Después de 8 meses, regresaron del aislamiento
Después de 8 meses, regresaron del aislamiento

Ocho meses atrás, seis investigadores -cuatro hombres y dos mujeres- se aislaron del resto del mundo. Convivieron en una base emplazada en un volcán de Hawaii, debajo de la cumbre del Mauna Loa de la Isla Grande, el volcán activo más grande del planeta, con el apoyo de la NASA. ¿Qué buscaban? Emular las condiciones hostiles que presentaría una potencial colonización de Marte.

Los colonos buscaban determinar qué efectos psicológicos y qué conflictos en la convivencia se podrían presentar encerrados en un ambiente desfavorable. El tiempo pautado quedó atrás. Finalizado su experimento, brindaron los detalles del día a día en un hábitat similar al del planeta rojo, a la vez que disfrutaron de una comida variada y abundante para dejar atrás los alimentos deshidratados.

La base en la que convivieron
La base en la que convivieron

"Aprendimos, por encima de todo, que el conflicto, incluso en los equipos más unidos, va a aparecer", sostuvo en un comunicado Kim Binsted, profesor de la Universidad de Hawaii y líder de la investigación. "Por eso, es muy importante tener una tripulación realmente resiliente, que sea capaz de ver el conflicto y responder a él", agregó.

Los colonos habitaron un refugio de 111 metros cuadrados con tres habitaciones. Dentro del hogar, había una cocina, un laboratorio y un baño compartido, con una ducha y dos inodoros.

El refugio tenía tres habitaciones, una cocina y un laboratorio
El refugio tenía tres habitaciones, una cocina y un laboratorio

La comida que consumían siempre era deshidratada o enlatada, y la conseguían gracias a un robot que tomaba todos los suministros que lanzaban desde lejos. En la misión, pese a que no los necesitaban, los tripulantes vistieron trajes espaciales y se movieron en grupo, como si estuvieran en Marte, cada vez que salían al exterior.

Cada comunicación fue un inconveniente por el delay de 20 minutos que tenían, la misma dificultad que aparecería en el planeta rojo por su distancia con respecto a la Tierra. A su vez, el biólogo Joshua Ehrlich realizó un experimento con el cultivo de verduras frescas en una superficie poco convencional. "Zanahorias, pimientos, pak choy, repollo chino, rábanos, tomates, papas, toneladas de perejil y orégano. Fue fenomenal", comentó.

Un biólogo cultivó distintas verduras frescas
Un biólogo cultivó distintas verduras frescas

A su vez, se sirvieron de distintos juegos destinados a medir niveles de estrés y estados de ánimo en general. Por caso, llevaban sensores que precisaban, a partir del nivel de voz, la autoestima y la cercanía o distancia con ciertos compañeros de misión. Además, cada investigador plasmó en un diario sus sensaciones del día a día. Quienes se sentían abrumados, se demostró, podían evadirse a través de dispositivos de realidad virtual que los llevaba a otros paisajes mucho más acogedores.

La recién finalizada misión fue la quinta de un total de seis experimentos que la NASA lleva adelante en cooperación con la Universidad de Hawaii. Al mismo tiempo que preparan el estudio final, Binstead destacó el valor de la última experiencia. "Dimos un paso adelante y estamos analizando la selección y la composición de las tripulaciones", señaló.

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