Hace más de un siglo, las invasiones de langostas generaban pérdidas económicas severas y ponían en riesgo la disponibilidad de alimentos. En ese contexto, en 1891, se creó la Comisión Nacional de Lucha contra la Langosta, dando origen a uno de los programas fitosanitarios más antiguos del país.
Hoy, ese camino se traduce en los 135 años del Programa Nacional de Tucuras y Langostas, impulsado por el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA), que se consolidó como una herramienta clave para proteger la producción agropecuaria.
A lo largo del tiempo, la problemática de la langosta no solo impulsó acciones estatales de sanidad vegetal, sino que también marcó el desarrollo de estrategias cada vez más complejas.
La evolución del programa permitió incorporar avances científicos, nuevas tecnologías y enfoques integrales que fortalecieron la vigilancia y la capacidad de respuesta frente a una plaga que continúa siendo un desafío para la región.
Del combate a la prevención
Con el paso de los años, el sistema fue profesionalizándose y adoptando un enfoque cada vez más preventivo. Actualmente, el programa se basa en una gestión integral que promueve el trabajo en equipo y la estrategia regional para el manejo de la plaga. Este modelo permite anticipar escenarios, detectar focos tempranos y actuar de manera coordinada para reducir el impacto productivo.
En este esquema, la articulación con productores y la vinculación con actores públicos, privados y organismos internacionales cumple un rol central.
Tecnología y trabajo en red
El Sistema de Alerta por Langostas se convirtió en una herramienta fundamental dentro del programa. La integración de información de campo, reportes territoriales y tecnologías de seguimiento permite monitorear la situación en tiempo real y optimizar las estrategias de intervención.
Este trabajo coordinado consolidó una red público-privada en todo el país, que facilita la detección temprana y el manejo oportuno de la plaga. La experiencia acumulada durante más de un siglo posiciona a la Argentina como referente internacional en el manejo de tucuras y langostas.
Liderazgo que trasciende fronteras
El rol del país también se proyecta en espacios regionales e internacionales. En el Comité de Sanidad Vegetal del Cono Sur (COSAVE), Argentina participa activamente en la coordinación de estrategias conjuntas frente a una plaga de comportamiento migratorio y transfronterizo.
Además, se destacan las acciones de cooperación a nivel continental a través del Grupo Interamericano de Coordinación en Sanidad Vegetal (GICSV) y el trabajo conjunto con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), así como con programas internacionales como la Comisión Australiana contra la Langosta (APLC).
El valor de la experiencia en territorio
Detrás de estos 135 años de historia, el trabajo de los históricos “langosteros” resulta fundamental. Su experiencia, construida en terreno y muchas veces en contextos adversos, representa uno de los pilares del programa.
A más de un siglo de su creación, el Programa Nacional de Tucuras y Langostas refleja la capacidad de adaptación, innovación y construcción colectiva de conocimiento.
Un recorrido sostenido que continúa fortaleciendo la protección de la producción agropecuaria frente a una de las plagas más desafiantes.
Fuente: Senasa