Las 5 amenazas silenciosas para la salud visual: cómo evitar los descuidos cotidianos

El riesgo de desarrollar patologías visuales aumenta por hábitos cotidianos subestimados; conocer y corregir estos factores ayuda a preservar la salud ocular antes de que aparezcan molestias o señales de alerta

La salud ocular requiere cuidados preventivos durante todo el año para evitar enfermedades visuales frecuentes (Imagen Ilustrativa Infobae)

La salud ocular suele quedar relegada hasta que surge algún inconveniente concreto. Sin embargo, la visión interviene en casi todos los aspectos de la vida cotidiana y pequeños descuidos pueden tener consecuencias significativas. Según expertos consultados por The Guardian, cuidar la vista no solo implica actuar ante emergencias, sino también incorporar hábitos preventivos.

El ojo humano, especialmente la córnea, destaca por su sensibilidad. La Dra. Dilani Siriwardena, oftalmóloga consultora del NHS en el Hospital Oftalmológico Moorfields de Londres y vicepresidenta del Real Colegio de Oftalmólogos, explica que la córnea cuenta con una de las mayores concentraciones de terminaciones nerviosas del cuerpo. Por este motivo, incluso una pequeña lesión produce molestias intensas, aunque muchas veces no representa una amenaza seria para la visión.

De hecho, el 40% de las consultas en emergencias oftalmológicas pueden resolverse sin atención hospitalaria, ya sea en casa, en la farmacia o con la orientación de un óptico. Entre estos cuadros se incluyen la conjuntivitis, los orzuelos y la sequedad ocular, comunes pero generalmente manejables fuera del entorno hospitalario.

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Más allá de las lesiones puntuales, existen múltiples factores cotidianos sobre los que podemos incidir para proteger la salud ocular. La Dra. Meera Radia, oftalmóloga consultora del Imperial College Healthcare NHS Trust, resalta la importancia de pequeñas acciones preventivas, capaces de reducir el riesgo de patologías oculares y mantener la visión en óptimas condiciones durante más tiempo.

El 40% de las consultas en emergencias oftalmológicas pueden resolverse sin atención hospitalaria (Imagen Ilustrativa Infobae)

En ese sentido, las expertas advierten que existen 5 factores cotidianos que pueden dañar la salud visual sin mostrar síntomas evidentes: falta de protección solar, uso excesivo de pantallas, deshidratación, mala alimentación y ausencia de controles oftalmológicos.

Qué recomiendan los expertos para cuidar la salud visual

Entre estas recomendaciones destaca el uso de gafas de sol. La exposición prolongada a los rayos ultravioleta, incluso en días nublados, puede provocar daños acumulativos en la retina y favorecer el desarrollo prematuro de cataratas y degeneración macular. La Dra. Radia insiste en elegir gafas con protección UV certificada (UVA o UVB, etiquetadas como UV400) para garantizar una barrera efectiva frente a los efectos nocivos de la radiación solar.

Por otro lado, la creciente exposición frente a pantallas motiva otra recomendación clave: la regla 20-20-20. Según la Dra. Radia, cada veinte minutos de trabajo frente a una pantalla es recomendable hacer una pausa de veinte segundos mirando a veinte pies de distancia (seis metros). Este sencillo ejercicio ayuda a relajar los músculos oculares y previene la fatiga visual.

Además, al mirar pantallas, el parpadeo disminuye entre un 50% y un 60%, lo que favorece la sequedad ocular, indica la Dra. Zaria Ali, oftalmóloga del Manchester Royal Eye Hospital. Mantener gotas lubricantes cerca del ordenador, ajustar el brillo de la pantalla y agrandar el texto también contribuyen a reducir molestias.

La exposición excesiva a pantallas digitales incrementa la fatiga visual y la sequedad ocular (Imagen Ilustrativa Infobae)

Otra medida fundamental, especialmente en la infancia, es favorecer la exposición a la luz natural y las actividades al aire libre. La Dra. Radia advierte sobre el aumento drástico de la miopía en niños, relacionado con el uso intensivo de dispositivos inteligentes y la falta de tiempo al aire libre. Pasar al menos dos horas diarias fuera de casa no solo reduce el riesgo de miopía, sino que favorece el desarrollo general del ojo.

El descanso ocular también resulta fundamental. La Dra. Dilani Siriwardena explica: “Si estás cansado, sentirás los ojos irritados y arenosos porque no has dormido lo suficiente y quizás tu película lagrimal no es lo suficientemente buena, lo que provoca sequedad ocular”. Dormir contribuye a la recuperación, pero incluso simplemente intentar relajar los ojos, acostándose y cerrándolos aunque no se duerma, permite que los ojos descansen. Siriwardena añade que a veces los ojos pueden picar por el cansancio o por el exceso de cafeína o alcohol.

La alimentación y el estilo de vida también influyen directamente en la salud visual; llevar una dieta equilibrada tiene grandes beneficios en la función ocular. Las verduras de hoja verde y los alimentos ricos en polifenoles pueden resultar especialmente útiles para personas con riesgo de degeneración macular. Las zanahorias aportan vitamina A, esencial para el funcionamiento de la retina, aunque no otorgan la capacidad de ver en la oscuridad como suele creerse.

Mantener una dieta equilibrada beneficia la función visual y ayuda a reducir el riesgo de enfermedades oculares (Imagen Ilustrativa Infobae)

Además, mantenerse hidratado es otro punto clave para prevenir la sequedad ocular. La Dra. Zaria Ali recomienda beber mucha agua, dado que afecta la producción de lágrimas. “Si no bebes suficiente, tu cuerpo priorizará el agua para todo lo demás, menos para los ojos”.

A pesar de la efectividad de estas recomendaciones, la Dra. Radia enfatiza que existen síntomas que requieren evaluación profesional inmediata. Cambios repentinos en la visión, destellos de luz, la aparición de manchas flotantes o dolores de cabeza persistentes deben motivar la consulta con un óptico, quien está capacitado para examinar la presión ocular, la retina y el nervio óptico. Si el óptico identifica un problema grave, derivará al paciente a un hospital.

Asimismo, situaciones como la pérdida súbita de visión, lesiones oculares graves o exposición a productos químicos son emergencias que justifican acudir directamente al hospital. En caso de contacto con sustancias químicas, se recomienda utilizar el lavado ocular del botiquín antes de salir y evitar conducir hasta el centro médico.

Para concluir, la Dra. Siriwardena recomienda programar exámenes visuales cada dos años incluso en ausencia de síntomas, ya que muchas enfermedades oculares son silenciosas en sus fases iniciales. Los ópticos pueden detectar cambios en la prescripción, cataratas y enfermedades como el glaucoma, que constituye una causa principal de ceguera irreversible. Quienes padecen diabetes tipo 2 pueden requerir revisiones más frecuentes.

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