La nueva perspectiva agroclimática anticipa un brusco vaivén meteorológico entre el 30 de abril y el 6 de mayo: tras un arranque fresco llegará un pulso de calor sobre el norte del país, seguido por precipitaciones mayormente escasas y un fuerte ingreso de aire polar que podría provocar heladas en amplias zonas productivas.
Según la última perspectiva agroclimática de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBA), el ingreso previo de un frente frío dejó condiciones frescas al inicio del período, aunque rápidamente los vientos del trópico volverán a imponerse, generando un ascenso térmico significativo, especialmente sobre el norte del área agrícola, donde volverán a registrarse temperaturas inusualmente elevadas para esta época del año.
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Las máximas más intensas se concentrarán en el nordeste del NOA, el centro de Santa Fe y sectores del sur del área chaqueña, donde los registros superarán los 25°C y podrían escalar por encima de los 30, 35 e incluso 40°C en zonas del extremo norte. En tanto, el centro del NOA, buena parte de Cuyo, gran parte de la Región Pampeana y Uruguay mostrarán marcas térmicas moderadas, mientras que sólo las zonas serranas y cordilleranas del oeste del NOA, el oeste cuyano y el sur bonaerense mantendrán temperaturas máximas inferiores a 20°C.
En materia de lluvias, el panorama será dispar. El avance de un frente de tormenta dejará precipitaciones mayormente escasas sobre buena parte del centro y sur del área agrícola, lo que limitará la recarga de humedad en regiones que necesitan recomponer perfiles. La excepción estará en la franja norte, donde se esperan aportes moderados a abundantes, con acumulados de entre 10 y más de 25 milímetros sobre el nordeste del NOA, gran parte del Chaco, la Mesopotamia, Paraguay y Uruguay.
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A la par, la Cordillera Sur será escenario de fenómenos de fuerte intensidad, con tormentas severas y abundantes nevadas que incluso podrían extender su influencia hacia sectores del interior productivo. Este comportamiento no sólo impactará en las temperaturas sino también en la dinámica hídrica regional, marcando una semana meteorológicamente activa, aunque con beneficios desiguales para las distintas economías agropecuarias.
Hacia la segunda mitad del período llegará el cambio más brusco: el ingreso de vientos polares provocará un marcado descenso térmico que alcanzará a gran parte del área agrícola, incluyendo regiones del norte. Las mínimas caerán a valores de entre 0 y 5°C en extensas zonas de Cuyo y la Región Pampeana, con heladas localizadas, mientras que en áreas serranas y cordilleranas del NOA y Cuyo se esperan temperaturas por debajo de 0°C, con focos de heladas generales.
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El pronóstico de la BCBA deja un escenario de fuerte amplitud térmica y elevada volatilidad climática, una combinación que obliga a productores y técnicos a monitorear de cerca la evolución de cultivos.