Emmanuel Gigliotti: cómo lo afectó el retiro, sus ganas de ser entrenador y el legado que busca dejarles a sus hijos

En Citados, el “Puma” contó sus ganas de lanzarse como DT, habló de su adaptación al hogar familiar tras dejar el fútbol y recordó los valores que le transmitieron sus padres

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El "Puma" Gigliotti reflexiona sobre cómo le impactó el retiro, la transición a una vida sin la adrenalina del fútbol y cómo enfrenta los nuevos desafíos familiares y personales

Emmanuel Gigliotti, el Puma, nació en la ciudad de Buenos Aires el 20 de mayo de 1987. Surgido de las inferiores de General Lamadrid, tuvo pasos por Argentinos Juniors, All Boys, Atlético Tucumán, San Lorenzo, Boca Juniors e Independiente.

También llevó sus goles al exterior, donde vistió los colores de Novara (Italia), Chongqing Lifan (China), Toluca y León (México), Nacional (Montevideo) y Unión La Calera (Chile). A principios de este año, luego de retornar a Colón en 2025 para intentar volver a primera división con el Sabalero, anunció su retiro como futbolista profesional. Por estos días el ex goleador se prepara para lanzarse como director técnico.

Citados - Emmanuel Gigliotti
Luego de terminar su carrera como futbolista Gigliotti se lanza como entrenador (Foto Maximiliano Luna)

-¿Al principio de tu carrera tuviste momentos de no estar en la lista de citados?

-Al principio sí, era duro. Estabas esperando a ver si el entrenador te nombraba, tratar de estar. En la C o en el Nacional B, en ese tiempo, creo que eran dieciséis que íbamos, era más difícil. En primera creo que eran dieciocho, pero en el ascenso me parece que eran dieciséis. Hoy son veintitrés. Entonces, hoy es muy difícil que te quedes afuera. Hoy afuera se quedan más que nada los chicos, sacando planteles muy grandes. Y ahora, muchos entrenadores, con todo esto de la tecnología, te mandan un WhatsApp. En realidad no el entrenador, te lo manda el profe, cuando ya estás en tu casa. Entonces se evitan la cara de culo del jugador cuando no lo nombras (risas).

-¿Es lo más doloroso para el jugador?

-Sí, pero creo que en realidad lo más doloroso es cuando llega fin de año, por ahí más en procesos de inferiores, y que te dicen “no te vamos a tener en cuenta”. Te parte el corazón. Como chico es duro, imagino que para los padres es duro también que tus pibes pasen por eso.

-¿Y en Argentina a los pibes los tenemos preparados para eso?

-No, y más cuando sos tan chiquito. Imaginate que es difícil cuando estás en primera y que te digan “se acaba el contrato y no te lo vamos a renovar”. El otro día estaba en una charla con Coqui Raffo, que tuvo muchos procesos de inferiores. En Boca tenían 500 mil pibes, no se cuantas pruebas por año, que los traían de todos lados. Entonces, para los pibes que están ahí es muy difícil. Tenés que estar muy bien como para que no te traigan uno de cualquier lado y te lo metan en tu lugar. A mí no me pasaba porque estábamos en un club -yo hice inferiores en Lamadrid-, en el que pagábamos la cuota para que los profes tengan para comer o para comprar pelotas para entrenar. Pero obviamente conozco de otros compañeros que la pasaban mal. Es feo que llegue noviembre, diciembre y te digan: “Bueno, el año que viene no vamos a contar con vos”.

-Hablamos de los chicos, pero también pasa y pasó con jugadores consagrados... ¿te pasó alguna vez?

-En mi caso, en el segundo año en Nacional, que fue en 2023, tuve la única lesión de mi carrera que me tuvo más tiempo afuera. Fue un desgarro, que en teoría no es nada, pero fue más tendinoso. Entonces me demoró muchísimo más de lo que creía y cuando me quise dar cuenta habían pasado como cuatro o cinco meses donde iba y venía, iba y venía, volvía 15 días, jugaba, no jugaba, no me sentía nunca bien. Entonces cuando terminó el año resulta que yo había jugado poco. El año deportivamente para el equipo fue malo. No salió campeón, clasificó al repechaje de Libertadores, cosa que pasa muy poco en Uruguay, porque siempre va directo. Cuando hicieron el asado del último día, si bien uno ya se va dando cuenta de que no va a pasar nada, porque sino te van hablando anteriormente, pero igual vos lo que estás esperando es que aunque sea venga el director deportivo y te diga “vení, pasate por la oficina, vamos a hablar con vos”. En Colón mismo, este año, sí lo hicieron, hablaron y me dijeron: “No vamos a contar con vos, gracias por todo”. Igual yo ya tenía decidido que iba a dejar de jugar. Me llamaron varios clubes para jugar, pero yo ya tenía decidido que ya era el punto final de mi carrera.

-¿Tenerlo decidido hace que duela menos el retiro?

-Lo tomás más tranquilo, pero para el ego duele un poquito igualmente. Para mi ego igual me llamaron un montón de clubes, entonces eso me hizo sentir un poquito mejor. Entonces, al final de todo la decisión fue mía. Me ha pasado de tener un montón de compañeros que se han quedado sin jugar ahora porque no los ha llamado nadie. O incluso es más duro cuando vos tenés que dejar de jugar porque te rompiste una pierna. Yo soy muy amigo de Gastón Sauro, mi mujer y la mujer de él son socias en un proyecto que tienen de unas bebidas, y él tuvo durante su carrera un montón de lesiones en las rodillas y con 32, 33 años, no puede ni correr con el nene. Entonces, si bien él lo tomó superbién, internamente yo sé que él está triste, porque el fútbol lo obligó a dejar.

Citados - Emmanuel Gigliotti
El "Puma" contó que el cambio más grande que sintió tras dejar el fútbol fue encontrar otra vez un lugar en su hogar (Foto Maximiliano Luna)

-Un tipo como vos, consagrado, ¿tiene los recursos para asimilar el retiro?

-Triste no estoy con la decisión, tampoco estoy contento, no estoy feliz de la vida, pero estoy tranquilo. Estoy tranquilo. No me vuelvo loco, no lloro, no me desespero, no lo extraño, jugar. Sí extraño el ambiente, que nos encanta a nosotros, pero lo estoy llevando bastante bien. Me está agarrando un poquito de ansiedad por reinsertarme en el fútbol, porque me gusta, porque es lo que hice toda mi vida, porque te da la competencia del día a día, te da una sensación de adrenalina tan linda que cuando estás afuera se extraña. Cuando hablás con gente que dejó el fútbol y que se metió en otros roles en el fútbol mismo, creen y te aseguran de que no llegaron a conseguir algo que le genere lo mismo que era jugar al fútbol. Algunos creen que es la parte de ser entrenador, otros creen que igualmente no llega a ser lo mismo que jugar. Entonces, extraño un poco de eso. Estoy un poco ansioso por reinsertarme, como te digo, pero tengo unas vacaciones ahora. Por primera vez en mi vida pauté unas vacaciones, armé unas vacaciones con ocho meses de anticipación, lo que nunca existía. Entonces hasta quiero que pase, mirá lo que te digo. Estoy ansioso porque quiero hacer algo que me llene el día, encontrar algo que me apasione. Voy a disfrutar sin duda con mi familia, no tengo dudas, lo quiero hacer, no quiero postergarlo, no quiero suspenderlo, porque algunos te dicen: “¿Y si te aparece algo qué hacés con las vacaciones?" No, no. Las vacaciones que yo pauté con mi familia las voy a pasar con mi familia y las voy a disfrutar con mi familia, porque una vez que pase eso, quiero empezar.

-¿Cómo pesa lo económico?

-Tengo la ventaja que durante los últimos años de mi carrera también me fui ordenando un poco financieramente. Aprendí, averigüé, invertí de cierta manera, lo cual me da unos años de estabilidad o un tiempo de estabilidad. Entonces, no me lleva a tener la necesidad de salir a buscar el mango. Fue un proceso también, trabajarlo, averiguar y aprender, mientras jugaba. Porque muchas veces los jugadores lo que hacen es guardar. Guardás o creés que poniendo en un departamento, en esto y lo otro, ya está, está resuelto, porque tengo tres alquileres y después te das cuenta que no te alcanza. Entonces, fui aprendiendo a ver qué hacer y siempre involucrado y no solamente delegando.

-¿En que invertiste?

-Tengo inversiones de real state, pero después me gusta mucho lo que es lo financiero, me gusta mucho lo que es la bolsa. Tengo gente que trabaja y me asesora, pero todas las decisiones las termino tomando yo. Me gusta leer, me gusta aprender, y eso es lo que hoy me da la posibilidad de no tener la desesperación para agarrar cualquier opción de trabajo.

-¿Cómo es tu día a día hoy?

-Me encuentro en mi casa mucho más tiempo del normal y con algo que para mí es el cambio más grande que he encontrado. Antes todo giraba en torno a mí, o sea, mi familia, todo lo que pasaba, giraba en torno a mí. “Hola, ma, entreno a la tarde”, listo, me acomodo, llevo yo a los chicos. “Concentro dos días”, bueno, mi señora se adaptaba. Veinticinco días de pretemporada en la China, bueno “dale, me acomodo”. Y ahora es: “Ma, tengo una nota con Juan, puedo ir el martes a las 11?”. “No, porque tengo esto”. Porque encima mi señora se metió con un proyecto, entonces ella ahora tiene otras cosas. Antes estaba más en casa, estudiaba y eso, pero todo era algo secundario, por así decirlo, ahora estamos de igual a igual. No soy más el dueño del tiempo. Ahora tengo que pedir permiso para... pasa con la gente grande que se jubila, imaginate que yo estoy jubilado con 38 años, por así decirlo. Es raro ocupar un espacio en una casa, estar más tiempo en casa, que mi hija, que es chica, igual me dice: “¿Qué haces papá en casa?“. O sea, no estaba acostumbrada. Va a cumplir cinco años, es chiquita. Y ahora papá la lleva todos los días al colegio, papá va a una reunión del colegio, no existía antes. Va la salida de jardín. No están acostumbrados. Ellos están acostumbrados a que el fin de semana el padre no existía. La otra vez Ezequiel Garay había hablado un poco de esto, que le tomó como un año reponerse. Después creo que metió una escuela de pádel y se enganchó con eso. Estamos hablando de un tipo de Selección, toda la carrera en Europa, de élite. Entonces no pasa solamente por el buen pasar económico que uno pueda tener, sino por encontrarle un sentido a la vida.

-¿Cómo se lleva tu mujer con este rol?

-Creo que ella está contenta, porque ella pasó a tener el rol de protagonista en la casa. Es más, creo que ella no quiere que haga nada. La otra vez viajó, se fue diez días a un congreso, a una expo, y yo me quedé en casa. Y ella tuvo la libertad de viajar. Me preguntó: “¿Querés que se quede mi vieja para ayudarte?“. ”No, yo me voy a hacer cargo", le dije. Era poner los huevos arriba de la mesa. No era fácil, era el momento en que los chicos empezaban el jardín, los periodos de adaptación, una hora uno, salía corriendo a buscar al otro dos horas y me veían los profesores, llegaban los maestros: “¿Qué hacés vos?“. ”No, esta semana voy a venir yo", les decía, y no lo podían creer. Me querían ayudar. Pero no es fácil, no estamos acostumbrados tanto tiempo con las criaturas y ahí incluso valoramos mucho más lo que hicieron, por lo menos en mi caso, lo que hacía ella todos los periodos donde yo estaba afuera. Porque encima nosotros no teníamos tanta ayuda, porque mi nena nace en México y después nos vamos a Uruguay. Si bien estábamos cerca de Argentina, pero estábamos un periodo largo solos. El nene nace en Chile, entonces estábamos solos en Chile y mi señora no es que tenía ayuda constantemente. Yo dije: “Pará, yo también lo voy a poder hacer”. La pasamos bárbaro, pero durísimo. Todo fluyó espectacular, los pibes se dormían temprano, espectacular. Pero no había estado acostumbrado en toda mi vida a hacer esto. No estaba acostumbrado, en el club hasta las calzones te lavaban... Es duro, porque no es lo que yo hice toda mi vida.

-Vos sos Gigliotti, jugaste en Boca, Independiente, San Lorenzo, ¿eso te puede ayudar a conseguir ser técnico más rápido?

-Por supuesto que es una a favor que tenés. Lo que pasa es que si después vos no te preparás y no armás un buen grupo de trabajo, se cae en el tiempo eso, no dura. Posiblemente tenga más posibilidades que alguien que no es reconocido o que no es conocido. Posiblemente tenga posibilidades en clubes donde por ahí yo tuve posibilidades de estar, no te digo Independiente. No es normal que un club grande contrate un entrenador que recién va a iniciar, pero por ahí en otros lados sí lo podés hacer. Y por ahí en procesos más cortos, o sea, en una buena temporada, en un club o en dos, tengas la posibilidad de ir al club grande, ya teniendo apellido, habiendo estado ahí. Pero de nada sirve todo esto si vos después no lo demostrás. Te pueden abrir la puerta, pero después tenés que hacerte valer. Te tenés que preparar y hoy hay mucha más competencia por carencias nuestras, de los jugadores. Que nos ponemos celosos, no hablo de mi caso, pero en general del futbolista, que estás celoso de la gente que viene del hockey, de la gente que viene de otros deportes, de la gente que no jugó, del tipo que era traductor. Pero si esa gente se está insertando en nuestro ambiente es porque nosotros no hicimos lo que teníamos que hacer para defenderlo, por así decirlo. Hoy tenés que estudiar, prepararte, sino no durás.

-¿Qué sentís que te aportó tu crianza para ser la personas que sos hoy?

-Mi viejo falleció hace cinco años, en la pandemia, en 2021. Yo estaba en México en aquel momento, en 2019 era la última vez que él había viajado a México. Él siempre me hizo valorar el esfuerzo, siempre me lo reconoció. Y mi viejo era una persona de clase media, un tipo laburante, puesto de diario, un barcito, una pizzería. Nunca nos dimos lujos, vacaciones en diciembre en Mar del Tuyú, en Santa Teresita, en Mar de Ajó. No había conocido Mar de Plata, a mi viejo no le gustaba, pero en ese tiempo Mar de Plata era como irse hoy a Miami. Entonces siempre me hizo valorar el esfuerzo, valorar el ser alguien que no tiene que ostentar, que no tiene que mostrar ni nada. De hecho, soy una persona cero ostentosa. Con mis amigos siempre jodemos o me joden. Si somos 20, el que menos creen que pueda tener un buen pasar económico soy yo, porque siempre, no croto, pero sí “malvestiti”, incluso en el fútbol me han jodido mucho con eso, pero siempre tuve un perfil bajo y fue gracias a la educación que me han dado ellos. Lo que más rescato siempre es el esfuerzo y ganarte las cosas por tus propios medios. Y es lo que trato de inculcarle a mis hijos. Una vez vi una entrevista muy copada a Batistuta, que lo decía sobre sus hijos, creo que hablaba que uno de sus hijos trabaja en una librería, y algunos le pegaban por eso. Esa discusión la tenemos incluso con mi señora, yo quiero que mis hijos se ganen todo. Porque yo me lo gané todo, mi viejo no me dejó nada y agradezco que no me haya dejado nada. A mis hijos lo que yo le quiero dejarles es una educación, que sepan desenvolverse por sí mismos. Todo lo demás no me interesa.

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