Pasar de un apellido de renombre al escarnio mediático puede suceder en cuestión de segundos. En 2015, la aparición en televisión de Javier Bazterrica bajo el apodo de “El Gigoló” transformó una denuncia por estafa en un insólito fenómeno de la cultura pop. Sus anteojos oscuros, la muletilla “All the night” y el champagne de marca se volvieron parte del imaginario colectivo. Pero detrás del personaje gracioso se escondía una caída libre emocional y familiar.
En el marco de La vida después, la propuesta audiovisual de Infobae Studio, Bazterrica se sienta a hablar sin miedos. De la verdad detrás del juicio abreviado por la estafa a la hermana de Flavio Mendoza a la “cancelación” televisiva que le atribuye al coreógrafo; de las ofertas millonarias de dinero que asegura haber rechazado a la paternidad que le cambió la perspectiva. En un mano a mano imperdible, revela el costo de vivir atrapado en una máscara que hoy, asegura, no se puede sacar ni con espátula.
Luis Novaresio: ¿Quién sos?
Javier Bazterrica: Yo soy Javier Bazterrica, hijo de Roberto Enrique Noria Bazterrica. Somos descendientes de los Viamonte... De la alta alcurnia, digamos. Somos una familia muy unida. Soy una persona católica, buena, a la que se la ha juzgado en un montón de cosas, pero soy un humano lindo.
LN: ¿Sos un gigoló católico?
JB: Soy un gigoló católico, cosa que es increíble. Pero voy todos los domingos a misa, así que le agradezco todo lo que me ha dado el Señor y que me sigue dando. Desde que tengo uso de razón: la comunión, la confirmación... Familia católica: mi mujer católica, mi hija católica... Todos católicos.

LN: ¿Tenés una hija?
JB: Tengo una hija de tres años que se llama Ana Clara Bazterrica.
LN: ¿Y te proyectaste teniendo una hija?
JB: No proyectaba nada. Mi vida estaba muy cómoda como estaba y la verdad es que yo terminé pidiéndole a mi mujer tener una hija, un hijo o lo que fuere. Sandra, con su impronta y diciendo: “Pero flaco, vos venís de algo heavy”, confió en mí. La verdad es que tenemos una excelente familia y ella es una excelente madre.
LN: ¿Cuando la conociste a Sandra en algún momento te dijo: “Che, no me vas a sacar guita”?
JB: (Risas) No, confió mucho en mí. De hecho, ella habló con mis abogados en su momento. Le explicamos todo lo que había pasado porque creo que lo merece, nobleza obliga. La verdad es que estuvimos más “embarazados” que de novios. Imaginate que recién nos conocíamos y se embarazó. Confió en mí y hasta el día de hoy confía en mí y sabe que yo no le toco un mango a nadie.
LN: Contame, como a Sandra con tus abogados. ¿Cuál es tu situación legal hoy?
JB: Técnicamente, hoy ya prescribió absolutamente todo.

LN: O sea, terminaron los tres años de condena.
JB: Sí, exactamente. De la cual, obviamente, dejame decirte que no pasó nada. En verdad no hubo estafa, pero bueno... Era la hermana de Flavio Mendoza y demás. Fue una estrategia de mis abogados donde dijimos: “Bueno, una probation”. Me dolió mucho, me dolió en el alma haberme culpado de algo que no hice, pero pasé por toda esa transición y hoy, hace un tiempo largo, me llamaron de la UFI avisando que había prescripto mi probation. Estoy totalmente limpio.
LN: ¿Le debés plata a alguien hoy?
JB: A nadie.
LN: ¿En algún momento le debiste plata a alguna mujer?
JB: No. A un prestamista sí, porque me mandé una macana, me mandé una flor de macana: compré cosas que no tenía que comprar. Pero a un prestamista le pagué. Nunca le pedí plata prestada a ninguna mujer.
LN: ¿Nunca estafaste a la hermana de Flavio Mendoza?
JB: Nunca en la vida. Y ella lo sabe y yo lo sé. Flavio me adoraba a mí, Luis. Cuando yo estaba con la hermana me presentaba en Stravaganza Tango, después en Evolution: “Quiero presentar al novio de mi hermana, Javier Bazterrica”. Convivió conmigo, aparte, en mi casa; yo vivía en ese momento en el Talar de Martínez. Yo nunca tuve que tocarle un mango a nadie. Vengo de familia de plata, se ha comprobado. Muchos conductores lo han dicho, han investigado mi vida, a mis padres y demás: nunca tuve que tocarle un peso a nadie. Y con Adriana estuvimos como cuatro años, conviviendo en familia con su hijo Ramiro y con Bárbara.

LN: Pero digo, para aclararlo técnicamente: vos fuiste a un juicio abreviado. Reconociste ante el fiscal que cometiste un delito.
JB: Exactamente.
LN: Se te aplicó una pena de tres años en suspenso, si tenés buena conducta. Es decir que, técnicamente, te condenaron como autor del delito.
JB: Fui el primer caso en Argentina donde fui condenado, imputado y procesado sin ningún tipo de pruebas. No había prueba alguna. Fue tanto lo mediático y tanta la presión... Porque a veces la Justicia es permeable, es muy permeable.
LN: Hubo un caso en Rosario también, un antecedente allá.
JB: Exactamente. Que también tuve que padecerlo allá. Fue una mala jugada de los Mendoza —que después nos enteramos de todo—, pero no avanzó. El abogado me decía a mí: “Javi, esto es raro, ¿no te parece que es raro?”. Nos pusimos a derecho allá y no ocultamos absolutamente nada.
LN: ¿Por qué decís que fue una mala jugada de los Mendoza?
JB: Porque vino de ahí, vino de ahí.
LN: O sea, ¿vos decís que Flavio tenía influencias en Rosario?
JB: Por supuesto. A mí me parece que sí. Vos acordate de que yo con Flavio y con la familia de él conviví cuatro años. Aparte de estar con Adriana, íbamos a todos lados y él era archiconocido. Estaba con Stravaganza Tango y Evolution, que después lo vendió a China... Nos recorrimos todo, íbamos de acá para allá todos de viaje.

LN: Sin juzgar, trato de ponerme en tus zapatos: si yo soy inocente y viene mi abogado y me dice “declarate culpable”, yo no lo hago. ¿Por qué lo hiciste?
JB: Porque era tanta la presión que si yo no lo hacía, iba adentro. Y me lo dijeron. Me acuerdo de que un juez llamado Fariña era el primero que me quería meter adentro. Pedimos cambio de juez —te hablo de Gastón Marano, mi abogado en ese momento—. Me dijeron: “Javi, o te declarás culpable o te arriesgás a decir que sos inocente e ir a un juicio oral y público, y estamos mal”.
LN: ¿Te gustó que te digan Gigoló?
JB: No. “El Gigoló” me lo puso María Laura Santillán en TN. En su momento me pareció una pavada, no entendía qué hacía de “Gigoló” en una entrevista en televisión con conductores que me daban y me daban, porque yo caigo en un pozo depresivo justamente por la televisión. Pero bueno, hoy al Gigoló no me lo saco ni con espátula.
LN: ¿Y qué pensás de un tipo que vive de la plata de las mujeres?
JB: Para juzgar no soy muy bueno. Entiendo que hay mujeres que pagan por un hombre, conozco a varias.
LN: ¿Y qué pensás de eso?
JB: Pienso que está bien y está mal, pero la que decide es la mujer. Si soy tu última bala, tu último hombre y me querés pagar, no está mal. Yo no lo haría, yo soy de la vieja escuela: mantengo a mi mujer y a mi familia, no me gusta que una mujer me mantenga. Pero tampoco lo veo mal.

LN: Hagamos una hipótesis: estás en la mala y una mujer te dice “te banco”...
JB: Lo hago.
LN: ¿Por cuánto?
JB: Tendría que pensarlo, tendría que ver el estatus de la mujer... Pero sí, lo hago. Por supuesto que lo hago.
LN: ¿Serías un tipo caro?
JB: Sería un tipo caro. Lo valgo, te puedo asegurar que lo valgo. A lo mejor no con la cara o con el cuerpo, pero lo valgo.
LN: ¿Y qué de vos vale?
JB: Primero, mi hombría; por sobre todas las cosas, mi hombría. Y segundo, el sexo. No te lo voy a negar. La autoestima la tengo muy alta, nunca lograron quebrantar al Gigoló o a Javier Bazterrica. Sé lo que doy, sé lo que ofrezco y sé la clase de persona que soy. Me considero un tipazo.
LN: ¿Te gustó ser famoso?
JB: No. Es que la pasé tan mal... Un 5% bien y un 95% mal. No hubiese querido ser esto, hubiese preferido ser un Javier Bazterrica normal, como era antes. Yo me tuve que amigar con el personaje. Hay muchas cosas que hago y no disfruto, Luis: anteojos, joda, contrataciones, ir a una fiesta... Por dentro puede ser que esté medio roto: “¿Qué hago acá? No soy esto”. Pero a la gente le doy lo que quiere: humor, música. Me contratan por ser amigo de alguien, para tomar el té o ir a un asado, y voy. Cobro muy bien.

LN: Hoy hacés presencias.
JB: Hasta el día de hoy: despedidas de soltero, publicidades, casamientos, cumpleaños... El evento que a vos te parezca, lo hago.
LN: ¿Qué perdiste de tu vida por ser el Gigoló famoso?
JB: Perdí mi esencia. Antes era mucho más dado, más cariñoso. Por culpa del personaje me volví muy frío por la mala onda de la gente. Si hubieses conocido al Javier Bazterrica de antes, era feliz. El personaje me sacó gran parte de mi esencia. No disfruto lo de hoy; lo hago porque veo que a la gente le hace bien, pero a mí me hace mal, ¿entendés? Y esas cosas duelen.
LN: ¿Cuántas mujeres te ofrecieron dinero?
JB: Seis en total. Y una muy importante me ofreció más de 500.000 dólares por estar un mes afuera del país. Y tengo pruebas de todo.
LN: ¿Y por qué no aceptaste? ¿Le contaste a Sandra?
JB: Porque no soy eso. Sandra conoce todo de mí. La remo todos los días por ella y por mi hija, y ella se va a salvar conmigo, no por 500.000 dólares de alguien que me dio plata por estar con ella. Mi plata es la que vale, ella trabaja también y somos una familia constituida.
LN: ¿Cómo hiciste para que Sandra o su familia confiaran en vos?
JB: Me conocieron. Toda la familia de Sandra me conoció en su momento y nunca me juzgaron. Fui solo a pedir la mano de mi mujer a sus padres y jamás me dijeron: “Che, tené cuidado con este pibe”. Toda la familia de mi mujer me ama por cómo fui con ellos siempre.

LN: ¿Y qué hacés cuando en la calle te cruzás con alguien que te insulta?
JB: Lo pongo en ascuas en el momento. Le digo: “Pará, pará... ¿Quién me insultó? ¿Fuiste vos? Vení, es el evento de tu amigo, no le cagues la noche a él. Acoplate acá al lado mío”. Hago que esa persona que me insulta me termine queriendo.
LN: ¿Hoy de qué laburás, además de las presencias?
JB: Vivo de rentas, de lo que mi viejo me dejó.
LN: Al final tenías plata.
JB: Lo dijo Jorge Rial en su momento. Indagó, me sacó el DNI y después dijo en su programa: “¿Vieron este cara de boludo? Tiene plata el vago, miren los padres...”. Hoy vivo de rentas, tengo una miniempresa de audiovisual y de eventos con dos socios, hago presencias y soy DJ. Estuve en Colombia, en México... Amo ser DJ, es lo que más me gusta, pero lamentablemente me tuve que poner “DJ Gigoló”.
LN: Ubicate a tus cinco o seis años. ¿Cómo eran tu familia y tu casa?
JB: Vivíamos en el Palacio de los Cisnes, en Ugarteche y Las Heras. Un piso muy grande, un edificio de piedra. Mis dos hermanos mayores, mi mamá, mi papá... Una familia constituida, cuidada, respetada. Fui muy feliz. Mi papá falleció en 2013. Mi mamá y mi hermano mayor viven en Madrid, mi hermana vive acá.
LN: Cuando estallaste en la tele con los anteojos oscuros y el All the night, ¿cómo reaccionó tu familia?
JB: Fue una patada en las tarlipes, fue devastador para mi familia. Mi hermano me decía: “Quebraste el apellido Bazterrica”. Se cortó un poco la relación, no te lo voy a negar, pero hoy la relación está muy sólida.
LN: Me imagino a tu mamá llamándote por teléfono para preguntarte si le estabas sacando plata a las mujeres.
JB: El que la llamó a España a mi mamá fue Chiche Gelblung. Mi mamá no entendía nada.
LN: ¿Y no extrañás estar en la tele?
JB: No. Si bien estoy cancelado, obviamente por Flavio Mendoza... Cuando me vio en ShowMatch puso en Twitter: “¿Qué hace ese hijo de puta? Qué desilusión, Marcelo”. Desde ese momento quedé cancelado para todos. Un productor de un canal importante me lo confirmó: “Flavio te canceló, se ocupó de ir a hablar con todos los conductores”.
LN: No quiero hablar por Flavio Mendoza, pero defendía a su hermana por un delito que finalmente vos reconociste.
JB: Perfecto, pero él tendría que haber venido a hablar conmigo. Te voy a contar una infidencia que no la sabe nadie: cuando yo tuve el problema con Adriana, me seguía viendo con ella a espaldas de Flavio. Ella vivía en el edificio de Flavio en Almagro y yo me iba al último piso a verla, antes de que falleciera la madre de ella. Un día me dijo: “Se enteró Flavio, me dijo que la corte acá y que va a ir contra vos”. Sos la primera persona a la que se lo digo.
LN: ¿Y cómo se terminó esa relación?
JB: Ella me devolvió en una bolsa todos los regalos que yo le había hecho. Flavio le dijo: “Devolvele todo lo que te regaló”... Fui muy regalón con ella.
LN: Dijiste que sos de gustos caros, respetables… definime eso.
JB: Soy de gustos respetables, decentes. Me gusta lo bueno. Un gusto respetado es irme a Pinamar y no a Punta del Este, o irme a Miami o a Playa del Carmen. O sentarme a cenar y pedir un Escorihuela Gascón o un Catena Zapata decente, pudiendo pagar algo más caro.

LN: ¿Cuánto hace que no tomás champán Cristal?
JB: Seis meses. Compraba cajas para compartir con mi gente. Me gusta compartir lo mío; no sé cuánto más voy a vivir y quiero disfrutar la vida con mi mujer y mi hija.
LN: ¿Qué le diría el Javier Bazterrica de hoy al del clímax de la fama?
JB: “¿Qué hiciste, boludo? Vos no sos esto”. Le diría que juegue con las reglas del juego con el personaje, pero que recuerde que él no es eso.
LN: Si te doy la máquina del tiempo, ¿qué harías distinto?
JB: Le diría a Javier: “No la conozcas a Adriana, andate de ahí, no es por ahí”. Me hubiese encantado conocer a Sandra mucho antes y no haber pasado por todo este proceso.
LN: En algún momento tu hija te va a decir: “Papá, eras el Gigoló”. ¿Qué le vas a decir?
JB: Le diría: “Hija, fui este personaje equívoco, nada más”.
LN: Gracias por venir.
JB: A vos, Luis.
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