5 grandes diferencias entre los "trapitos" uruguayos y los argentinos

Están obligados a registrarse todos los años, presentar una credencial y no pueden exigir un monto fijo por el servicio. Tienen un solo objetivo: que los turistas regresen al próximo año
Martín trabaja, todos los días, cuidando los autos de uno de los paradores más reconocidos de Punta del Este

La escena no resulta familiar. Mientras un hombre busca un lugar para estacionar, desesperado porque pierde la reserva de su cena, un cuidacoches le indica dónde dejarlo. "¿Cuánto es?", pregunta el conductor. "Nada, amigo, a voluntad. Me lo da cuando sale", contesta el muchacho. Son casi las 22.30. Tiene un chaleco rojo, una credencial que lo identifica y muy poco dinero en el bolsillo. "La mayoría nos da cuando sale del restaurante", agrega.

El hecho ocurrió en una de las zonas más concurridas de Punta del Este. También podría darse en cualquier calle de Palermo o Belgrano un sábado a las 21. Pero no, sucede en otra ciudad, con otros modismos y 5 grandes diferencias: deben estar registrados, trabajar a voluntad, realizar capacitaciones, ubicarse en el lugar que se les indique y vestir un uniforme. 

"Cada uno de ellos, en el mes de octubre, recibió charlas y capacitaciones para atender al cliente, al turista por sobre todo. Deben saber cómo comportarse y entender que parte de que nuestros visitantes se sientan cómodos y decidan regresar también depende de ellos", dijo a Infobae Juan Pigola, director de Tránsito y Transporte de la Intendencia de Maldonado (IDM).

Hugo cuidavehículos en Maldonado desde hace 40 años

Además agregó: "Tenemos 500 cuidacoches habilitados y todos los años se les cambia la identificación: tienen que presentar carnet de salud, de residencia permanente, de buena conducta (no tener antecedentes) y vamos distribuyéndolos para donde más se necesiten. Allí los mandamos y pasamos continuamente a controlarlos".

"Yo cuido vehículos desde hace 40 años. Cada año debo presentar todos los papeles requeridos para que me renueven la credencial. Algunos están sin permiso, son muy pocos, pero la Policía los detecta y los saca del lugar", explicó Hugo, de 62 años, mientras le hace frente a una lluvia leve pero constante en la noche esteña.

En el chaleco que visten deben tener el número telefónico de la Intendencia, para que los clientes puedan presentar quejas en caso de malos tratos o disconformidad. "No hacen aportes ni tampoco funcionan como empleados de la Intendencia. Simplemente controlamos el servicio que ellos ofrecen", sostuvo Pigola.

Todas las personas deben tener su chaleco y credencial que los identifique (Infobae)

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