallo, ya que su abogado, Alfredo Gascón, había pedido la eximición de prisión.

De acuerdo con el informe elevado por dos peritos psicólogas a Garmendia, el cura tenía una “estructura psicopática perversa de la personalidad, con características de manipulación, elevado autocentramiento y egocentrismo, con escasa autocrítica y autoobservación impregnada de rasgos narcisísticos”. Y que se trataba de un “narcisista, con afectividad poco empática” que tenía “ausencia de sentimientos de angustia o culpa”.

Lorenzo fue denunciado por abuso sexual por al menos cinco víctimas, algunas de las cuales contaron que hubo acceso carnal. Los hechos ocurrieron durante los últimos 30 años en parroquias de La Plata, especialmente en la de Gonnet, donde este miércoles se hizo la misa en su honor.

La primera denuncia contra Lorenzo fue en 2008, cuando Diego Pérez (27) lo acusó por los abusos. Pero la causa fue archivada por la propia fiscal Medina, dado que el relato del denunciante, que en ese momento era menor y estaba patrocinado por sus padrinos, no contenía elementos suficientes, a su criterio, para continuar el caso.

Este año, sin embargo, el abogado Juan Pablo Gallego, que representó a las víctimas del expediente Grassi, volvió a la carga y logró reabrir el caso. Julio César y Adriana Frutos, padrinos de Pérez, un chico criado en la calle, lo contactaron para profundizar en la denuncia.

Diego ya estaba más grande y quería ir a fondo con la denuncia. Su caso lo contó a Infobae en abril de 2019 y la víctima se hizo llamar “León”. Ya no quiso esconder su identidad y por eso aceptó que se divulgue su nombre. Este medio publicó fragmentos textuales de la nueva declaración de Pérez.

“Me penetró sexualmente por vía anal innumerable cantidad de veces”; “Él me decía ‘vos ya sos mío’. Solía traer dulces del Sur. Se los untaba en el pene para penetrarme y luego me pedía que yo hiciera lo mismo”; “En el ínterin de esas orgías y ataques sexuales a los que me sometía, a veces recordaba que tenía que dar misa y decía: ‘estos pelotudos todavía creen en Jesús’. Al finalizar las misas me alcoholizaba y me volvía a someter sexualmente”, son algunas de las escenas más espeluznantes.

La nueva denuncia de Pérez, diez años después del primer intento, abrió una puerta para otras víctimas, que agregaron sus relatos contra Lorenzo en la Justicia.

El 14 de julio de este año Julián Bartoli (36) agregó su testimonio, como víctima, contra el sacerdote, por hechos ocurridos entre 1999 y 2001, y además denunció que sufrió ciertos aprietes telefónicos por parte del sacerdote, que quería saber qué iba a declarar ante Medina.

“Durante los dos años de abuso, mi vida se tornó un calvario psicológico, en el que yo era sometido todos los días a diferentes tipos de maltrato causados, a veces, solo por cómo estaba vestido, o porque no había llegado a horario a la preparación de la misa, o me cortaba o no el pelo. En conclusión, cualquier cosa era válida para destruir mi autoestima”, relató en una conferencia de prensa meses atrás.

Lorenzo se quitó la vida el lunes en Cáritas La Plata: tenía 59 años
Lorenzo se quitó la vida el lunes en Cáritas La Plata: tenía 59 años

Lorenzo se defendió de las acusaciones de Bartoli a través de una entrevista concedida al día siguiente al diario platense El Día. “Todo lo que cuenta es una gran mentira. Yo jamás abusaría de un chico, me parece algo asqueroso”, dijo.

El 13 de noviembre apareció ante la fiscal Medina una nueva presunta víctima, que se hace llamar públicamente “Juan”, quien detalló los maltratos y abusos que vivió durante casi un año entre 2001 y 2002 en la parroquia Nuestra Señora de Lourdes, la misma iglesia en la que Julián Bartoli conoció a Lorenzo.

Al salir de la misa, “Tucho” Fernández dijo que no se trataba de “un homenaje” a Lorenzo. Ante el cuestionamiento de realizarla en el mismo lugar donde habrían ocurrido algunos de los abusos, el arzobispo respondió: “Siempre se hace la misa en el lugar donde era párroco, donde la gente lo apreciaba”. El cuerpo de Lorenzo iba a ser enterrado este mismo miércoles en un cementerio local.

FOTOS: Santiago Salva

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