La comunicación telefónica atraviesa miles de kilómetros con una señal inestable que se corta a cada instante. Desde una trinchera en el Donbás, Lorenzo García Peguero, de 32 años, un soldador oriundo de República Dominicana, reveló a Infobae cómo quedó atrapado en el frente de batalla de la guerra tras viajar bajo el engaño de una oferta laboral.
Con un teléfono móvil que apenas funciona y el sonido sordo de las detonaciones a la distancia, el trabajador relató el calvario que enfrenta junto a otros extranjeros, mientras aguarda una respuesta de las autoridades diplomáticas de su país, quienes hasta ahora no han establecido ningún contacto oficial con los afectados ni con sus familias.
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El engaño comenzó a miles de kilómetros de la línea de combate. García salió de territorio caribeño el 2 de septiembre, realizó una escala en Panamá y arribó a Rusia el 4 de septiembre.
La propuesta que aceptó consistía en trabajar como soldador y operario de grúas en muelles marítimos, con una oferta inicial de USD 19,000 y un salario de USD 2,700 mensuales.
Padre de tres menores, su meta era reunir los fondos necesarios para terminar de construir su vivienda. La oportunidad surgió a través de un amigo que decidió no viajar en el último momento, lo cual abrió la puerta para que un intermediario coordinara su partida hacia Europa Oriental.
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Al descender en el aeropuerto de Kazán, la supuesta labor en los muelles portuarios se transformó en una emboscada. Un vehículo trasladó a los recién llegados durante 12 horas consecutivas por carretera, con paradas limitadas exclusivamente a la carga de combustible.
Al llegar al lugar de alojamiento, los intermediarios despojaron a García de su pasaporte, el único documento de identidad que llevaba consigo luego de dejar otros documentos en el país caribeño.
Posteriormente, los reclutadores los condujeron a un centro médico que resultó ser un hospital de militares. Bajo el argumento de realizar exámenes de rutina para el empleo, los obligaron a estampar su firma en documentos redactados en ruso que los incorporaban a las filas de la Federación Rusa. Luego, los llevaron a una entidad bancaria para retirar un depósito que les correspondía por el alistamiento militar. Los intermediarios confiscaron casi la totalidad de la suma en efectivo y solo les dejaron 100 mil rublos ($1,240) para gastos mínimos, con lo cual consumaron el despojo económico.
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El frío extremo y la subsistencia con comida descompuesta y agua amarga
Las condiciones de vida en el destacamento alcanzaron niveles de extrema severidad. Los reclutadores ordenaron desechar toda la indumentaria civil, por lo que despojaron a los operarios de sus pantalones, zapatillas y chaquetas personales.
García y sus compañeros sobreviven a las bajas temperaturas de la región únicamente con la ropa militar reglamentaria que les entregaron los oficiales, una vestimenta insuficiente para contrarrestar la inclemencia del frío exterior.
A la precariedad del vestuario se suma una crisis alimentaria y sanitaria permanente. El operario dominicano relató que se ven obligados a ingerir comida vencida y a calmar la sed con botellas de agua descompuesta y amarga que extraen de los mismos depósitos donde se arrumban los alimentos en mal estado.
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“Nosotros tenemos ya varios días que no nos bañamos, en realidad. Y si pudiera ponerte la cámara, te enseñara una ciudad entera que hay al frente mío, totalmente desolada y destruida”, narró con angustia durante la comunicación.
En la actualidad, García comparte posición con otros dos compatriotas dominicanos, un ciudadano salvadoreño, reclutas de Colombia, junto a reclusos y hombres de avanzada edad que apenas logran sostenerse en pie con bastones. “Aquí es una mafia rusa”, denunció con firmeza el soldador, quien aseguró que los mandos prohíben informar a las familias sobre los combatientes caídos en acción.
Desesperado por alertar a quienes puedan recibir ofertas similares en el continente americano, el técnico dejó una advertencia contundente antes de que la señal telefónica cayera de forma definitiva: “Para tú venir a morir, 19 mil dólares no son dinero. Ni por todo el dinero del mundo vendría yo a esta guerra”.
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La tragedia que padece García coincide con las advertencias de los organismos globales. La Organización de las Naciones Unidas (ONU) presentó el pasado lunes 26 de septiembre un informe técnico que documenta la presencia de ciudadanos procedentes de 29 países en el ejército ruso, una red que el organismo multilateral catalogó formalmente como trata de personas.
El reporte expone las falsas ofertas de empleo civil y la retención de pasaportes como los mecanismos predilectos para enviar extranjeros a zonas de alto riesgo bélico.
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