
El arranque de la campaña invernal en Córdoba estuvo marcado por heladas intensas y dificultades en la implantación, factores que condicionaron el desarrollo temprano del trigo y del garbanzo.
La situación cambió con las precipitaciones registradas en julio, que lograron recomponer la humedad en los perfiles de suelo y atenuar los daños previos.
El relevamiento realizado entre el 11 y el 17 de agosto muestra una mejora generalizada en el estado de los lotes, con predominio de condiciones muy favorables frente al panorama observado semanas atrás.

Trigo en avance fenológico
En el caso del trigo, el retraso señalado anteriormente quedó superado. La mayor parte de la superficie se encontraba en macollaje, mientras que un 3% de los lotes ya había iniciado la elongación del tallo, etapa clave por la producción de hojas que definirá el rendimiento posterior.
Garbanzo rumbo a la floración
El garbanzo, implantado en su mayoría bajo riego, también respondió positivamente a las lluvias. En los lotes de secano, la mejora fue aún más notoria gracias a la recuperación de humedad.
Las plantas presentaban tres a cuatro hojas multifoliadas en el tallo principal, en la antesala de la floración temprana, un momento en el que la disponibilidad hídrica resulta decisiva para sostener el crecimiento foliar y asegurar el potencial productivo.
Sanidad de los cultivos
El panorama sanitario acompañó el buen estado general. En trigo se registraron casos aislados de pulgón verde (Myzus persicae) y de roya anaranjada (Puccinia triticina), ambos con baja incidencia.
En garbanzo, los reportes se limitaron a la aparición de malezas iniciales, sobre todo crucíferas, sin consecuencias productivas de relevancia en esta etapa.
Contexto climático
De acuerdo con la red de estaciones meteorológicas de la Bolsa de Cereales de Córdoba, las lluvias de julio superaron el promedio en todos los departamentos provinciales.
El contraste más marcado se dio en el sureste, donde las precipitaciones fueron entre cinco y siete veces superiores al promedio histórico.
Como ya mencionamos, este aporte hídrico permitió revertir la situación desfavorable con la que había comenzado la campaña fina. Las reservas de agua se recompusieron en el sur y este de Córdoba, regiones que concentran la mayor parte del trigo sembrado.
En el resto del territorio, en cambio, los mapas del Servicio Meteorológico Nacional mostraron que la recuperación fue más limitada.
Balance de la campaña
El relevamiento confirma que el trigo y el garbanzo transitan la campaña con un escenario más favorable que el observado al inicio.
Las lluvias de julio, sumadas a la baja presión de plagas y enfermedades, colocan a los cultivos invernales de Córdoba en un punto de recuperación clave para sostener su desarrollo hacia las próximas etapas.
Fuente: BCCBA
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