Un informe epidemiológico emitido por el Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social de República Dominicana reveló un incremento crítico en los casos de tosferina y leptospirosis durante 2026, dos enfermedades infecciosas que muestran un comportamiento al alza en el territorio nacional.
Los datos oficiales recopilados hasta la semana 39 señalan que la tosferina registra el mayor aumento relativo del sistema sanitario con un incremento del 777% en su tasa de incidencia acumulada, al pasar de un solo caso confirmado en 2025 a 9 casos en lo que va del año corriente, concentrándose cuatro de estos diagnósticos en el último mes de monitoreo.
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En paralelo, la leptospirosis evidencia un aumento del 85% en su tasa de incidencia, acumulando 279 casos confirmados en comparación con los 147 reportados en el mismo período del año anterior. Este evento zoonótico ya provocó 20 fallecimientos en el país, cifra superior a los 15 decesos registrados en 2025, lo que mantiene la tasa de letalidad en 3.81 por cada 100 enfermos.
Ambas patologías presentan mecanismos de transmisión distintos, pero comparten la capacidad de causar complicaciones severas si no se detectan de manera oportuna. La tosferina es una infección respiratoria altamente contagiosa causada por la bacteria Bordetella pertussis, que se transmite de persona a persona mediante las gotitas de saliva expulsadas al hablar, toser o estornudar.
La patología provoca ataques violentos e incontrolables de tos seca que dificultan la respiración y pueden derivar en neumonía, convulsiones o daño cerebral. Los lactantes y niños menores de un año constituyen el grupo de mayor riesgo, especialmente aquellos que no han completado el esquema primario de vacunación o cuyas madres no recibieron la dosis correspondiente durante el embarazo.
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En los bebés muy pequeños, los síntomas no siempre incluyen la tos clásica, sino episodios de apnea o pausas respiratorias que pueden resultar fatales. Por su parte, la leptospirosis es una enfermedad bacteriana producida por la especie Leptospira, la cual ingresa al organismo humano a través de pequeñas lesiones en la piel o por las mucosas de la boca, ojos y nariz.
La transmisión ocurre por el contacto directo con agua, lodo o alimentos contaminados con la orina de animales infectados, principalmente roedores, perros, vacas y cerdos.
Las medidas de higiene, el control de roedores y la vacunación reducen el riesgo de contagio
La prevención de la tosferina se fundamenta de forma prioritaria en el cumplimiento del esquema de inmunización infantil. El programa oficial del Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social establece la aplicación de la vacuna pentavalente en tres dosis consecutivas a los dos, cuatro y seis meses de edad, seguidas por refuerzos a los 18 meses y cuatro años.
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Asimismo, la administración de la vacuna dTap en mujeres embarazadas entre las semanas 27 y 36 de gestación resulta determinante para transferir anticuerpos protectores al recién nacido antes de que reciba sus primeras dosis.
En el caso de la leptospirosis, las acciones preventivas se enfocan en evitar la exposición a fuentes de agua estancada y controlar la presencia de plagas en los entornos domésticos y laborales.
Las autoridades sanitarias recomiendan el uso de botas de goma y guantes de protección a personas que realizan labores de jardinería, agricultura o limpieza en áreas inundadas. De igual manera, es indispensable lavar cuidadosamente las latas, envases y alimentos antes de consumirlos, mantener los recipientes de agua bien tapados y almacenar la basura en contenedores cerrados para evitar la proliferación de ratas.
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El tratamiento oportuno con antibióticos específicos en las fases tempranas de ambas patologías reduce la gravedad de las manifestaciones clínicas y evita Desenlaces fatales. La recomendación médica general ante fiebre elevada, dolores musculares intensos o dificultad respiratoria consiste en acudir de inmediato al centro de salud más cercano y evitar la automedicación.
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