La degradación de los manglares en República Dominicana deja una huella evidente en la economía nacional. Un estudio reciente del Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC) revela que la pérdida de estos ecosistemas genera una exposición económica anual de $75 millones. Esta cifra no solo ilustra el impacto ambiental, sino que también pone en primer plano la relación directa entre los recursos naturales y el desarrollo económico del país.
El análisis desarrollado por el equipo de INTEC abarca el periodo de 1995 a 2023 y emplea un modelo econométrico de co-integración para rastrear cómo los cambios en el capital natural de los manglares afectan variables económicas clave. Los investigadores vinculan la degradación de los manglares con una reducción en el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) y en la llegada de turistas internacionales. La investigación estima que la merma de estos ecosistemas representa aproximadamente el 20% de los ingresos que sostienen la industria turística dominicana y el 1.8% del PIB nacional.
La investigación, publicada en la revista Ocean & Coastal Management, calcula el valor total de los servicios generados por los ecosistemas costero-marinos dominicanos en unos $1,800 millones anuales. Al aplicar las elasticidades estimadas en el modelo, los autores cuantifican la exposición económica vinculada a la degradación de los manglares en los citados $75 millones por año. Los investigadores advierten que esta es una estimación conservadora, ya que quedan fuera del cálculo otros beneficios como la captura de carbono, la protección contra huracanes y el soporte a la pesca.
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Los datos del estudio muestran cómo la salud de los manglares incide en la capacidad hotelera, la infraestructura turística y el flujo de visitantes internacionales. Según el informe, la degradación de los manglares debilita la infraestructura natural que ayuda a reducir la erosión costera y protege playas y arrecifes, elementos fundamentales para el turismo en zonas costeras. Además, los manglares funcionan como refugio para especies marinas y mantienen paisajes que constituyen parte del atractivo turístico del país.
La economía dominicana depende en gran medida del turismo de enclave costero, lo que hace que cualquier alteración en los ecosistemas marinos repercuta de manera inmediata en el desarrollo económico nacional. El equipo de INTEC resalta que la conservación de los manglares ya no puede verse solo como una iniciativa ambiental, sino como una estrategia económica necesaria para mantener la competitividad del país en el sector turístico.
El estudio identifica una relación de largo plazo entre la protección de los manglares y el desempeño de la economía nacional, especialmente en áreas donde la infraestructura y los servicios turísticos dependen de la estabilidad ambiental. El impacto económico calculado surge de comparar la pérdida de servicios ecosistémicos asociados con los manglares frente al valor estimado de los beneficios que estos brindan de manera continua.
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Durante la presentación de los resultados en el primer Foro Nacional de los Océanos, se detalló que la cifra de $75 millones equivale a una quinta parte de los ingresos del turismo costero y subrayó que los efectos económicos negativos pueden incrementarse si la degradación continúa. Según los autores, la información generada por este análisis ofrece una base cuantitativa para que las autoridades económicas y turísticas consideren el capital natural al definir sus estrategias y políticas públicas.
La investigación fue financiada por el Fondo Nacional de Innovación y Desarrollo Científico y Tecnológico (FONDOCYT), dependiente del Ministerio de Educación Superior, Ciencia y Tecnología. El Instituto Tecnológico de Santo Domingo, una entidad privada sin fines de lucro fundada en 1972, mantiene su compromiso de aportar conocimiento científico y tecnológico relevante para la transformación social y económica de República Dominicana.