
Fútbol, mate y asado; no hay nada más nacional. Si viajás al exterior y decís que sos argentino, lo más probable es que te sonrían y digan: “¡La tierra de Messi!” o “¡Maradona!”. Y es cierto: el fútbol es nuestro emblema; forma parte de nuestra idiosincrasia y no hay juntada que pueda evadir la charla futbolera. Pero el fútbol no es nuestro invento. Lo amamos, pero no tiene, en su historia, forjada la nuestra. El deporte nacional argentino, nuestro orgullo nacional, es un emocionante juego a caballo llamado Pato.
Perón y el Pato
¿Se imaginan una tarde en Buenos Aires, en la histórica Manzana de las Luces, viendo corridas de Pato? Así fue: en 1610 se jugó por primera vez durante la fiesta de beatificación de San Ignacio de Loyola, donde hoy está ubicado el emblemático Complejo Histórico, en el barrio porteño de Monserrat.
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“Muchos no lo saben, pero fue Juan Domingo Perón quien decretó el Pato como deporte nacional cuando era presidente; pero lo decretó, no lo promulgó como ley”, afirmó Miguel Di Pasquale -presidente de la Federación Argentina de Pato-. “Después nosotros, con un trabajo que hizo el consejo directivo de dicha institución -ayudado por el senador Catalán Magni-, pudimos reglamentarlo en el 2017 mediante la Ley 27.368.

El deporte de los gauchos
El Pato no solo es nuestro deporte nacional por decreto: es parte de nuestra identidad. Fue practicado por los gauchos, los primeros colonizadores de estas tierras, y no hay otro deporte que tenga raíces tan profundas en nuestra historia.
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Con más de 400 años de existencia, el deporte ha evolucionado mucho. Los equipos, compuestos por cuatro jinetes cada uno, compiten en un campo de césped con el objetivo de embocar el “pato” en un aro de un metro de diámetro, situado a 2.40 metros de altura en cada extremo del campo.

¿Qué es exactamente el “pato”?
Actualmente, es una bola de cuero con seis asas, pero en sus inicios, era un ave muerta envuelta en una bolsa de cuero. El juego era brutal, sin reglas y muy violento. Durante un tiempo, llegó a estar prohibido; pero se fueron incorporando normas para hacerlo más seguro, sin perder la adrenalina y la velocidad que lo caracterizan.
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El Pato se juega en diferentes torneos según la ventaja de los equipos, similar al hándicap en el polo. Hay torneos de baja, media y alta ventaja, cada uno con sus propias reglas y duración de tiempos. Sin importar el nivel, todos los partidos son una muestra de destreza y estrategia, con caballos galopando a máxima velocidad mientras los jugadores intentan arrebatar el “pato” a sus rivales.
No hay Pato sin caballo
“Los caballos en competición tienen diferentes edades; algunos arrancan grandes, otros con 4 o 5 años. Por ahora no se requiere una raza especial para practicarlo, pero generalmente se usan caballos mestizos. Algunos jugadores comienzan con caballos árabes, criollos o cuartos de milla, pero los mestizos son los reyes de la cancha”, afirma Di Pasquale. La selección de los caballos es crucial y cada jugador busca el compañero perfecto que lo acompañe en cada galope.
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¿Dónde se juega?
“En Argentina existen entre 30 y 34 equipos, la mayoría en la provincia de Buenos Aires, aunque el Pato se practica también en Jujuy, Salta, Tucumán, Misiones, Corrientes, Santa Fe, La Pampa, Córdoba y más provincias”, afirma Di Pascual.
El lugar emblemático para disfrutar de este deporte es el Campo Argentino de Pato en Campo de Mayo, San Miguel. Allí se realizan los torneos más importantes del calendario deportivo. “Hoy, 19 de mayo, tenemos un torneo importantísimo y después hay un receso en julio. A partir de agosto retomamos con varias actividades, pero el Abierto Argentino de Pato, que se juega a fin de año en la cancha número 2 de Palermo, es la joya de la corona, una verdadera fiesta para la familia del Pato”.
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De Argentina al mundo
Aunque actualmente se desarrolla solo a nivel nacional, hay planes para exportarlo, comenzando por nuestros países vecinos. “Es una disciplina tan atractiva y emocionante, que sin duda podría conquistar corazones alrededor del mundo”.
" No hubo, en el país, otro deporte que se haya jugado antes que el Pato; no hay registros. Realmente es EL deporte argentino . Después el resto de las disciplinas empezaron a aparecer desde otras partes del planeta, pero el Pato es bien nuestro”, concluye Di Pasquale e invita a todos a visitar el Campo Argentino de Pato, para ser parte de esta tradición que galopa con orgullo en cada rincón de nuestra patria.
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