La preservación de la fertilidad y la evaluación del estado reproductivo no ofrecen el mismo panorama a los 30 años que a los 38, según advirtieron especialistas de la Sociedad Argentina de Medicina Reproductiva (SAMER), porque la edad sigue siendo un factor central tanto en la cantidad de óvulos como en su calidad y puede condicionar las posibilidades de embarazo futuro.
La doctora Leticia Solari, secretaria de SAMER, explicó que una reserva ovárica normal no garantiza la fertilidad futura. Señaló que ese indicador informa sobre la cantidad de óvulos disponibles, pero que la calidad ovocitaria continúa estrechamente ligada a la edad.
La diferencia entre edad cronológica y edad reproductiva ocupó un lugar central en la advertencia de los expertos. Indicaron que una mujer puede mantener una imagen joven y saludable a los 35 o 40 años, mientras los ovarios siguen un ritmo biológico propio que no necesariamente acompaña al resto del cuerpo.
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La edad reproductiva no siempre coincide con el aspecto físico
Los especialistas señalaron que una menstruación regular o un buen estado general de salud no siempre reflejan el verdadero potencial reproductivo. El eje de esa diferencia está en que el funcionamiento ovárico responde a un proceso biológico independiente de otros signos externos.
La tendencia a postergar la maternidad, según el texto difundido por los profesionales, responde a motivos profesionales, económicos, personales o a la elección de esperar. Aun así, remarcaron que la fertilidad femenina mantiene una relación directa con el paso del tiempo.
La consulta por fertilidad empezó a adelantarse
Según los profesionales, la edad promedio de consulta descendió de 39 años a 35 años en los últimos años. Ese cambio, de acuerdo con los especialistas, mostró un interés creciente por conocer el estado reproductivo antes de intentar un embarazo.
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El doctor Agustín Pasqualini, presidente de SAMER, afirmó que la mayoría de las mujeres no presenta síntomas. Por esa razón, sostuvo que la prevención y la evaluación anticipada de la fertilidad resultan relevantes antes de que aparezcan dificultades para lograr un embarazo.
Qué mide la reserva ovárica y qué no
El concepto de reserva ovárica, según explicaron los especialistas, se refiere a la cantidad de óvulos disponibles en los ovarios. Su estimación puede realizarse mediante la medición de la hormona antimülleriana y con una ecografía para el recuento de folículos antrales.
Los expertos aclararon que ese dato representa solo una parte del panorama reproductivo. Pasqualini precisó que el descenso de la fertilidad comienza después de los 30 años y tiende a acelerarse a partir de los 35, aunque dos mujeres de la misma edad pueden atravesar situaciones completamente diferentes.
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La información temprana puede cambiar decisiones reproductivas
El doctor Fabián Lorenzo, vicepresidente de SAMER, planteó que muchas mujeres conocen qué es la reserva ovárica recién cuando empiezan a buscar un embarazo. Indicó que el objetivo es adelantar esa conversación para que las decisiones reproductivas se tomen con más información y previsibilidad.
La información que promovieron los especialistas no propuso un camino único. Apuntó a que cada mujer acceda a datos confiables sobre la evolución de su fertilidad y disponga de herramientas para decidir cómo y cuándo conformar su proyecto de maternidad.