Son historias de dolor, impotencia y hasta tragedia. Los casos de Maximiliano y Norberto publicados en Infobae apenas ejemplifican una problemática sobre la cuál se habla poco pero implica una notoria gravedad: los padres que son víctimas de falsas denuncias de violencia de género. Es un drama que tiene como principales afectados a los hijos, pero que también genera secuelas en los papás. Y, por si acaso fuera poco, son causas que empañan los avances respecto a los numerosos y terribles casos de hombres que realmente agreden, abusan y matan mujeres en la Argentina.

En nuestro país existe un colectivo de agrupaciones de padres y madres que fueron víctimas de progenitores que obstruyen, o destruyen, el vínculo de los hijos con su mamá o papá, extendiendo la confrontación hacia los abuelos y el resto de la familia. Pero hay una de ellas que tiene una característica única en la Argentina: está conformada exclusivamente por mujeres. Muchas de ellas son las nuevas parejas de padres que vienen arrastrando un derrotero judicial a partir de una denuncia por violencia de género o abuso iniciada por una ex esposa. Otras son psicólogas y abogadas que se especializaron en lo que califican como una "mafia e industria" de las falsas denuncias de violencia de género. Todas ellas integran la agrupación "Mujeres Sanas".

Su fundadadora y coordinadora, Nancy Pace, y la abogada Patricia Anzoátegui explicaron en InfobaeTV por qué denunciaron en el ministerio de Justicia de la Nación la existencia de una "mafia" que busca arruinar la sana relación entre un padre y su hijo a partir de un divorcio. ¿Con qué mecanismos funcionan? ¿Por qué no se condena a las madres que inician falsas denuncias, aún cuando se logra probar la inocencia del padre acusado? ¿Cuáles son las consecuencias que sufren los niños y padres que atraviesan estos procesos?.

La denuncia presentada por “Mujeres Sanas” en el ministerio de Justicia de la Nación
La denuncia presentada por “Mujeres Sanas” en el ministerio de Justicia de la Nación

Un término que se escucha en este tipo de casos es el de "síndrome de alienación parental". ¿De qué estamos hablando?

Nancy Pace: Es cuando un padre, a través de estrategias, le mete en la cabeza a su propio hijo el odio hacia el otro progenitor. Esto se da en conflictos durante un proceso de divorcio. El niño empieza a creer en todo esto y le genera un daño psicológico y emocional muy importante a futuro.

La agrupación se llama "Mujeres Sanas". ¿Por qué este nombre y qué la motivó a involucrarse en esta problemática?

N.P.: Después de varios años de investigación me pregunté cómo es posible que generalmente las madres, que son las que se quedan al cuidado del niño, ejerzan este tipo de violencia psicológica o maltrato infantil. A raíz de esto me pregunto quién defiende a estos niños que quedan rehenes en estos procesos judiciales. A partir de ahí, digo que una mujer tiene que estar muy mal par hacer algo así con su hijo. Por eso el nombre Mujeres Sanas, que somos las que siempre tienen que darle prioridad al cuidado de un hijo y su bienestar emocional, psicológico y darle afectividad. Me asesoré con psicólogos y abogados, y así empecé a darme cuenta que esta problemática es a nivel internacional. Observé entonces que existen muchísimos casos de falsas denuncias en las que se utilizan a los niños como un instrumento, como un objeto y no como un ser. Alguien tiene que defender a los niños. Esto no afecta solo a ellos sino a todo el entorno. Al padre y toda la familia paterna.

¿Detectan que hay patrones que se repiten en los casos que forman parte de esta presunta mafia?

Patricia Anzoátegui: Si, hay patrones confeccionados por asesores que son abogados y psicólogos. Asisten en cómo tiene que ser presentada la denuncia y así se busca conseguir la restricción inmediata a través de una falsa denuncia. Denuncian violencia y también van más lejos, incluyendo abusos falsos. Hay cuestiones que se repiten desde antes de la denuncia: impedimentos de contacto constantes, por ejemplo. Es decir, crear situaciones para que el niño no quiera ir con su padre. Esto se plasma en la falsa denuncia pero luego empieza una conducta procesal que se repite. Hay abogados que hacen la misma estrategia: alargan el proceso. En casos de presuntos abusos, no llevan a los chicos a la Cámara Gesell, lo retrasan muchas veces hasta que la justicia termina intimándolos para que lo hagan. Con eso lo que consiguen es tiempo y que la restricción se prolongue. Ergo, la justificación para impedir el contacto, porque lo dijo un juez.

En los casos publicados en Infobae se repetía el hecho de que la sola palabra de la mujer era suficiente y no se tenía en cuenta la versión del denunciado o su familia. ¿Esto también es habitual?

N.P.: Sí, un padre que pasa por este proceso no puede saber absolutamente nada de su hijo, queda desconectado. Ante cualquier mínima denuncia el sistema le impide tener cualquier información sobre su hijo, mas allá de si descubre que es verdad o es mentira. No hay una igualdad entre mamá y papá. Queremos que los niños no estén presos de esta problemática. Pedimos castigo a los profesionales que están generando de todo esto una industria. Hay Cámaras Gesell armadas para preparar a los niños para ir a mentir a la Cámara Gesell oficial del cuerpo médico forense. Esto es un delito y la principal víctima es el niño.

P.A.: Si una mujer hace una denuncia de presuntos abusos hacia su hijo por parte del padre, inmediatamente se hace la restricción y hasta que se hace la Cámara Gesell, que como decíamos pueden pasar meses, los padres están sin poder ver a sus hijos. Por eso una de las cosas que pedimos inmediatamente en este tipo de casos es un estudio psiquiátrico y psicológico a la denunciante con el mismo rigor que la que se le hace al imputado. Esto es muy importante para la primera visión de la causa porque el informe de los psicólogos y psiquiatras es leído después por un juez o un fiscal. No podemos dejarle a ellos la decisión de si un niño miente o no. Es grave que no se hagan los criterios de validación, como sucede en la Provincia de Buenos Aires, por ejemplo. Esto es que, después de la Cámara Gesell, el mismo entrevistador haga el análisis de si el niño fue inducido, si tiene lenguaje adultizado o si fue coaccionado para decir determinadas cosas.

 

Con algunas repreguntas ya debería detectarse si un menor está repitiendo un discurso o si hay incoherencias…

P.A.: Es así, pero sin el informe el juez o fiscal tiene que ser adivino porque no es su área. En Provincia de Buenos Aires estamos dejando en manos de ellos la decisión de si un niño miente o no. El mito popular de que los niños no mienten es eso, un mito. Los niños pueden mentir, lo que no pueden hacer es sostener una mentira en el tiempo. Además, tenemos el grave problema de que existen instituciones o psicólogos particulares que asesoran y montan falsas Cámaras Gesell para inducir al niño que después pasa por una Cámara Gesell oficial, y lo peor es que salen indeterminadas porque se nota la inducción en su discurso pero no la pueden definir. Tenemos que abordar esto como sociedad, perseguir estas conductas y empezar a contarlas.

En los casos que recibieron en la agrupación, ¿qué daños detectaron en los niños y qué consecuencias sufrieron los padres?

N.P.: Solo imaginate que te arrancan de un día para el otro a tu hijo, que es parte de tu ser. Con esto sufre el niño principalmente porque a partir de ese momento es tomado como objeto y empieza el proceso de alienación. Los padres me escriben muchísimas cartas, también abuelas y abuelos. Como el proceso es tan largo, realmente las personas sufren demasiado algo tan injusto como que te arranquen un niño indefenso. El proceso dura por lo menos un año y en el medio hay hasta muertes. Es terriblemente doloroso lo que leo en las cartas que recibo. Con nuestro equipo interdisiplinario tratamos de ir llevando asesoramientos. Para un papá, una denuncia de este calibre es terrible, por mas de que después de mucho tiempo quede absuelto.

¿Hubo padres que se suicidaron?

N.P.: En los últimos dos años nosotras contabilizamos 10 padres que se suicidaron. La Justicia no está actuando…

Mauricio Echenique y Walter Aldeco son dos padres con un final trágico en común: ambos murieron durante un desgastante proceso judicial que les impedía ver a sus hijos. Echenique se suicidó en 2016, tras intentar de manera muy activa, pero sin resultados suficientes, que esta problemática se instale en la agenda pública. Walter Aldeco tampoco resistió. Hace pocos días se cumplió el primer aniversario de su muerte, a causa de un ACV.

Aldo, su padre, resumió los últimos tristes años de la vida de Walter en diálogo con Infobae: "El problema comenzó desde que nació su hija hasta cuando él murió, 10 años después". En línea con otras causas de este tipo, recordó: "La Justicia bregó siempre por la mujer, y sin argumentos. Era remar contra la corriente".

Aldo recordó que su hijo también fue acusado por violencia de género, aunque subrayó que el golpeado fue Walter: "Yo dejé mi testimonio en la Justicia sobre cómo la familia de ella le pegaba porque no querían que se acerque a su hija". Tras muchos años de lucha, la mente de Walter no pudo más: "Tuvo tres ACV, el último fue fulminante. Vivía pendiente de esto y lo afectó mentalmente". 

El tema de la violencia de genero ha cambiado muchas cosas en nuestro país, pero no debemos permitir que se ensucie ese tema con falsas denuncias

La Dra. Anzoátegui destaca otra faceta lamentable de esta guerra en la cual el botín son los hijos: las motivaciones económicas de las falsas denuncias.

P.A.: Es tan grave los delitos que presentan, como el de abusar de un hijo, que la Justicia tiene que hacer algo y lo primero que hace es la restricción, pero después no tiene esa misma rapidez para restituir y se pasan años tratando de conseguir una revinculación. Además, ya es un chico cargado de odio. Por eso, en general, la justicia llega tarde. El tema de la violencia de genero ha cambiado muchas cosas en nuestro país, pero no debemos permitir que se ensucie ese tema con falsas denuncias, que muchas veces se hacen para pretender una ventaja económica. Y para lograrla se pega en el lugar mas doloroso, además de las consecuencias que traen estas denuncias falsas.

¿Hay casos de padres presos a pesar de que no se comprobó la agresión o el abuso?

P.A.: Sí, como denuncian una cantidad de delitos que se les acumulan, hay casos en los que los encarcelan. Y en la cárcel los tienen que aislar de otros internos porque por entrar con una causa de abuso pueden tener más consecuencias negativas. Terminaron absueltos, pero ya hay consecuencias. Les cambia la vida. Y el otro problema grave es que mientras están apartados del padre, el niño queda con la mujer enferma. Quien tiene que cuidar a ese chico es la persona que realmente esta enferma.

Desde sus redes sociales, Mujeres Sanas convoca a quienes están lidiando contra una falsa denuncia, independientemente de si la persona acusada es el padre o la madre porque "la violencia no tiene género", resaltan las integrantes de esta agrupación. Para aportar casos al expediente presentado en el ministerio de Justicia, está abierto el mail mujeres.porloshijos@hotmail.com. Allí se deberá detallar:

– Nombre, apellido y DNI de la persona afectada por la supuesta falsa denuncia.
– Juzgado y/o Fiscalía a cargo de dicha causa y número de expediente.
– Nombre de los profesionales (abogados y/o psicólogos) o asociación involucrados en la presunta falsa denuncia.
– Cualquier otro dato que se considere de interés.

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