“Me cuesta mucho el hate. La gente me decía: ‘Matate, para qué vivís. Imaginá que te salga una hija así. Pobre tus papás’. Entonces yo en un momento llegué a pensar: ¿qué hago acá? ¿Para qué estoy? Es como que me empecé a creer lo que la gente me decía. La pasé mal, pasé un momento horrible de mi vida", confesó Zoe Bogach en Casino Deluxe, el ciclo de entrevistas de Infobae.
La influencer y figura mediática alcanzó notoriedad al participar en el reality Gran Hermano Argentina en la edición 2023/2024. Ingresó a la casa como una de las participantes más comentadas por su perfil ligado al mundo del espectáculo y su fuerte personalidad. En su presentación inicial, se definió como alguien a quien “le gusta el show” y no se siente atraída por el trabajo o el estudio tradicional, lo que rápidamente generó repercusión dentro y fuera del programa.
Tras su paso por el reality, continuó en el centro de la escena mediática, tanto por su exposición en redes sociales como por su vida personal, incluida su relación y posterior conflicto con Manuel Ibero, actualmente participante de la casa más famosa del país.
—¿Para qué querés un millón de dólares?
—La realidad es que me compraría un yate en Saint-Tropez.
—¿Y lo tendrías solo en Saint-Tropez? ¿Para qué lo usarías?
—Sí, para desconectarme. Desconectarme del mundo, estar con otra energía. Llevar a mi familia, a mis amigos...
—¿Te irías directo a Francia, a Saint-Tropez, o navegarías por el Mediterráneo?
—Sí o me quedo por ahí, en alguna islita...
—¿Te quedarías a vivir allá o volverías a Argentina?
—Volvería. Me encanta Argentina. Pero me quedaría, no sé, un mes ahí relajándome. Afuera de todo este lío...
El costo emocional de la fama y el hate en redes sociales
—¿Cómo viviste el regreso a la vida cotidiana en Argentina después de Gran Hermano?
—Estuve casi seis meses en la casa y salís y te chocás con un mundo al que no estabas acostumbrada antes. No es como un cantante o un actor que viene preparándose de a poco para el mundo de la exposición. Ahí salís y afrontás a toda la gente, todo el hate, los que te quieren, los que no. Entonces es muy shockeante. Es mucha presión de golpe. Además, te meten a la tele rápido. Vas a los programas a la otra semana. No tenés descanso. Te vas preparando como podés, tu cabeza se prepara como puede. Yo hasta el día de hoy lo vengo manejando. Salí de ese programa hace dos años y vengo manejando todo eso de la exposición.
—¿Qué es lo que más te cuesta de la exposición pública?
—Me cuesta mucho el hate. Lo estoy entendiendo de a poco, estoy con psicólogo desde que salí de la casa. Pero me cuesta mucho entender cómo una persona que no te conoce, no tiene idea de tu vida, puede opinar y decir cualquier barbaridad sin tener ninguna idea de lo que vos estás pasando o de lo que puede generar en vos lo que dice. Me han mandado muchísimas barbaridades. Yo igual soy muy genuina, muy transparente, entonces eso creo que me juega en contra porque digo la verdad, lo que siento, no me sale mentir, no me sale caretear y a veces me termina jugando en contra.
—¿Contás con apoyo de tu familia para sobrellevar esos momentos?
—Me re acompañan, pero me super costó. De hecho, nunca lo conté y tampoco no sé si quiero contarlo, pero en un momento de mi vida la pasé muy, muy, muy, muy mal por las cosas que me decía la gente. “Matate, para qué vivís. Imaginá tener una hija así, pobre tus papás”, me decían. Entonces, en un momento llegué a pensar: ¿qué hago acá? ¿Para qué estoy? Es como que me empecé a creer lo que la gente me decía. Fue loquísimo porque la pasé mal, pasé un momento horrible de mi vida. Todavía no lo conté y no sé si estoy preparada para contarlo, pero...
—¿Sentís que quienes te critican no te ven como una persona real?
—Es como que la gente que está atrás de una pantalla cree que vos sos un personaje. No soy un personaje, soy una persona como vos, como ellos, tengo sentimientos, emociones. Me voy a poner igual de mal que vos si te dicen las barbaridades que me decís a mí. No entiendo cómo la gente puede ser tan cruel.
Compras compulsivas y culpas: el lado B del consumo
—¿Tenés una confesión culposa?
—Mmm... A veces le uso la tarjeta a mi papá, le gasto mucha plata y después a fin de mes me dice: “Zoe, la p*ta madre, te voy a cortar todo”. En el momento lo disfruto porque digo: “No estoy gastando mi plata, estoy gastando la de mi papá”. De alguna manera quiso tener una hija, así que se la aguante (risas). Y él me permite también tener sus tarjetas. Pero después cuando pasa esto a fin de mes, que me manda todo el resumen, me siento culpable, sí.
—¿Y con el dinero que ganás como influencer, no te alcanza?
—Obvio que me alcanza, pero yo prefiero gastar la plata de mi padre que la mía (risas).
—¿En qué gastás más?
—En ropa, mucha ropa. Soy compulsiva.
—¿Cuál fue el mayor monto que gastaste en una prenda?
—Dos mil dólares, por ahí...
—¿Te comprás cosas afuera?
—Ahora ya lo dejé atrás, ¿eh? Pero hubo como dos años seguidos que me compraba carteras, carteras, carteras. No podía parar de comprarme carteras. De un día para el otro dije: “Ya está, no quiero comprar más carteras, me aburrí”. Compro afuera y en Argentina también.
Aprendizajes y límites tras una relación pública
—Sé que sufriste mucho por amor. y tuviste una situación muy pública con tu expareja. Incluso volviste a la casa de Gran Hermano para un encuentro. ¿Qué sentís que marcó esa relación y la exposición en tu vida?
—La exposición pública la hice yo. Algo que aprendí es no exponer más mis relaciones. Yo a partir de ahora dije: “Ya está”. Expuse mucho esta relación. A partir de la próxima relación que tenga, no la voy a exponer más porque no me gusta, no me sirve y tampoco me gusta conocer gente que trabaja en el medio. Me gusta conocer gente de perfil bajo, que esté en otro ámbito, que no tenga nada que ver con lo que yo trabajo.
—¿Qué aprendiste de esa relación?
—Aprendí a no ser tan inocente. A no confiar tanto, a no entregar nada, o sea, no entregar tanto de mí.
—¿Y qué harías si te volvés a enamorar de alguien que parece muy confiable?
—Ahora estoy en celibato, por ejemplo. Ya hace como tres meses que no estoy conociendo a nadie ni nada, porque la realidad es que estoy como frenada. Me separé creo que en octubre del año pasado. Ahí empecé a conocer un montón de chicos. En verano me fui con mis amigas a la playa. Pero bueno esta relación marcó algo en mi y uno nunca termina de conocer a las personas. Por ahora, no quiero conocer a nadie más. Estoy como alejada de eso.
—¿Sentís que te hizo mucho daño esa relación?
—No sé si mucho daño y no quiero hablar mucho de esto porque cada vez que hablo de esto genera hate. Pero él me decía una cosa y terminó siendo otra.
Infidelidades, distancias y cuentas pendientes
—¿Con quién te debés una charla incómoda?
—Con mi ex.
—¿Todavía sentís que te la debés después de todo lo que pasó?
—Sí, pero porque es como un ciclo que todavía no se cerró. Fue como de un día para el otro. Yo descubrí esto y dije: “Chau”. Lo eché de mi casa y no pude hablar nunca más de eso con él.
—¿Nunca antes habías terminado mal con una pareja?
—Nunca. Pasó todo esto mediático en mi vida. Entonces me gustaría que terminen las cosas bien y listo, dejarlo atrás.
—¿Qué fue lo que descubriste?
—Infidelidades.
—¿A través del teléfono?
—Sí, muchísimas.
—¿Mientras vos estabas adentro de la casa?
—Sí. De hecho, ahora hay una chica dentro de la casa que contó que mientras yo estaba dentro de la casa, ella se hablaba con él. O sea él se hablaba con la chica que ahora está dentro de la casa.
—¿Fue muy duro enterarte de todo eso?
—Sí, y de un día para el otro, porque la realidad es que yo vivía en un cuento de princesas. Él me trataba como una princesa, era super caballero. Entonces fue un golpe muy duro que de un día para el otro yo me enteré de esto.
—¿Qué le dirías en esa charla incómoda?
—Yo le preguntaría por qué me hizo esto. Sé que debe ser algo más interno de él más que de mí. Porque yo di todo en la relación. Él vivía en mi casa y yo lo daba todo. Él también daba todo por mí, pero bueno, tenía este temita de las infidelidades. Desde la primera vez que nos pusimos de novios me fue infiel. Pero nada, le preguntaría por qué me hizo eso.
—Contaste públicamente que te distanciaste de tu mamá durante un tiempo por él...
—Yo en ese momento no tenía relación con mi madre, pero porque le creía todo a él. Es como que yo sentía que la malvada era mi madre y él era el buenito. Me decía que todo lo que decía mi madre era mentira y yo le creía a él. Estaba muy aferrada. Creo que a lo que mi mamá le molestó es que cuando yo estaba de novia al principio de la relación le empezó a poner likes a un montón de chicas semidesnudas, y mi mamá le sacó screenshot. Y ahí es cuando le dijo: “Zoe no va a permitir esto cuando salga y vea todo lo que está haciendo este chico”. Cuando eso salió a la luz, me acuerdo que lo filtraron en Twitter y él eliminó todo, sacó todos los likes. Entonces, ese fue el conflicto entre mi madre y él.
Cambios y proyectos: el antes y después de GH
—¿Estás estudiando ahora?
—Sí, ciencias de la comunicación.
—Dicen que antes eras un poco fiacosa para trabajar o estudiar, ¿es cierto?
—Cambié por completo. Fue una locura. Esto es lo que tiene también Gran Hermano. Yo antes no servía para nada. O sea, no sabía ni tenderme la cama, no sabía limpiar, lavar los platos. Salí de ahí siendo otra persona. Salí queriendo laburar porque obviamente salís de ahí queriendo laburar de lo que te gusta, porque por algo te metés ahí. Te abre un montón de puertas.
—¿Y ahora cómo es tu día a día?
—Ahora empecé una carrera, me fui a vivir sola y hago la cama todos los días de mi vida. Totalmente otra soy. Es una locura lo que te cambia esa casa.
—¿Te gusta esta nueva etapa?
—Me encanta. Siento que maduré mucho y me proyecté.
—¿Cómo te imaginás dentro de 10 años?
—De acá a 10 años... Tengo 23, así que tendría 33. Yo soy muy familiera, soy muy monogamia o bala. Ojalá que con una familia ya conformada, con un chico que me respete, que me guste, que esté súper enamorada. Por ahí me imagino con un hijo, trabajando de lo que me gusta.




