En lo que se perfila como un movimiento sísmico para el equilibrio de poderes en el hemisferio, el presidente de República Dominicana, Luis Abinader, se reunirá el próximo 7 de marzo con su homólogo estadounidense, Donald Trump, en una cumbre estratégica en Miami que tiene un objetivo: consolidar un bloque regional capaz de frenar la expansión económica y política de China en Latinoamérica.
El encuentro, que sitúa a Dominicana como un aliado clave en el Caribe, busca articular una respuesta conjunta ante la ofensiva de inversiones del gigante asiático en infraestructuras críticas, puertos y tecnología.
La noticia de la participación de Abinader en la cubre llega de la propia voz de director de prensa de la Presidencia, Carlos Alberto Caminero.
Donald Trump convocó una reunión en Miami con el propósito de frenar el avance de China en América Latina y reafirmar la influencia estadounidense en la región. La cita reunirá a líderes de países latinoamericanos que se consideran aliados de su administración, entre ellos el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, así como los mandatarios de Paraguay, Bolivia, Ecuador y Honduras.
La agenda se centrará en estrategias para limitar la presencia china en sectores clave, fortalecer acuerdos comerciales con Estados Unidos y coordinar acciones en temas de seguridad, migración y recursos estratégicos.
Se especula que los asistentes discutan mecanismos de cooperación para combatir el crimen organizado transnacional y establecer nuevos marcos regulatorios que favorezcan la transferencia de tecnología y el intercambio comercial con Estados Unidos, reduciendo la dependencia de financiamiento y equipamiento chino.
La agenda internacional de Abinader
De acuerdo con Caminero, el presidente Abinader participará en la cumbre convocada por Trump el 7 de marzo y posteriormente concretará una gira a otras naciones ese mismo mes.
La ruta iniciará con la participación del mandatario en la cumbre presidencial en Miami. La siguiente etapa llevará a Abinader hasta Santiago de Chile, donde tiene prevista una reunión bilateral con el nuevo presidente de ese país, José Antonio Kast. La visita coincidirá con los actos oficiales de cambio de mando entre el 10 y el 12 de marzo. Con este encuentro, se analiza la oportunidad de estrechar relaciones con uno de los actores políticos emergentes en América Latina.
En la última etapa de la gira, Abinader viajará hasta Europa, específicamente Francia para sostener un intercambio con Emmanuel Macron y asistir a una reunión en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Esta presencia refuerza la aspiración dominicana de integrarse o acercarse a los organismos internacionales que lideran la cooperación y la definición de buenas prácticas a escala global.
Compromiso con el diálogo y proyección estratégica
Caminero destacó que estas iniciativas diplomáticas buscan ratificar el compromiso de la República Dominicana “con el diálogo internacional, la consolidación de alianzas estratégicas y la proyección del país en los principales escenarios globales”.
El énfasis en la agenda internacional evidencia el interés del Ejecutivo en situar al país caribeño como un interlocutor relevante y confiable ante las potencias y los organismos multilaterales.
El despliegue diplomático dominicano expone la estrategia dominicana de fortalecer su perfil internacional y forjar nuevas alianzas.
Históricamente, la isla ha impulsado su participación en foros multilaterales y en eventos de alto nivel para asegurar su proyección regional y global.
En el contexto actual, la confluencia de agendas con Estados Unidos, Chile y Francia responde a la búsqueda de diversificación de interlocutores y acceso a espacios de decisión como la OCDE, órgano fundamental para las políticas de desarrollo.
La participación en foros multilaterales y la alineación con países influyentes permiten ampliar oportunidades de inversión, facilitar el intercambio de conocimiento y respaldar reformas orientadas al crecimiento económico y la modernización institucional.