Granos argentinos: calidad que impulsa la industria

Investigaciones sobre soja, lino y colza revelan la calidad de los granos, optimizan su uso industrial y fortalecen la producción agroalimentaria y energética

Investigaciones sobre soja, lino y colza revelan la calidad de los granos, optimizan su uso industrial y fortalecen la producción agroalimentaria y energética

La calidad de los granos argentinos, que alimentan millones de personas y nutren la industria del país, define su valor en la alimentación y la energía.

Investigaciones del INTA Paraná analizan soja, lino y colza para conocer su composición nutricional y funcional, identificar ambientes con mayor potencial y ofrecer herramientas que optimicen el rendimiento y el uso de cada cultivo.

Cada dato recolectado permite no solo planificar mejor la producción, sino también aumentar el valor de los granos desde el momento en que salen del campo hasta que llegan a la industria.

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Cada dato recolectado permite no solo planificar mejor la producción, sino también aumentar el valor de los granos REUTERS/Stephane Mahe/Archivo

Soja: rendimiento y nutrición que hacen la diferencia

Entre 2021 y 2024, la EEA Paraná, junto a las Agencias de Extensión Rural y Diego Santos, relevó proteína, aceite, fósforo y aminoácidos en granos recolectados en distintos departamentos de Entre Ríos. Los resultados mostraron un promedio de proteína del 35,3 % y aceite del 23 %, con variaciones según año y región.

El contenido de lisina, aminoácido esencial para la nutrición animal, superó el promedio nacional, alcanzando 6,8 % en 2021 y 5,8 % en 2022. Diamante y Paraná destacaron por lisina; Villaguay y Paraná, por fósforo. “Conocer la calidad de la soja a nivel regional permite planificar acopios más precisos y seleccionar granos ideales según su destino, alimentario o energético”, explica Maricel Gallardo, investigadora responsable del Laboratorio de Calidad de Cereales y Oleaginosas.

Lino: un omega-3 que cuida la salud

El lino, rico en ácido α-linolénico, un omega-3 beneficioso para la salud cardiovascular, también fue estudiado a fondo. Gallardo lideró ensayos en siete cultivares, evaluando rendimiento y contenido de aceite según la fecha de siembra.

Los resultados mostraron que la siembra temprana favorece tanto la producción como la acumulación de aceite, confirmando la sensibilidad del cultivo a las condiciones ambientales durante el llenado del grano.

Esta información permite definir estrategias de manejo que maximicen su valor funcional y respondan a la creciente demanda de aceites saludables y sostenibles.

Colza: invierno con potencial industrial

La colza, oleaginosa de invierno, se analizó como alternativa para diversificar rotaciones y generar materias primas para alimentos y biocombustibles. Los ensayos incluyeron cultivares en Barrow, Bordenave, Paraná y Quimilí, reflejando distintos ambientes agroecológicos.

Leonardo Coll, referente técnico del INTA Paraná, explica: “La colza es estratégica para producir aceites de alta calidad y biocombustibles en regiones templadas del país”. El contenido de aceite mostró gran variabilidad: superó 45 % en Barrow y Paraná, y fue menor en regiones cálidas como Quimilí. Seleccionar genotipos adaptados a cada ambiente es clave para potenciar su aporte funcional y energético.

Conocimiento que transforma la producción

Soja, lino y colza convergen en un mismo propósito: profundizar el conocimiento de la calidad de los granos argentinos y ofrecer información estratégica para productores e industrias.

Los estudios permiten optimizar la eficiencia productiva, aumentar el valor nutricional y fortalecer la competitividad del sector.

Desde el INTA Paraná buscamos generar información de base que potencie la sustentabilidad y la innovación en las cadenas agroalimentarias”, concluye Gallardo. Cada grano estudiado se convierte en una pieza clave: no solo para la alimentación y la salud, sino también para energías más limpias y procesos industriales más eficientes.

Fuente: Inta

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