Martín Souto: el programa que lo acercó a Maradona y Messi, cómo lo ayudó el psicoanálisis y cuál es su nuevo proyecto

En Citados, el reconocido periodista contó cómo surgieron El Aguante y Paso a paso y cómo impactaron en su vida y su carrera. Las imperdibles anécdotas con Diego y Leo

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Martín Souto contó en Citados cómo sus programas lo acercaron a Diego Maradona y Lionel Messi

Martín Souto trabaja desde muy joven como periodista y productor. Fue uno de los pioneros de TyC Sports, ya que ingresó a la señal deportiva desde antes de su salida al aire, en septiembre de 1994. En sus comienzos produjo los programas más importantes del canal y más tarde fue el mentor de dos envíos emblemáticos: El Aguante y Paso a paso.

De 53 años, Souto es uno de los pocos periodistas que reconoció públicamente su simpatía por un equipo: Boca Juniors. Por estos días, trabaja en ESPN y lanzó su propio canal digital de contenidos, Mundo Souto.

Citados: Martin Souto
Martín Souto tiene una larga trayectoria como periodista y productor

-¿Jugás dos o tres veces por semana al fútbol?

-Sí, me gusta mucho jugar a la pelota. Y fui como invirtiendo la carga. Capaz que antes yo me perdía de jugar por ver fútbol, ahora ni loco.

-Y estás impecable para jugar, que eso no es poco.

-Sobre todo para lo viejo que estoy (risas)

-Pero estás muy bien para jugar...

-Disfruto mucho jugar, no me interesa tanto ganar, no me amarga perder. Me gusta el juego, lo lúdico, la expresión del niño. Eso me encanta.

-¿Cómo te llevás con la Selección? Vos viviste toda la época de los palos al equipo, a Messi...

-Me trataban de mufa. Vi todas las finales perdidas. Empecé a ir a los mundiales a laburar en el 98, en Francia. Me banqué todo, pero bueno, también soy de la generación que vio los tres mundiales. Yo soy tricampeón de verdad. Yo tenía seis años en el 78, en el 86 tenía catorce, lo disfruté una banda, y en el 2022 ya más grande, te agarra distinto. Pero lo que celebré mucho también, además de que Argentina sea campeón del mundo, es que sea campeón Messi. Porque siempre fui muy hincha de Leo y además la posibilidad del vínculo que pude tener con él hizo que sea mucho más hincha todavía de la Selección.

- Hubo una época en que lo mataban a Messi y vos en ese momento lo defendías, ¿cómo recordás eso?

- Me acuerdo que una vez que Juan Pablo Varsky, a quien quiero, respeto y admiro dijo que “discutir a Messi es un sinónimo de imbecilidad”. Fuertísimo y casi que lo comparto. Pero bueno, entiendo que también esto es subjetivo y todos nos equivocamos con los futbolistas. Acertamos y nos equivocamos. Yo también he cuestionado a futbolistas que después la rompieron toda. Pero Messi... es que es tan grosero lo bueno que era, que para mí había algo emocional en quienes lo criticaban. También a veces me ha pasado, me dan ganas de decir, y lo he dicho, tipo: “Maestro, ¿vos criticabas a Messi y seguís hablando de fútbol con una autoridad? Bajá un poquito el copete..." Si vos criticabas a Messi, que es el mejor de la historia, el más ganador, el más indiscutible, y lo criticabas con una crudeza, que decían: “No puede jugar más en la selección, este no es argentino, que se vaya a jugar a España”. Deberías bajar un poquito y ser un poquito más humilde a la hora de hablar de fútbol, porque tanto no sabés.

- Estamos un poco en esa moda de “se dice lo que se dice y pasa de largo”, ¿cómo te llevás con eso? Porque vos sos también de la otra época

-Hoy todo es más efímero, más fugaz. Es como que la gente se olvida quién dice qué. Hay tanta información, tanta comunicación, que la gente se olvida un poco. Me parece comprensible también. No es que me moleste ni me pongo en policía. Cada uno que opine lo que quiera.

-Hablame un poco de dos productos que vos creaste, El Aguante y Paso a Paso, que están tan metidos en la argentinidad

-Una cosa que me pasa últimamente es que me quedo con los nombres, con el simbolismo, con la simbología de los nombres. A mí todo lo que tiene que ver con el tema de las palabras me atraviesa, porque yo ejercité durante diez años el psicoanálisis como disciplina, la única disciplina importante que creo que tuve en mi vida y que me cambió mucho la mirada. La forma de ver, de pensar y de sentir, inclusive. Y bueno, la simbología de las palabras. El Aguante es como lo que tuve que hacer, es curtirla, bancarla. Y el paso a paso es como ir de a poquito. Siento que fui creciendo muy de a poco. Yo siento que podés envejecer o crecer. Y con cincuenta y tres años me siento mejor que cuando tenía veinte o treinta. Literal, de verdad, no de la boca para afuera. Lo siento en cuerpo y alma y para mí esos dos programas fueron muy importantes, porque primero que me cambiaron mi modo de vivir, y segundo, porque siento que con El Aguante mostramos algo que nadie mostraba, que era cómo el hincha también juega en Argentina y es determinante. Me acuerdo que una vez un amigo dijo que lo estaba viendo y cuando lo vio dijo: “¿Cómo no se me ocurrió?”. Porque claro, era algo que estaba ahí. Nosotros queríamos hacer un programa con amigos, como Pablo González, nos gustaba mucho la música, la música y el fútbol, el rock, y empezamos a ver que teníamos muchas secciones que no sabíamos todas las canciones, íbamos a todas las canchas, nos gustaba ir.

Citados: Martin Souto
Martín Souto es el mentor de dos programas emblemáticos: El Aguante y Paso a paso

-Lograron que hinchas de un equipo sepan las canciones de otros y las canten con alegría..

- Me acuerdo que un productor amigo me contó que en el viaje de egresados de él en Bariloche estaba sonando Suavemente, de Elvis Crespo, y era una canción de la hinchada de Cambaceres. Me contó que todo el boliche la sabía y se puso a cantar la canción de Cambaceres... Mi amor por El Aguante es también porque se acercaron ellos a mí, Diego (Maradona) y Leo (Messi). Maradona me habló a mí por El Aguante cuando viajé a Cuba en el 2000, en el mismo avión que él, de casualidad.

-¿Cómo fue eso?

-Yo me iba de vacaciones el año 2000 a Cuba y estaba ahí mi ex suegra, planchando una camisa en mi departamento y veo en la televisión que dicen: “Mañana, 18 de enero, cero cuarenta y cinco, Diego Armando Maradona parte rumbo a Cuba”. Era mi vuelo. Me acuerdo que estaba Germán Paoloski de notero. Llego y me dice: “¿Cómo conseguiste?”. Le digo: “No, boludo, me voy de vacaciones”. Una suerte insólita. Subo al avión, estaba Diego. Me viene y dice: “¿Qué hacés Aguante acá?”. Digo: “Me voy con vos, Die”, y no sé qué, “No, me voy de vacaciones”.

-¿Y cuándo te dice eso, ya sabías, o intuías que veía El Aguante o que sabía de qué se trataba?

-Es que él me dijo: “¿Qué hacés Aguante acá?”. Fue una experiencia hermosa. Cubana de Aviación no tiene primera, pero Diego iba en el asiento uno. Todos igual en el avión. Y yo estaba al fondo. Me senté. En un momento dije: “Bueno, voy a ver a Diego”. Y cuando lo voy a ver a Diego, estaba acostado en los tres asientos, porque viajaron él, Claudia y Guillermo Coppola, nada más. Diego estaba tirado en los tres asientos y dije: “Bueno, está durmiendo”. No lo quise molestar, te imaginás. Me di vuelta y dije: “Bueno, no me toca”. Y me quedé sentado y me puse como para dormir. Y siento un loco que viene cantando una canción de Vélez, que estaba en ese momento primera en el ranking del Aguante. No me acuerdo ni cuál era. Y todo el avión mirándolo. Y Diego, que eso habla también de la humildad de Diego, vino él solo, porque quería hablar con el de El Aguante. Y Diego estaba sedado, estaba empastillado, medicado, porque había tenido el episodio de Punta del Este. Y viene, se sienta Diego, se pone así en cuclillas y se me pone a hablar de El Aguante. Yo no lo podía creer, Juan. Diego para mí es lo más... Mi objetivo de vida es ser el uno por ciento de Maradona, ¿entendés? Fue mi ídolo de toda la vida, lo amo. Para mí es el ser humano más hermoso de la historia. Y que Diego viniera y me diga: “Averiguá dónde voy a estar”. Ni él sabía dónde iba (risas). Al final va a la famosa Las Praderas. “Averiguá dónde voy a estar y venite a verme”. Y eso hice. Y estuve el día que se tiñó de naranja. Comí con Claudia, don Diego, doña Tota, Guillermo. Estaba el Negro Luengo, el famoso fotógrafo de Gente, que estaba con él...

-Una hermosa historia

-Una cosa insólita, vi cosas... Diego se acababa de teñir de naranja el pelo y se metió rápido en la habitación, tenía un gorrito piluso. Y yo vi como Doña Tota le dice a Guillermo: “Coppola ¿se tiñó? Porque si se tiñó, me voy” (risas). Te lo juro, Juan. Yo ahí tipo: “Uy, no”. Y Guillermo, grande, le dice: “No sé, Totita, pregúntele a Diego”. Y se va, haciéndose el boludo. Y todos sentados a la mesa, nos hacen pasar al comedor y Diego, que no venía. Después viene Diego con el gorrito piluso y queda en frente de doña Tota, sentado. Yo estaba al lado de Claudia, creo, y Diego ahí. Y Diego agarra, los mira así, desafiante, ¿viste? ¡Pa! Y se saca el piluso. Y don Diego hace así (el gesto de taparse la cara con las manos). Y Diego se levanta y la agarra a Tota y le da besos, la abraza. Y ya está.

-¿Y la de Leo Messi cómo fue?

-Yo siempre hablé maravillas de Leo. Cuando apareció en el Mundial Sub 20 de 2005, dije que después de Maradona era el mejor futbolista que yo había visto. Estuvieron Caniggia, Batistuta, Verón, Ortega, Riquelme, Saviola, Aimar... pero dije: “Después de Diego, el mejor que vi de los que salieron es este pibito de dieciocho años”. Lo dije en el momento, porque me volví loco, no podía creer las cosas que hacía. Y bueno, lo empecé a bancar ahí y ellos miran todo, la familia, saben. Y Pablo González pegó muy buena onda también cuando era chico Leo. Después yo tengo un amigo que vive en Barcelona, que tenía buena onda con Leo, y en el Mundial 2010 hablamos y Leo me prometió la camiseta del partido con Grecia, el día que hace el gol Palermo. No me la pudo dar porque no me dejaron llegar hasta donde estaba, pero empezamos a generar ese vínculo y en 2011, en la Copa América de Argentina, el partido con Costa Rica, yo voy al campo de juego, me mando por la manga y Leo me da la camiseta. Me ve y me dice: “Acá está la que te debía”. Me la da y yo le digo: “Gracias, Leo”. Y él me dice: “No, gracias a vos”. ¿Cómo gracias a vos? Claro, porque yo lo había bancado mucho en algunos momentos más malos, y él lo sabía. Y bueno, después en 2013 yo viajé a hacer una nota conjunta con algunos colegas y compañeros y amigos a Barcelona y ahí lo esperé en la puerta. Y Leo, cuando me ve, me da un abrazo... “¿Por qué me da este abrazo?”, me dije. Hacemos la nota y cuando terminamos me dice: “¿Qué hacés vos, te vas?”. “Sí, me voy”, le digo. Era una nota en viaje rápido. “Sí, me voy a la noche”. “Quedate”, me dice. El Cholo Sottile, amigo, abrió los ojos así (hace el gesto con las manos). Llamé al jefe de producción, le digo: “Che, me quedo”. Entonces le digo a Leo: “Pero te tengo que hacer una nota”. “Sí, boludo”, me dice. Y fuimos a comer esa noche con mi amigo. Hablamos de todo. Un nivel de confianza que yo no entendía. Y claro, después de eso aparece un video en redes, en YouTube, donde Leo está en el 99, en el viaje de egresados de séptimo grado, con doce años, todavía viviendo acá. Y uno de los coordinadores le dice algo de si juega al fútbol, Leo mira la cámara, Messi, y dice: “Aguante la Lepra y aguante El Aguante. Era muy común decir aguante el equipo y aguante El Aguante. Ahí me di cuenta que el Enano me miraba en Rosario en televisión, ¿entendés? Digo: “Bueno, me tocó, me tocó”, qué sé yo, me iluminó el universo.

-¿Te sentís reconocido? ¿Te sentís bien con los colegas, con la gente?

-Sí, súper bien. Siempre he sentido que los productos que hice tuvieron buena aceptación en su momento y que tenían, digamos, como buena leche. Después, a partir de haber dicho públicamente que soy hincha de Boca se genera un hateo medio inevitable. Pero en la calle, en lo cotidiano, en los lugares, jamás tuve un problema. Y yo me expongo públicamente, salgo, me gusta salir de noche. No vivo en un barrio cerrado, nunca en mi vida. Yo estoy siempre en la calle.

Citados: Martin Souto
Martín Souto fue un férreo defensor de Lionel Messi desde el principio

-Está bueno este mensaje, porque muchos colegas no se animan a decir de qué cuadro son hinchas. Sí a lo mejor en las redes es distinto, ¿no?

-Sí, en redes sí. Aparte se genera como una sensación de que la gente cree que a partir de que lo decís, cambiás el pensamiento. Y no, yo no cambié mi pensamiento. Mi mirada siempre fue la misma. Yo siempre digo que mi viejo me enseñó de alguna manera, o me indujo, entre comillas, sin proponérselo, a ser periodista deportivo. O de fútbol. Yo no me considero periodista deportivo, sí de fútbol, porque por empezar el deporte no me enloquece. Me vuelve loco el fútbol como hecho cultural, por todo lo que significa. Pero mi viejo, yo iba a la cancha con él, y si perdía Boca no me decía: “Eh, nos robaron, eh, el árbitro”. No, me decía: “No, lo que pasa es que le ganaron la espalda al cuatro y no sé qué, y el mediocampo, etcétera”. Argumentos. Y yo no soy un fanático enceguecido. Sí, todos somos hinchas, pero tampoco soy un estúpido.

-Tenés dos hijos grandes que te aman, hablás de tu viejo, de tu vieja...lo familiar para tu carrera, ¿qué fue?

-Soy raro con el tema familiar, porque soy familiero, pero yo nunca soñé con tener una familia, tipo esa gente que sueña con tener hijos y llevarlos acá, allá. No, no, la aparición de mis hijos en mi vida fue como más loca. Fue una cosa así. Con la madre de mis hijos, con quien ahora me llevo maravillosamente bien, como familia, decimos bestialmente que nosotros nos cruzamos, como la cruza, como dos animales, fue una cosa de ¡fuuum! Y aparecieron mis dos hijos y bueno, hicimos lo que pudimos. Me costó en su momento, pero la verdad es que después se terminó transformando en algo muy bello. Y me llevo muy bien con ellos. Y creo que lo que me pasó también fue que a partir del psicoanálisis invertí la carga. Eso fue algo que valoro mucho de mi ex psicoanalista, que me observó algo donde yo era muy fluido y muy genuino en el trabajo, por ejemplo, y más careta en la vida cotidiana, en lo familiar, donde no era verdadero, donde no me expresaba... Y cuando empecé a dar vuelta eso, una de las primeras cosas que hice fue separarme de la mamá de mis hijos, porque bueno, todo bien, pero no era lo que yo deseaba ni ella tampoco. Y empecé a ser muy genuino y verdadero en los vínculos emocionales, con mis amigos, con mi familia, con mis hijos. Mostrarse tal cual uno es, expresarse amorosa y verdaderamente. Y eso reconvirtió mis vínculos de una manera muy linda. Uno intenta expresarse verdaderamente lo más que puede y es sanador, pero sanador en lo real. Yo lo cuento siempre como experiencia de vida, porque no me interesa dar consejos, pero sí contar. Yo en 2010 me hice un chequeo general y me salió un tumor (se toca el cuello), benigno por suerte. Mi vieja me dijo: “No te hagas la biopsia, porque eso a veces desparrama”. Y yo confié en mi mamá, en el amor de mi vieja. Y por suerte no me lo hice, me lo extirparon. Tendría que haber tenido problemas en la voz, tendría que haber tenido problemas de subir de peso o bajar, porque es la tiroides. Fui una vez al endocrinólogo cuando me dijo: “Subiste de peso, bajaste”. No, no fui nunca más. Yo soy bastante anti medicina tradicional. Me corrí de eso, ¿pero qué pasó? Empecé a hablar. Había tenido bolitas de grasa que me salían y no sé qué. El cuerpo hablaba por mí. Empecé a expresarme en psicoanálisis, empecé a decir todas mis verdades y a partir de que yo empecé a decir la verdad, no me enfermé nunca más.

-Más allá del psicoanálisis, ¿a quién le dijiste verdades también?

-A todos, al que tenga ganas de escucharlas. Depende del nivel también de amplitud emocional y mental que tenga esa persona. Si yo veo que esa persona me quiere y no me juzga, yo le cuento todas mis verdades, inclusive algunas que tienen que ver con la intimidad donde uno muchas veces es reservado. En los vínculos reales yo cuento todas mis verdades.

-Contame un poco sobre el Mundo Souto

-Entiendo que yo soy un bicho televisivo, porque la verdad que arranqué siendo asistente de producción, también fui productor. Yo cuando propuse El Aguante era uno de los productores más importantes del canal (TyC Sports). Era el productor de Mariano Closs, de Alejandro Fabbri, de Gonzalo Bonadeo. Tenía tres o cuatro de los programas más importantes del canal. Y cuando le propuse a José Damato, que es una gloria de la televisión deportiva, era el productor general de Fútbol de Primera, cuando le propuse a José hacer El Aguante, me dijo: “Bueno, ¿y quién lo conduce?“. ”Yo", le dije. Y el tipo me dice: “¿Cómo vos?“. Y a partir de ahí me cambió todo. Siempre fui, como dicen los yanquis, un self made man, que te tenés que hacer solo. Paso a paso fue un programa que propuse yo, no es que me vinieron a buscar. Y también me di cuenta que, pese a ser bicho televisivo, el mundo va hacia lo digital. Y claramente hay que ir hacia eso y me dieron ganas de empezar a contar otras cosas también. Siento que en Mundo Souto voy a poder expresarme más allá del cuatro, tres, tres y más allá de qué dijo Úbeda en la conferencia de prensa o si Gallardo se tenía que ir o no de River. También tengo ganas de contar cosas por fuera del mundo del fútbol. Me gustan otras cosas, que tienen que ver con la música, con la política, con la cultura, con el mundo del pensamiento, con el psicoanálisis, con la filosofía. Me gusta, me gusta mucho.

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