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Un estudio vincula la postura erguida con decisiones de riesgo más calculadas

La disposición de mesas y pantallas influyó en el orgullo informado por universitarios durante una prueba de laboratorio sobre recompensas inciertas bajo condiciones controladas

Una investigación asoció la postura erguida frente a la computadora con una mayor disposición a asumir riesgos durante una tarea (Imagen Ilustrativa Infobae)

La altura de una mesa, la ubicación de una pantalla y el respaldo de una silla pueden modificar la forma en que se mantiene el cuerpo durante una jornada. Una investigación reciente encontró que una postura más erguida se asoció con mayor disposición a asumir riesgos y con una sensación más alta de orgullo.

Los participantes no recibieron instrucciones sobre cómo sentarse. En cambio, los investigadores organizaron el espacio de trabajo para favorecer una posición erguida o una postura más encorvada y luego observaron las respuestas durante una prueba. Según publicó ScienceDaily, quienes mantuvieron el cuerpo más recto asumieron más riesgos en un juego y, en promedio, lograron mayores recompensas.

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El resultado abre una pregunta concreta para quienes pasan buena parte del día ante una computadora: hasta qué punto el entorno físico puede influir en cómo se transita una tarea que exige atención.

En una investigación anterior sobre estrés, personas que permanecieron sentadas erguidas durante una prueba exigente informaron mejor ánimo, mayor autoestima y menos temor que aquellas que mantuvieron una posición encorvada, según informó Time.

Los hallazgos no implican que sentarse recto resuelva por sí solo problemas emocionales ni garantice decisiones mejores fuera de una situación controlada. Las pruebas midieron reacciones puntuales y no permiten convertir la postura en una respuesta universal para el bienestar o para la toma de decisiones.

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El experimento modificó el entorno sin explicar que la postura era parte de la prueba

Un estudio previo sobre estrés vinculó la posición recta con un mejor estado de ánimo y menor temor ante pruebas exigentes (Imagen Ilustrativa Infobae)

El estudio reciente se realizó con cerca de 200 integrantes de una comunidad universitaria. A un grupo se le presentó una tableta sobre una superficie elevada, una disposición que facilitaba mantener la espalda más erguida; para el otro, el dispositivo se ubicó sobre una mesa más baja, lo que llevaba a inclinar el torso y la cabeza hacia adelante.

Después, las personas hicieron una actividad con un globo virtual. Cada acción aumentaba la recompensa posible, pero también la posibilidad de perder lo acumulado si el globo estallaba. La diferencia observada fue que el grupo con una posición más erguida tomó más decisiones de riesgo y tendió a obtener más recompensas.

Jorge Armony, profesor de Psiquiatría y Psicología de la Universidad McGill y autor principal de la investigación, aclaró a ScienceDaily que los efectos fueron pequeños y surgieron en condiciones de laboratorio. Esa precisión es relevante porque la prueba no examinó decisiones laborales, económicas o personales tomadas fuera de ese entorno.

La relación entre postura y confianza ya había aparecido en un experimento anterior con estudiantes universitarios en Estados Unidos. Allí, los participantes escribieron cualidades propias mientras sostenían una postura erguida o encorvada. Según informó HealthDay, quienes se sentaron más derechos tendieron a mostrar más confianza en los pensamientos que habían escrito, tanto si eran favorables como si eran negativos.

La comodidad y los cambios de posición son más relevantes que sostener rigidez durante horas

El experimento de la Universidad McGill evaluó a casi 200 personas al modificar la altura de las pantallas sin informar sobre el objetivo (Imagen Ilustrativa Infobae)

La discusión sobre postura suele asociarse con el cansancio, la tensión muscular y las molestias derivadas del uso prolongado de computadoras. Sin embargo, el objetivo no consiste en conservar el cuerpo inmóvil ni en forzar una espalda completamente recta durante toda la jornada.

Una posición de trabajo más cómoda suele requerir que los pies tengan apoyo, la espalda pueda descansar sobre el respaldo y la pantalla no obligue a inclinar de forma constante el cuello. También influye que el teclado y el mouse permanezcan al alcance, para evitar adelantar el torso o estirar los brazos de manera repetida.

Cambiar de actividad forma parte de ese cuidado del entorno. Un informe de BBC sobre las pausas breves en el trabajo señaló que estos intervalos pueden interrumpir la monotonía de tareas físicas o mentales. Para aliviar la carga corporal, la nota mencionó acciones simples como levantarse, cambiar de posición o alejarse por unos minutos del escritorio.

La frecuencia y la duración de esas pausas dependen de la tarea y de las condiciones de cada jornada. Por eso, no hay una única regla que sirva para todos los casos. El punto compartido por las recomendaciones citadas por la BBC es evitar períodos extensos en una misma postura y dar lugar a movimientos breves antes de que aparezca la fatiga.

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