“Siempre quise ser esa persona, ese centro de atención, pero de una manera divertida”, afirmó Martín Salwe en su paso por Desencriptados, el ciclo de entrevistas de Infobae. Locutor y periodista, comenzó a construir su carrera desde muy joven, cuando creó su propio canal de YouTube, Salwe en la TV, y se abrió camino de manera independiente con coberturas de eventos y espectáculos.
Su llegada a la televisión se consolidó como locutor de los programas de Marcelo Tinelli y, años más tarde, como uno de los protagonistas de El Hotel de los Famosos, reality en el que alcanzó la final y terminó como subcampeón en 2022. Desde entonces, transitó distintos formatos y etapas: trabajó en radio, participó en Sex, la obra de José María Muscari, y volvió a enfocarse en el periodismo y la comunicación hasta convertirse en panelista de espectáculos.
Actualmente forma parte de Sálvese quien pueda, el programa conducido por Yanina Latorre en América TV, donde se desempeña como panelista y aporta información sobre la actualidad del mundo del espectáculo. En paralelo, atraviesa una etapa personal marcada por su relación con Justina, a quien define como una figura central en su vida, y por sus deseos a futuro, entre ellos formar una familia y convertirse en padre.
Durante la entrevista, Salwe repasó su recorrido desde sus comienzos en YouTube y sus trabajos independientes hasta su llegada a la televisión, su participación en El Hotel de los Famosos y su presente como panelista. También habló de Sex, de la imagen que construyó frente al público, de los prejuicios y de la exposición, y reflexionó sobre la necesidad de seguir generando oportunidades para no quedar atrapado en un único personaje.

—Martín, arrancaste solo, de la nada. Tus padres querían que seas, no sé, abogado, escribano. Pero vos querías arrancar para el lado de los medios ya desde chico. Yo te tengo agendado como Colito.
—Sí, ¿viste? (risas)
—¿Te decían así en otra vida?
—Sí, de muy chico. Ahí estaba el deseo, en la televisión. Y obviamente mi viejo, abogado, escribano, quería que siga su camino pero no me veía. Hice todo igual, ¿eh? Fui a la UBA, al CBC, hice un año y medio en la Facultad de Derecho. Entré, todo me iba bien, promedio alto... Era un buen abogado si seguía, pero no me veía. Veía a mis compañeros y no era eso.
—¿Qué querías en ese momento? ¿Qué te atraía? Porque viste que para ser conocido y trabajar en los medios tenés que ser un poco cholulo, te tienen que gustar los famosos. ¿Cómo te sentías desde ese punto de vista?
—En verdad yo veía mucha tele y quería ser el conductor. Y digo: “Yo quiero ser esa persona”, ¿entendés? Ese centro de atención. Pero divertido, que genera algo copado. Por ejemplo, veía mucho a Guido Kaczka. Él genera algo con la gente ahí en la tribuna. Yo veía mucho El último pasajero y decía: “Quiero ser eso”. Pero no sé sabía bien cuál era el camino para llegar a eso. Y dije: “Debe ser periodismo, locución, algo que tenga que ver con los medios”. Y en simultáneo a Derecho me anoté en Locución y ahí un poco lo encontré porque era una carrera mucho más práctica, ¿viste? Y le di para adelante. Y en simultáneo a eso dije: “No voy a esperar a recibirme para ver qué pasa con mi carrera, hago esto en YouTube”. Así arrancó el proyecto de Salwe en la TV, que fue muy bueno, porque la verdad es que era todo por primera vez. Pensar una idea por primera vez, dónde cubrir, acreditarme o muchas veces colarme. ¡Me he colado en mil eventos! Al Martín Fierro, al Tato, backstages de teatros, estadios de fútbol, recitales, a todo. Editar por primera vez...
—Hacer todo el caminito solo...
—Solo. Lo que hoy es una productora, digamos, ahí lo hacía todo solo. Y sirvió. Sirvió porque en un momento llegué a tener casi 50 videos en YouTube completos, largos, para hacer un resumen y eso mandarlo a las productoras. Y así llegué.
—Así llegaste, hasta que un día te llamaron y te contrataron para trabajar. ¿Fue la productora de Marcelo Tinelli la que te dio la primera oportunidad?
—Sí. ¡Que para mí era llegar a Boca! Era el último año de Ideas del Sur, después fue La flia. Yo cuando hago lo de YouTube, hago una especie de reel, de resumen. Y me acuerdo que era un video de un minuto y medio, ponele, y resumía todo bien cortito lo mejor de cada cobertura, que yo sabía que esto garpaba, o esto era un gag. Y cuando hago esa pieza digo: “Bueno, yo mando”, sin asco, ¿viste? Alguno va a responder. Era tirar el medio mundo, algún pescadito va a quedar. Yo digo que, en lo nuestro, ahora el currículum no sirve de nada. El papel, ¿viste? Quizás una nota buena, algo de tu aptitud, de tu coraje, de tu impronta que se vea en un video, ya es mejor que dos hojas de estudié en tal lugar, hice tal cosa.
—Y ahora, ¿sentís que llegaste a algún lado o nunca se llega a ningún lado en los medios?
—No, nunca se llega a ningún lado. Es más, me cuesta mucho como disfrutar las alegrías, ¿viste? Hay momentos que son hitos para uno, no sé, mi nominación en los últimos Martín Fierro. Después perdí, pero toda la semana previa me costaba disfrutarlo. Lo del Mundial sí lo pude como dimensionar. Ahí sí lo disfruté en el día a día y hacía valer la oportunidad. Me emocionó un poco. Pero por ejemplo, llegar a la mesa de Juana Viale, que para mí era algo divino, para mi vieja fue: “¡Mi hijo llegó!”. Y ese día, el domingo que se emitió, mi viejo hizo un almuerzo especial, compró cosas, mi mamá también, convocó a mi hermana, su novio. Fue todo un evento familiar, ¿viste? Y yo digo: “Hay que seguir luchando, ¿no? Para mí nunca se llega, siempre hay un poco más”. A lo que llegás, sí, es a un cierto piso de tranquilidad, creo; sabés que entraste a una rueda que puede seguir girando.
—¿No te da ese miedo de desaparecer de pronto, que muchos en el medio lo tienen?
—¡Yo lo tuve, lo tuve! Hoy creo que no. Hoy ese miedo creo que un poco se me fue. Si no me llega el laburo, voy a conseguirlo o voy a buscarlo o voy a generarlo. Pero antes sí, pasé por cosas que dije: “Listo, ya está, hasta acá llegué, me dedico a otra cosa”.
El impacto de Sex en su carrera y su mirada sobre la sexualidad

—¿Arrancaste como notero en un medio periodístico. Después fuiste el locutor de ShowMatch. Después pasaste a ser participante, a ser como un personaje, pero en un momento te llegó una propuesta para hacer Sex...
—Sí, terrible...
—¿Cómo fue? Porque eso ya es como un perfil diferente.
—Obviamente, era una propuesta que no se parece a nada porque no tenés un parámetro. No había hecho nada parecido. Y aparte llega en un momento en que yo estaba mal. Fue después del Hotel de los Famosos. Se armó toda una nube con los comentarios y las primeras olas de hate. Así que lo de Muscari fue medio un salvavidas. Justo vos hablabas de dejar el medio, de sentir, bueno, yo ahí estaba: “Che, ¿doy para esto? No sé, ¿voy a funcionar en este medio?”
—Sí, los realities son difíciles. De pronto te editan y de golpe eras mala onda...
—Obviamente, hay mil cosas para hablar del reality, pero eso de José fue un salvavida. Y después, bueno, animarse a hacer todo lo que te propone Muscari.
—Eso te iba a preguntar, ¿cómo fue?
—Es un mundo del que no estaba ni cerca. Yo no conocía nada de todo eso. Para mí el sexo eran dos personas: misionero, uno arriba, el otro abajo y no mucho más que eso (risas).
—¿Vos eras una persona diferente sexualmente antes y después de Sex?
—Sí, obvio.
—¿Qué te dio Sex sexualmente?
—Te da una apertura al conocimiento, mil cosas que yo no conocía, ¿eh? Te lo afirmo. Todas las cosas que hay para hacer dentro del sexo, qué significa el sexo, cómo se puede manifestar. A mí no me cambió, digamos, mi orientación o mi preferencia. Pero sí...
—¿Dudaste en algún momento? ¿Tuviste aventuras así?
—No, no dudé. Alguna aventura tuve, pero no dudé. Siempre con mujeres. Nunca me llamó el hombre. Pero tampoco te digo que no en un futuro.
—¿Pero probaste un poquito para ver?
—No, no probé, no probé.
—¿Nada? ¿Besito, alguna cosa? Porque Sex es bravo.
—Sex es bravo, sí.
—Estás todo ahí y con... Tengo algunas anécdotas que me has contado que no puedo contar, pero muy graciosas.
—Hay de todo, sí. A ver, el detrás de escena de esto son periodistas, cámaras, técnicos, productores. Ahí es pezones, culos, hombres encuerados, gente haciendo flexiones, gente dándose besos, practicando escenas.
—Un delirio...
—Es el detrás de escena de Sex.
—¿Te acostumbraste a eso?
—Y... te acostumbrás. Pasa, de verdad. Yo a veces digo: “Veo una teta y no me calienta más”, porque ahí era frecuente.
—¿Estaban todo el tiempo desnudos?
—En el detrás de escena, sí, porque hay tanto cuadro de desnudo, tanto cuadro erótico que conlleva el desnudo.
—¿Y qué hacés cuando abrís la puerta y está Adabel Guerrero desnuda? ¿La mirás a los ojos?
—Sí, obvio. Yo siempre ahí, tac. La mirada clavada arriba, nunca abajo. El sur no existe (risas)
—Son misiones. No mirabas para abajo. No querés ser desubicado.
—No existe. Arriba, arriba, techo, techo, terraza.
—Yo he visto una anécdota que me resulta graciosísima, que en un momento los que hacen desnudos tienen que aparecer con una erección. ¿Cómo era eso? ¿Entrabas y de golpe...?
—Sí, tengo una anécdota buenísima. Hay un cuadro en Sex que hay una persona, que suele ser el stripper, que hace un cuadro de exhibicionismo. Desfila por la mitad del salón con el miembro bien, pero bien parado. ¡Un metrobús, firme! No se puede caer por tres minutos. Sólido el chabón y aparte tiene una anaconda. Yo le digo: “¿Cómo te preparás para esto?" “En la siguiente función pasate cinco antes y vas a ver”. Porque yo digo: ¿cómo aguanta? ¿Qué truco tiene? Bueno, voy a la siguiente función, paso por su lugar y estaba en un chat a full ¿viste? Y yo le digo: ¿Cómo te calentás? Me dice: “No, olvidate. Estoy hablando de que se compró un buzo nuevo” y se estaba pajeando, ¿entendés? El chabón podía disociar completamente la situación. Obviamente pasaba gente alrededor, veía la situación, pero era parte de eso, de su preparación. Es como el futbolista cuando entra en calor y mete cinco rodillas al pecho. El chabón tiene que hacer así para salir a escena. El cantante hace: ¡aaaaaaaaaaah! Bueno, él hace así. Todos los días, todas las funciones.
—Difícil, porque a veces hacen tres funciones...
—Los sábados, tres. Sin embargo, eso estaba siempre firme. ¡Increíble! Bueno, te acostumbrás. Al principio te choca, la imagen es impactante.
—Por otro lado, tenés que estar seguro de vos mismo, porque están todos ahí como desnudos, ¿o ya se vuelve todo más común? Porque está el cordobés con el coso, el otro que también, hay de todo...
—Yo veía que los que iban llegando al principio estaban tímidos y respetando. “No, yo te pido por favor que en la coreo mucho no me toques o agarrame de acá”. Y a las dos semanas chapaban pibas con pibas, hacían todos los trucos, de todo. Era más que roce. Es parte de eso. Y después creo que lo que logra Sex justamente como obra, al estar tan cerca de la gente, es que no podés actuarlo mucho, no podés simular que estoy haciendo tal cosa. No puedo simular que te toco, no puedo simular que te chapo. Es te chapo y te toco. Siempre, obviamente, todo hablado entre las partes, todo consensuado. Y entre actores no hay simulación de eso. O sea, vos lo que estás viendo es el chabón de verdad, le pasa la mano por la cola, la mina le chupa el cuello, porque estás tan cerca que esa simulación queda mal. Queda berreta. Hay que sentirlo.
—Actuar es sentir un poco, también, meterte en el personaje y sentir que sos ese personaje. En ese momento sos Martín haciendo de un pibe hot.
—Claro.
—¿Tuviste alguna situación bizarra con algún espectador?
—Tuve varias. Por suerte no tuve ninguna, digamos, en escena, pero sí tuve mensajes de todo tipo después. De lo que te imagines. Hombres, mujeres, chico, chica, grande, extranjero, de acá, tres, cuatro o cinco, ¡de todo te ofrecían!
—¿Y has tenido alguna fiesta?
—He tenido algo, no fiesta. Más de dos.
—¿Más de dos personas o más de dos fiestas?
—No, más de dos personas (risas).
—¿Te ofrecieron plata?
—De todo. “Te llevo de viaje”, lo que te imagines. Después yo no sigo el diálogo, pero entiendo que hay gente que después sí lo hace, pero ahí va en cada uno, ¿viste?
—Después del show, ¿te pasa que a veces te dan ganas de seguirla, quedás medio hot o eso se te fue pasando?
—No, se te va pasando. Al principio quizás sí. Después es como todo laburo, como que la calentura está en el momento y después, cuando te desconectás... Yo siempre digo lo mismo: a veces estaba en una escena súper sex, ¿viste? Y apenas salía me fijaba cómo iba Racing, ¡mirá el gol que erró Maravilla! Es así. No es que estás con el chip permanentemente. Y después, en el último tiempo, yo también empecé a correrme del lugar de Sex para enfocar mi carrera de vuelta en lo periodístico. Y después ya medio que quería irme, quería cerrar esa etapa, porque para mí es difícil hacer compatible los dos mundos, ¿viste? Laburar de eso los fines de semana y en la semana estar en lo otro. Se me complicaba.
—¿Lograste sacarte ese personaje? ¿Ya lo dejaste atrás?
—Viste que en este medio es como que todo te queda. En algún momento te lo recuerdan.
—O todo te queda o también todo se olvida. Hay como dos...
—Sí, es verdad. Todo se olvida. Pero yo siento que es como esa mochila de viajero a la que le vas poniendo los stickers de donde estuviste. Es un poco así para mí.
—Ahora estás más periodístico, paneleando en un programa que tiene que ver más con el mundo del espectáculo. Y estás ahí tirando información. ¿Te cuesta cuando tirás una información que sabés que va a molestar?
—He pateado penales calientes que otros no querían patear.
—¿Te pesa, te duele o decís me la banco, son las reglas del juego? Porque a veces es difícil cuando prendés fuego a alguien.
—Sí, a mí me duele, yo no lo disfruto. Cuando hablo de la vida de otro y sé que puedo joder a alguien, me siento mal. Ni hablar si me llegó un mensaje. Yo me hago el rudo, pero por dentro soy un pajarito.
Su presente personal y la relación con Justina

—¿Estás de novio?
—Sí.
—¿Cómo fue ponerte de novio? Porque como estuviste ahí picoteando, fuiste pasando por varias novias.
—Este creo que es el tema, ¿eh? Porque lo sigo pensando todos los días.
—¿En qué sentido?
—En que yo me siento muy bien. Es más, ayer, en una cena con mi familia... Bueno, obviamente como toda familia pasamos por situaciones, qué sé yo, y mi viejo le agradeció mucho a ella, Justina, y al novio de mi hermana y dijo que fue como una cena bisagra. Y me quedó la frase, ¿viste? Porque estamos todos en un momento muy lindo de cada uno. Yo me siento como nunca, ¿eh? Me siento supercómodo, me ayuda y me potencia en un montón de cosas.
—¡Estás enamorado, boludo!
—Sí, re, re.
—¿Es esta la vez que más te enamoraste en tu vida?
—Me voy a emocionar. Sí, para mí que yo nunca me enamoré... Si enamorarme es lo que siento ahora, nunca antes lo había sentido ni cerca. Es más, se lo digo a ella: “Pero pará, a mí me pasa esto con vos”. Y le digo: “¿Vos esto lo habías sentido en otros noviazgos?”
—Claro, ya estás inseguro de si te ama más o menos (risas).
—Claro (risas). Y me siento como nunca, te juro.
—Porque leí por ahí que querés ser papá, ¿te gustaría ser padre joven?
—Ojalá. Sí, sí. Bueno, obviamente hay que ser padre joven por un tema de que también quiero que mis papás sean abuelos jóvenes. Entonces...
—Cómo pensás mucho en tu familia...
—Sí, es que quiero darle una alegría a mis papás en algo, ¿entendés?
—Pero te ven en la televisión, la gente los felicita. Es un montón.
—Y pero bueno, yo...
—Sí, ya sé. Querés ser el conductor número uno, ser millonario y hacerlos abuelos jóvenes.
—Sí (risas). Pero no sé, siento que les doy como un shot más de vida a ellos en los últimos años si son abuelos, ¿viste?
—¿Cómo la conociste?
—La conozco en el stream de Solo Deportes. Yo iba un horario antes; ella venía después.
—Clásico de las mujeres que son lindas.
—Pero yo la vi y hasta el día de hoy se lo digo: es ella. Yo no creía en todas esas cosas raras del amor a primera vista, el flechazo, ¿viste? Todo eso que está en las canciones, en las series, frase de tazas, estas giladas que hablan. ¡Pero me pasó, boludo! (risas) Me encanta. La vi, le hablaba a alguien, ¿viste? Yo le veía los ojos, cómo hablaba, cómo sonreía. Dije: “Esta piba es genial”. Y después tuvimos una previa y ahí hablé media hora, 40 minutos más en profundidad y me acuerdo que le dije a un amigo: “Esta chica es”. Y bueno, empecé a atacar. Fui con todo. Empecé a insistir, obvio, respeté sus tiempos, que cierre el capítulo anterior, que se sienta cómoda, qué sé yo. Le digo: “Cuando estés okey...”
—¿Te la hizo difícil?
—No, no. Vi agua, por eso me tiré. Pero me gustó mucho que haya respetado también su cierre anterior, respetar a la otra persona, hacer todo prolijo. También entender que lo mío era serio y no era un tiro así, ¿viste?
—Sí, estabas para ponerte de novio.
—Claro. Me corría el antecedente. ¿Entiende, doctor? Y es tan lindo y para mí es tan importante que lo quiero cuidar, ¿viste?
—¿Te conocía a vos ella más allá de la tele?
—Conocía lo que contamos antes. Conocía lo de Sex, fue a Sex, conocía los clips del Bailando..., conocía lo que se decía de Martín en el Hotel de los Famosos. O sea, yo tenía todo en contra (risas). No era nada tan grave, pero yo entiendo y lo hablé mucho con ella, digo cuando googleás aparecen cosas, ¿viste?
—¿Y qué te dijo de época de Sex?
—Me dice: “Yo cuando te vi en Sex dije: ‘yo con este pibe ni en pedo’” (risas). Siempre me dice: “Nunca me imaginé estar con Martín Salwe, ese que estaba ahí”. Pero bueno, me conoció. Yo también me ocupé mucho de que me conozca a mí y no lo que se decía de mí o lo que podía parecer mío en algún lado. Me enfoqué mucho en eso.
—Es que la sociedad y el humano me parece que es prejuicioso. Agarra tres o cuatro cosas que vio y ya con eso armás un perfil de la persona. Yo lo hago bastante. No sé si vos tal vez estás despojado del prejuicio, pero pasa...
—Lo hacía mucho. Ahora entendí por qué no me gusta que me lo hagan.
—Y ahora que estás de novio, ¿te cambió en algo la carrera? Porque también cuando estás de novio empieza a influir la opinión de ella, ¿te dice algo o no?
—No, al revés. Es muy compañera. Creo que eso me enamoró, porque yo sé que es complicado acompañar a alguien que labura de esto, porque hay muchas cosas... en el Mundial, por ejemplo. Agarrás a alguien por la espalda, tocás a alguien, hacés un chiste, jodés a una mina, a un grupo de pibas. Es la primera que se ríe. Es la primera que manda un sticker con ja, ja, ja, ¿entendés? O un audio diciendo: “Lo de recién fue genial, hacelo clip, me dice”. Y esa compañía sana, potenciadora, eso es difícil de encontrar. Lo otro, tenés mil pibas que están buenas, que son lindas, que físicamente tal cosa. Ahora, lo otro, esa compañía real, para mí era muy difícil y en lo nuestro creo que era imposible. Bueno, no fue imposible.
—Estás en un gran momento, ¿eh?
—Gran momento, gran. Del corazón, seguro.
El Mundial, la carrera en América y su presente laboral
—¿Y cómo fue con el Mundial?
—Bueno, vos sabés, el Mundial como cobertura es durísimo. La gente ve algo, pero hacerlo conlleva mucho esfuerzo, muchas horas, poco sueño. Fue durísimo. Y cuando vino ella fue un shot de energía, una carga de combustible.
—Hubo un momento en la pileta, te cruzó un día y te digo: “¿Te dieron un feriado?”. “¿Qué feriado?”, me dijiste. En la foto parecía que estabas de vacaciones en el Caribe (risas).
—¿Viste? Mi vieja me ponía en historias: “Disfrutá la playa”. ¿Qué playa? Estoy al aire con A24, le digo. Estoy al aire con América. Estaba de acá para allá y Justina vino conmigo, ¿eh? Esa semana me acompañó literalmente. Estuvo conmigo todo el tiempo. Andaba de la noche, color a la playa a la mañana, Lincoln Road a la tarde.
—Te acompañaba casi como productora.
—Ayudaba mucho. Pero se la bancó, ¿viste? Aparte ese viaje no fue de novios. Yo me pongo de novio en el viaje. Entonces, ella viajó estando en algo. Y yo le decía: “¿Vos estás segura de que querés viajar? Yo quiero que vengas, obviamente, pero sino, te juro que no voy a hacer nada, no va a pasar nada. A la vuelta nos juntamos y va a estar todo bien. Y a la vuelta nos ponemos de novios, le digo, pero yo no quiero que hagas un viaje”. Y me dice: “Yo no sé si aguanto tanto tiempo sin verte en este momento en el que estamos”. Y viajó.
—Bueno, bien. Es recíproco, es lindo sentir eso también.
—Re.
—Y ahora te adoptó la familia de América. Estás haciendo carrera dentro del canal, porque ya estás en un programa, empezás a tener aire.
—Sí, yo me siento cómodo. Creo que es una pantalla en la que se puede crecer y lo siento así, ¿viste? Me siento como un pibe de inferiores, que está ahí jugando en primera, pero que conoce lo que es la reserva, que sabe dónde queda el polideportivo, que conoce el vestuario. Estoy cómodo.
—Sí, fuiste pasando por los diferentes lugares, que me parece que así se hace el camino en la tele, nadie entra... Además, tampoco estás preparado de entrada para ser el conductor del horario central. ¿Viste que uno cree que sí? ¿Por qué no me dan la oportunidad? ¡Menos mal! Tal vez lo arruinaba, digo.
—Eso que decís es clave. Hay un tiempo para todo. Yo mil veces dije: “¿Por qué no se me da a mí? ¿Por qué no me toca ahora? Y ¿por qué le toca al otro que es tal cosa?”. Y bueno, si no se da es por algo.
—Quizá esta cobertura que te tocó del Mundial hace tres años te salía diferente. O no tenías la capacidad para poder resolver todos los problemas que van surgiendo, o todas las notas que hay que hacer, o la fuerza para hacerlo.
—Totalmente. Todo llega en el momento correcto.
Sexo, declaraciones pasadas y vida en pareja
—Tengo acá en el estudio un role play que me gusta hacer con mis clientes, que es Lo dijiste o no lo dijiste, para ver si sos coherente con las declaraciones que has hecho en otros medios.
—A ver...
—“Estoy en contra de usar juguetes sexuales y disfraces”.
—Puede ser que lo haya dicho.
—Sí, efectivamente lo dijiste en stream. Pero ¿por qué?
—Porque para mí si sabés hacerlo bien... no hace falta.
—Para vos, ¿el juguete sexual es el que no logra complacer al otro?
—No, puede complementar. Yo no soy fan de usarlo, pero porque me dediqué un tiempito como a estudiar bien.
—¿Y qué salió de ese estudio?
—No, bueno, tuve ahí un par de entrevistas con gente que se dedica al sexo tántrico, qué sé yo. Mucho para hacer sexo, obviamente, para saber de lo que hablaba y te tiran un par de tips, algunos videos, algunos materiales para que aprendas, que si aprendés eso, el juguete es un juguete. ¿Puede ayudar? Sí, puede ayudar, pero lo otro creo que es mejor
—¿Querés tirar alguna data? Porque parece que tenés mucha información que no estás entregando.
—No, no (risas).
—¿Dijiste alguna vez: “Para mí, el sexo es un pilar fundamental. Si hay mal sexo, hasta acá llegué”?
—Puede ser que lo haya dicho. Lo pienso, no sé si lo dije.
—Lo dijiste, me parece que era mi programa de Quiero música.
—Sí, el sexo es fundamental. El que te dice que el sexo en la pareja es un factor... Es clave. Porque aparte te conectás al cien por ciento, estás en un estado de vulnerabilidad completo, estás desnudo, te entregas al cien. Aparte, si eso va bien, es un escándalo la pareja.
—¿Te pasó de salir con alguna pareja con la que avanzaste un poco, pero que no era tan bueno el sexo?
—Sí, tuve. No llegó a ser pareja, pero tuve ahí un chongueo intenso y no iba. Es muy difícil, de verdad. Cuando le encontrás el disfrute...
—Lo que pasa que si te cruzás con alguien que no le gusta tanto como a vos, no hay compatibilidad. Porque después esa persona que no le gusta tanto consigue uno que no le gusta tanto y son felices sin tener tanto.
—Obvio. Bueno, como en todo, hay que hacer match, hay que empatarse ahí.
—Son matices. Después están los que le gusta todo el tiempo.
—Pero Justi bien.
—¿Querés hablar del sexo con tu novia?
—No, no, digo bien. Si voy para adelante, bien.
—¿Querés hacer algún comentario?
—¿Querés que le tire la frase? ¿Le tiro el clip? (risas). Mirá que te dejo la frase que sale con letras naranjas (risas) ¿La hago? Va: el sexo con Justi es el mejor sexo de mi vida.
—¿Posta?
—Sí.
—¿De tu vida?
—De mi vida.
—¿Con todas las que estuviste y que fueron como trescientas?
—Sí, porque es un muy buen sexo con un amor que nunca sentí. Entonces, por primera vez se da esa combinación de factores que es letal. Listo.
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