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Juli Puente: “Antes de ir a parir me pesaron, subí 18 kilos, me felicité”

Cayó en un pozo cuando dos meses antes del parto supo que había aumentado 14 kilos y no subió más a la balanza. Vivió con anorexia 17 años de su vida, llegó a pesar 37 kilos. No podía dejar de pensar en su cuerpo, dice que la anorexia es destructiva y agobiante. El parto de urgencia: fue al último control del embarazo, pero nunca volvió a su casa, la frecuencia cardíaca de la beba había bajado dramáticamente. Cómo fue el viaje al hospital con el marido, la obstetra y la partera en el mismo auto. Por qué dice conoció la felicidad recién hace dos años

María Laura Santillán Con Juli Puente
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Contagia alegría y energía, vive con la sonrisa puesta. Detrás de esa sonrisa hay una historia fuerte y conmovedora, la historia de una mujer atravesada por la anorexia durante 17 años, que llegó a pesar apenas 37 kilos y que hoy por primera vez siente que es feliz. Personal trainer, influencer y licenciada en Comunicación Social, trabajó diez años solo como periodista hasta que se animó a motivar y a entrenar desde sus redes y juntó miles y miles de personas cada vez. Llenó el estadio Luna Park, el Obras y agotó entradas en ciudades del interior y de España, Chile y Uruguay. Hace siete semanas nació su hija Serena. Hoy, para venir a la entrevista, la dejó en su casa por primera vez.

– Es la primera vez que salgo de casa sin ella. Quedó en mi casa con mi marido, que por suerte pudo estar. Es toda una logística la primera salida, nadie te lo cuenta, es dificilísimo. Lo que se siente es duro.

“LOS PRIMEROS DÍAS SENTÍA QUE NO ERA YO”

– ¿Estás sufriendo?

– Cuando llegué te vi a vos y me relajé. Pero en el camino decía ‘me vuelvo’. Hoy siento que estoy un escaloncito más arriba, pero hasta hace diez días sentía que no era yo, la mezcla de emociones del postparto. Tuve un embarazo muy soñado, muy lindo, no dejé de hacer nada, no sentí ningún cambio emocional, entrené, hice todo lo que quise y en el postparto fue duro.

– Hay un cambio brusco porque se van muchas hormonas.

– Sí, durísimo. Y además me tocó estar un poco sola por el trabajo de Facu, mi marido. Sere llegó antes de lo planeado, él se tuvo que ir 15 días y me quedé con mi mamá.

– Llorando me imagino, recuerdo mucho llanto en el postparto.

– Mucho llanto, esa sensación de perder tu libertad no se compara con lo que te dicen o lo que te imaginás. En el embarazo tuve la suerte de poder seguir haciendo mi vida, soy muy independiente. Y de repente fue un choque. No lo estaba disfrutando tanto como pensaba al principio, la miraba a Sere y la amaba con toda mi alma, pero me costaba encontrarme y eso me generaba culpa.

– Es perder algo de libertad, porque de ahora en más vas a estar pensando en ella.

– Me di cuenta recién, cuando me fui de casa. Dije, ‘ay, esto va a ser así siempre’. Trabajar es algo que yo siempre tuve claro que quería volver a hacer, me encanta mi trabajo, me tengo que adaptar a una nueva Juli que antes era más libre, ahora es distinto.

María Laura Santillán - Julieta Puente
"En el embarazo tuve la suerte de poder seguir haciendo mi vida, soy muy independiente", contó Juli Puente (Fotos de Gustavo Gavotti)

– Tendrás que resignar cosas.

– Lo sé y me cuesta resignar. Le puse el nombre Serena sin pensar que venía a calmarme, a bajarme un poco las revoluciones. En estas siete semanas fue lo que pasó.

– Cuesta dejarla, ¿pero si está la familia, es más fácil?

– Soy de Entre Ríos y la familia de Facu es de Mar del Plata, estamos bastante solos en el día a día y hasta el momento no tenemos ayuda porque así lo decidimos nosotros. Entonces si tengo que hacer algo y él no está llamo a mi mamá y se viene de Entre Ríos. Mi mamá está todo el tiempo acompañándome, nunca pensé que la iba a necesitar tanto. Cuando se acercaba la fecha le puse mucho los puntos, le decía ‘cuando yo te avise, vos venís’. Ahora es ‘vení cuando quieras, quiero que estés todo el tiempo’, porque me da paz, me ayudó mucho más de lo que esperaba.

– ¿Tu marido en qué momento es imprescindible en esta etapa?

– Todo el tiempo, te juro. Nunca entendí la frase que por ahí decían las mamás ‘mi marido no me ayuda’, es papá, igual que yo soy mamá, es un cincuenta por ciento de cada uno. Es verdad que Sere me necesita mucho, pero Facu está a la madrugada ofreciendome un café o agua, sabe que me gusta mucho ir al gimnasio y se queda con ella, en esta etapa está pendiente de mí. Obvio que está con Sere y le da todo el amor del mundo, pero hoy está acompañándome y sosteniéndome y eso para mí es fundamental y me hace sentir afortunada. Sé que muchas mujeres no tienen esa suerte.

“FUI AL ÚLTIMO CONTROL Y NUNCA VOLVÍ A MI CASA”

– ¿Sabías que iba a nacer por cesárea?

– No sabía hasta 15 o 20 días antes, Sere nunca se dio vuelta. Terminé teniendo un parto de urgencia. Yo tenía todo planificado, el día, el horario, sabíamos que íbamos a cesárea y nació cuando quiso. Ese día tenía el último control, íbamos a conocer a la partera y me iban a contar de qué se trataba la cesárea. Le dije a Facu ‘vamos a llegar tarde, me baño a la vuelta’ y nunca volví a mi casa. Cuando me dijeron ‘nace ahora’ mi reacción fue ‘necesito lavarme los dientes, bañarme’. Facu no había llegado ni la billetera.

– Horas de estrés.

– Sí, estresazo. Fue terrible. Sentí angustia porque no sabía si ella estaba bien. Pasé de decir ‘no traje el bolso’ a darme cuenta que el bolso era lo menos importante, que lo importante era que ella naciera sana, fue bastante duro. Siento que eso tuvo mucho que ver con la angustia del postparto, esa angustia de no saber si ella estaba viva.

“LA FRECUENCIA CARDÍACA DE SERENA ESTABA EN 70 Y TENÍA QUE ESTAR EN 120, SENTÍ MIEDO”

– Escuché que le bajaba el oxígeno.

– Sí, en el último control me hicieron la ecografía y estaba todo bien, hicieron el monitoreo que duraba 20 minutos. Cuando llegamos a los 20 minutos me dijeron que me podía ir a casa y en ese momento le dije a mi obstetra que iba a grabar una historia para Instagram. Seguimos dos minutos más para que yo grabara y tuve una contracción y a la obstetra se le transformó la cara y dijo que cortara el video, que no le gustaba lo que estaba pasando. ‘La frecuencia cardíaca está en 70 y debería estar en 120’. Llegó la partera que venía a conocerme y a contarme lo que iba a suceder una semana después y las dos coincidieron en que no podían dejarme ir a mi casa. La partera dijo, ‘nos tenemos que ir ¿quién tiene auto?, esto es urgente’. La anécdota de mi vida, terminé en mi auto, con mi marido, mi obstetra y mi partera que la acababa de conocer yendo a parir.

María Laura Santillán con Juli Puente: “la frecuencia cardíaca de Sere estaba en 70 y tenía que estar en 120 y fui a parir. Sentí miedo”

– Y con angustia.

– Yo me largué a llorar porque tenía miedo. En el auto me di cuenta que ellas estaban nerviosas, llamaron al hospital y dijeron que necesitaban el primer quirófano disponible. Ahí dije, algo no está bien. La angustia me cayó cuando llegamos al sanatorio, me hicieron otro monitoreo, empecé a sentir alarmas y escuché que la frecuencia cardíaca estaba en 40. ‘Vamos a operarla ya, dijeron’. Cada vez lloraba más.

– Te calmaste cuando la viste.

– Me calmé cuando sentí el llanto de ella y cuando la vi. Cuando la escuché llorar y me dijeron ‘quedate tranquila que está bien’, me tranquilicé, pero esa angustia me duró por lo menos diez o 12 días. Si yo no hubiera grabado esa historia hubiera vuelto a mi casa, no sabía que podría haber pasado.

– Habías tardado en quedar embarazada, cuando van pasando los meses nos asustamos.

– Si, había sentido incertidumbre, empecé a decir ‘tal vez nunca me pasa, tal vez esto no es para mí’. Sí, no hice un tratamiento intenso pero sí me estimularon varios meses la ovulación hasta que finalmente logramos que llegue Sere. El embarazo fue muy alegre, muy de festejar, muy de disfrutar. En mi mente no era posible que algo malo pudiera pasar. Después me enteré que les pasa a muchas mujeres, por suerte no me lo habían contado antes porque no hubiera podido disfrutar tanto.

YO SENTÍA MUCHA CULPA, ‘¿TENDRÁ QUE VER LA ANOREXIA CON ESTO?’

– ¿La incertidumbre tenía que ver con lo que habías atravesado cuando eras más jovencita, con los trastornos alimenticios?

– Yo sentía mucha culpa. Decía, ‘tal vez si me hubiera recuperado antes de mi anorexia’, o ‘tendrá que ver mi anorexia con esto?’ Muchos médicos dicen que sí, yo tenía era amenorrea, que es ausencia de menstruación, una de las causas es la anorexia. Pero también pasa en gente que hace mucha actividad física, que come sano y tiene bajo porcentaje de grasa, o gente que está muy estresada. Yo trabajo mucho desde muy chiquita, tenía todo junto, no sabíamos cuál era, que estaba pasando. Hacía ya un año y medio que quería ser mamá y no lo lograba.

María Laura Santillán - Julieta Puente
"El embarazo fue muy alegre, muy de festejar, muy de disfrutar. En mi mente no era posible que algo malo pudiera pasar", dijo Juli Puente en entrevista con María Laura Santillán

“EL EMBARAZO ME AYUDÓ MUCHO A SANAR MI ANOREXIA”

– Cómo te llevaste con el cuerpo en el embarazo después de haber tenido problemas con el espejo, el cuerpo, el peso, porque los kilos son necesarios.

– Hoy con el diario del lunes te digo que el embarazo me ayudó mucho a sanar mi anorexia. Si bien yo ya estaba muy bien, había cositas que seguía teniendo y el embarazo me ayudó mucho. Pero te lo digo hoy que ya pasó.

“NO PODÍA CONECTAR CON LA VIDA POR PENSAR EN EL CUERPO, ES UNA ENFERMEDAD MUY DESTRUCTIVA Y AGOBIANTE”

– Se te vio muy feliz en el embarazo, muy radiante.

– Sí, me sentí así. Fue un trabajo del día a día, intento ser muy responsable con lo que me pasa y me preparé mucho antes de estar embarazada. Yo decía, ‘lo deseo mucho y me está costando que pase, no quiero que cuando esté embarazada todo pase por el cuerpo’. Como pasó en mi vida muchos años, no disfruté trabajos, no disfruté viajes, no disfruté planes con amigas, con familia, con mis novios. No podía conectar con la vida por pensar en el cuerpo. Es una enfermedad muy destructiva y muy agobiante.

– ¿La cabeza está solo en eso?

– La cabeza, aunque vos intentes o aunque para afuera digas que estás bien, lo que pasa acá adentro no lo podés controlar.

“ANTES DE PARIR ME PESARON Y ME DIJERON: SUBISTE 18 KILOS. ME FELICITÉ”

– ¿Qué del embarazo que te ayudó a sanar la anorexia?

– En el embarazo aprendí a amigarme mucho con el cambio en mi cuerpo. Yo siempre estuve de determinada manera, siempre entrené mucho, me exigí mucho y el embarazo me obligó a entender que los tiempos de mi vida eran otros. Las comidas que antes comía no me gustaban y tenía que comer otras que eran más calóricas, tenían antojos de muchas pastas, pizza o dulces que antes no me permitía comer. Ir de a un día a la vez creo que fue lo que más me ayudó a vivirlo con alegría. Cuando llegué al final del embarazo y me dijeron que pesaba 18 kilos más… Si me hubieran dicho el primer día ‘vas a aumentar 18 kilos’, yo hubiera dicho que no iba a poder. Antes de ir a parir me pesaron y me dijeron ‘subiste 18 kilos’, y yo me felicité a mí misma, dije ‘lo hice muy bien’.

María Laura Santillán con Juli Puente: “justo antes de ir a parir me pesaron y subí 18 kilos. Me felicité a mí misma”

– ¿Un día a la vez qué es lo que te proponías?

– Me levantaba y decía, ‘hoy voy a comer lo que tenga ganas de comer’, ‘si me siento bien voy a entrenar porque me hace bien a la cabeza, pero si quiero voy a caminar, no me voy a esforzar de más’, ‘si quiero me quedo tirada en el sillón, si quiero duermo y si no, no duermo’. Era transcurrir el día sin pensar en lo que iba a hacer mañana y sin pesarme todo el tiempo como hacía cuando no estaba embarazada muchos años antes.

“HABÍA SUBIDO 14 KILOS, ME FALTABAN TODAVÍA DOS MESES Y CAÍ EN UN POZO SOLAMENTE POR SUBIRME A LA BALANZA”

– Te dejaste de pesar.

– No me pesaba, me pesaba solo mi obstetra. Y los últimos dos meses, cuando más aumentas, me di cuenta que había subido más de lo que mi mente pensaba. La gente me decía que como yo entreno mucho y me cuido iba a subir nueve kilos, no más. Llevaba 14 kilos subidos y me faltaban todavía dos meses entonces se me trabó la cabeza. Ese día fue el único día de los nueve, casi diez meses del embarazo que yo me angustié, lloré y no podía salir de ese pozo en el que caí solamente por subirme a la balanza. Llamé a mi obstetra y le dije que no me pesara más hasta el último día. Para saber por qué quiero saber cómo lo llevé, cuánto aguanté. No me peses más, le dije, porque me hizo muy mal.

“NO PODÍA VIVIR, NO SENTÍ LO QUE ERA LA FELICIDAD HASTA HACE DOS AÑOS”

– En tu adolescencia y en tu primera juventud te pesaba varias veces por día y estabas todo el tiempo pensando en eso.

– Si, si no me pesaba a la mañana y a la noche, cuando tenía 15 o 16 años, no me podía ir a dormir, era muy agotador. Yo no podía vivir, no sentí lo que era la felicidad hasta hace dos años y no es casualidad que justo ahí empecé con la búsqueda de esta nueva vida. Si me conociste antes no soy la misma Juli que ahora porque no me sentía feliz, se me notaba que no estaba contenta. Tenía trabajos increíbles, pero yo no me sentía feliz, no me sentía plena.

María Laura Santillán - Julieta Puente
"Si no me pesaba a la mañana y a la noche, cuando tenía 15 o 16 años, no me podía ir a dormir, era muy agotador", recordó Juli Puente

“CADA VEZ QUE IBA A ESTAR EN SUS QUIMIOTERAPIAS VEÍA QUE NO ESTABA BIEN Y EMPECÉ SIN QUERER A LASTIMARME, A DEJAR DE CUIDARME”

– ¿Creés que hubo un detonante para que se te disparara en su momento la anorexia cuando era chica o era algo que afectaba a tu generación?

– Por suerte mis amigas y mis compañeras ninguna estaba en esa. Me pasó algo muy triste, mi mejor amigo se enfermó de cáncer, teníamos 14 años los dos. Éramos hermanos, vivía mi vida a la par suya, éramos muy compañeros. Yo me hacía la que estaba bien, la que entendía lo que le estaba pasando a él. Pero cada vez que iba a estar en sus quimioterapias veía que no estaba bien, tenía un tumor en el cerebro, en el nervio óptico y yo quería estar fuerte para acompañarlo, y empecé sin querer a lastimarme, a no cuidarme. Me acuerdo que un día pensé ¿por qué le pasa todo esto a él y a mí nada? Nuestras familias son muy amigas, mis papás acompañaban mucho a su familia, toda la atención estaba puesta en él. Inconscientemente me agarré de eso y me acuerdo perfecto el día en el que me propuse cuidarme con la comida. No era mi plan, creo que el plan de nadie, enfermarme, no era mi plan, ‘quiero ser flaca’, estaba muy bien físicamente. Era mi cumpleaños número 14, había muchas cosas ricas en la mesa y no sé por qué mi cabeza fue para el lado de… ‘Voy a empezar a cuidarme y a no comer tanto’. Desde ahí hasta que bajé 13 kilos no sé qué pasó, no puedo registrarlo.

– ¿Cada vez dejabas de comer un poco más?

– Claro, mi plan era solo cuidarme. Pero era una chica de 15 años que entrenaba un montón, hacía gimnasia artística y competía. Entrenaba de lunes a sábado, tres horas.

– El cuerpo necesitaba comida.

– Yo no me daba cuenta que estaba más flaca. Un día fui a competir, mi entrenador con la malla de competencia y cuando terminó el torneo me llevó a casa y habló con mis papás. Dijo, ‘no sé qué pasó pero Juli no está bien’.

“PESABA 37 KILOS Y MEDÍA LO MISMO. SE ME CAÍA EL PELO, TENÍA OJERAS, LOS BRACITOS ERAN MUY CHIQUITOS, MIS PIERNITAS TAMBIÉN”

– ¿Cómo estabas físicamente? ¿Cuánto pesabas?

– Pesaba 37 kilos. Para que te des una idea, hoy debo estar pesando 60. Medía lo mismo y pesaba 37 kilos. Se me caía el pelo, tenía ojeras. Era invierno, mis papás no se daban cuenta porque yo me ponía mucha ropa debajo de mi ropa, no se notaba. Los bracitos eran muy chiquitos, mis piernitas también. Cuando mis papás me vieron, porque solo en el gimnasio era donde yo me quedaba en top y calza, y cuando les vi la cara a ellos, fue el momento en el que dije ‘no sé cómo hice para llegar a esto’. Sentí que los había defraudado. Me dolió mucho eso, más que como estaba yo.

María Laura Santillán con Juli Puente: llegué a pesar 37 kilos. Me dijeron: 'si bajas 500 gramos más, te internamos”

– Pienso en la desesperación de tus papás.

– Mis papás en menos de seis horas ya me estaban llevando de los pelos, no te miento, a un nutricionista muy conocido de Gualeguaychú, era la única opción que había, no sabían qué hacer conmigo. Yo no me quería bajar del auto y me bajaron los dos del brazo.

“EL NUTRICIONISTA DIJO ‘SI BAJÁS 500 GRAMOS MÁS TE INTERNAMOS’ PORQUE ESTO ES MUY GRAVE”

– ¿Por qué no querías?

– Porque para mí entrar en ese consultorio era ser gorda. Yo decía, ‘no, yo no voy a ser gorda’ y mis papás lloraban. Mi mamá estaba desesperada, pero no lloraba, mi papá sí. Cuando el nutricionista me dijo, ‘si bajás 500 gramos más te internamos, porque esto es muy grave’, les vi la cara a mis papás y dije, los defraudé mucho. Me angustié y siento que fue ese el clic, no lo hice por mí, lo hice por ellos en principio.

– Es un aprendizaje para toda la vida, no es que enseguida se soluciona.

– No, a mí la anorexia me acompañó muchos años y te acabo de decir que siento que terminé de sanar con mi embarazo. Tengo 33 y esto empezó a los 14 y 15 y me ha acompañado 15, 17 años de mi vida.

– Muchas chicas no comen lo que hay para comer en un cumpleaños, en un evento o en la oficina, llevan un tupper con la comida.

– Yo gran llevadora de tuppers, ocultando. ‘Me traigo esto porque estoy mal de la panza’, ‘me traigo esto porque no me gusta la pizza’ y se me ha llegado a hacer agua la boca de las ganas de comerme una hamburguesa, una pizza, un pedazo de torta.

María Laura Santillán - Julieta Puente
"La anorexia me acompañó muchos años y te acabo de decir que siento que terminé de sanar con mi embarazo", reveló Juli Puente

– Porque no está asumido, no decís la verdad.

– No, no decís la verdad. Cuando empecé a decirlo fue cuando cambió mucho mi círculo, la gente que tenía cerca sabía que iba a acompañar, me iba a ayudar, me quería igual me coma o no me coma esa hamburguesa. La gente que tengo cerca, mis amigos, mi familia y Facu ni hablar, me han ayudado mucho. Yo creo que mi primera hamburguesa me la comí cuando lo conocí.

– Sabemos que la hamburguesa es lo que más te gusta.

– Cuando lo conocí a Facu le dije ‘yo tengo una misión’. Él decía ‘no me puede estar pasando esto’. Él es muy relajado, eso me ha ayudado mucho, varias veces fuimos a este lugar de comida rápida que es mi favorito pero llegábamos al lugar y yo me pedía una ensalada, no podía, me ha tenido mucha paciencia. Después me pasé para el otro lado, me daba atracones, descubrí que podía comer hamburguesa todos los domingos y eran dos con muchas papas. Por eso te digo que en el embarazo siento que equilibré.

– ¿Cuando le contaste este problema que había que resolver o estabas resolviendo?

– Creo que se dio cuenta solo. Para mí no fue peor el momento en el que estaba transitando la enfermedad porque era muy evidente, se me notaba físicamente y todos a mi alrededor estaban al alcance, sino después cuando ya había subido de peso pero tenía esa exigencia extrema de entrenar dos veces por día. Salir a correr menos de diez kilómetros no era nada, salir a comer y no poder comer algo rico en un restaurante y disfrutar un momento así, o irme de viaje. Yo no me iba de viaje porque eso implicaba salir de mi cocina y de armar yo mi plato estricto. Facu medio que se dio cuenta solo. Yo lo iba a visitar a Mar del Plata, yo vivía en Buenos Aires. Yo trabajaba mucho en ese momento, tenía que sí o sí los dos días que estaba con él salir a correr 15 kilómetros y comer de determinada manera. Entonces un día me dijo, ‘a mí me parece que esto no está bien’. Y le dije, ‘si lo nuestro va en serio, te tengo que contar por dónde viene la mano’, y él me ayudó. Me impulsó mucho a poder cambiarlo y eso me hizo disfrutar, me abrió la puerta de una nueva vida.

– ¿Lo esclavo era la balanza o era el espejo?

– Me pesaba todo el tiempo cuando tenía la enfermedad, tenía 15 y 16, después no me pesé más. Pero el espejo, ponerme un jean y que ya no me quedara como antes… Entonces tenía que ajustar un poquito la comida. El espejo siempre fue lo que más me castigó.

– Hubo un cambio en tu trabajo, un momento en que decidiste dedicarte a motivar para que la gente haga ejercicio físico y nació ‘El cardio de la felicidad’ con muchísimo éxito. ¿Por qué supones tuviste tanto éxito?

– Estábamos hablando de ser genuina y de este trastorno que me ha acompañado toda mi vida, desde los 15 en adelante. Siento que al principio fui surfeando la ola y hubo dos grandes momentos que me hicieron sanar y que me trajeron mucho éxito en lo personal y en lo laboral, que fueron “El cardio de la felicidad” y esta nueva vida, el embarazo, la maternidad. “El cardio de la felicidad” fue lo primero que se dio genuino, la pandemia me llevó a eso, al principio dejé de lado el periodismo por completo. Este lo volví a mechar y ese fue el primer acercamiento de éxito personal porque me permití compartir esto que me había pasado tantos años con la gente, y que tantas mujeres empaticen y me pidan ayuda. Fue el primer pasito que me hizo sentir ‘ahora tenés que sentirte bien, sos responsable porque estás influenciando a tanta gente, estás comunicando, acompañando con la salud a tantas mujeres. Primero, tenés que estar bien vos’. No puede haber un ‘estoy bien’ en un posteo o en un vivo de Instagram, pero en mi casa no comer nada y me mato entrenando. Tiene que partir de mí.

– Cómo hiciste para gestionar el hate, hoy no le das bola.

– Tuve dos momentos muy fuertes también, no es casualidad que sean los más exitosos a nivel personal y también laboral. Cuando surgió “El cardio de la felicidad” y ahora que estoy mostrando esta nueva etapa de mi vida. Esos dos grandes momentos para mí han venido acompañados de mucho hate. En primero no lo gestioné nada bien. Hubo días en los que dije ‘yo no hago más esto’. Y ahí la importancia de tener cerca a gente que te impulsa. Facu me dijo ‘vos vas a seguir haciendo esto porque a te hace feliz’. Muchas veces prendí el vivo de “El cardio de la felicidad” con una psicóloga que me acompañaba detrás del trípode. Yo prendía el vivo de Instagram y había 23.000 celulares conectados, 23.000 familias porque en Pandemia había muchas familias que elegían entrenar conmigo, los comentarios eran muy positivos, pero también muy negativos. Muchos profes de educación física agrediéndome, sin darme la posibilidad de dar mi primer paso. Yo también estudié personal trainer, pero cuando uno se anima a hacer algo nuevo, a veces ese primer paso es muy criticado. Yo me estaba creyendo todo lo que decían de mí. Aprendí con los años a convivir con eso.

María Laura Santillán - Julieta Puente
"Hubo días en los que dije ‘yo no hago más esto’. Y ahí la importancia de tener cerca a gente que te impulsa", enfatizó Juli Puente (Fotos de Gustavo Gavotti)

– ¿Hoy cómo puede haber hate?

– Si, hay mucho. Recibo más de mujeres que no me siguen o no eligen ver mi contenido y no empatizan. Es muy difícil gustarle a todo el mundo, es imposible, pero mucho tiempo no fui yo por querer encajar. Y hoy dije: no, yo voy a ser la mamá que yo elijo ser. Me gusta moverme, lo voy a seguir haciendo, lo hago con mi hija al lado. Entendí que si pongo el foco ahí me daña, no hay nadie que te diga que no lo lastima, entonces elijo no ver. Trato de de todos los días preguntarme si estoy siendo buena, si la gente que tengo cerca me quiere, si soy buena mamá y con eso me alcanza y me sobra. Y la gente que me elige sabe cómo soy.

– Tengo miles de cosas para preguntarte, pero tu cabecita va a empezar a pensar que debería estar volviendo a casa.

– Estoy bárbara con vos, me encantó venir.

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